HISTÓRICO
Predial versus competitividad
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 26 de enero de 2013

Comenzaron a llegar las facturas de cobro del impuesto predial y las quejas no se han hecho esperar.

El aumento que la administración de Medellín sitúa entre el 20 y el 25 por ciento -y que algunos ciudadanos estiman superior- sin duda se sentirá en los hogares e impactará de manera severa a buena parte de los propietarios de unos 870 mil predios que tiene la ciudad.

Por simple percepción resulta a todas luces exagerado este incremento si se compara con el reajuste del 4,02 por ciento en el salario mínimo y una inflación del 2,44 por ciento en 2012, que es la misma tasa que se aplica al incremento del arriendo de los inmuebles.

Más grave aún puede ser el efecto que tenga sobre la competitividad de la ciudad, pues desestimula la inversión.

Al hecho de tener los avalúos catastrales más altos del país se suman otros factores que desalientan inversiones y nuevos asentamientos industriales, como el alto costo de los energéticos, principalmente del gas, cuyo precio es superior al de Bogotá, Cali y Barranquilla; el mayor valor de los fletes por el estado de las carreteras y los onerosos trámites para las licencias de construcción.

Los avalúos catastrales, base del impuesto predial, son más altos que los de la capital del país, asimilándose casi al valor comercial del inmueble, pues se hacen por el tope máximo que la ley permite.

Estamos de acuerdo con asegurar el desarrollo sostenible de la ciudad, pero es obligatorio preguntarnos ¿por qué el ajuste se hace por el tope máximo y qué y quiénes nos llevaron a ese escenario?

Si bien el cobro del predial está regulado por ley, las tarifas son potestativas del municipio y algo tiene que estar fallando en la estructura del impuesto para que se registre un incremento de tan alto impacto.

Es cierto que el impuesto predial es una de las principales fuentes de recursos del Municipio para hacer las obras que la ciudad necesita, pero sería necesaria una mejor gestión para exigir, vía transferencias por ejemplo, un mayor aporte de la Nación, como lo tienen otras ciudades, para que todo el peso de su desarrollo no recaiga en sus habitantes y empresarios.

De igual forma, Empresas Públicas de Medellín, distinguida como modelo de eficiencia al haber alcanzado su ambiciosa mega, antes de lo previsto, tiene que apalancar con mayor vigor el desarrollo de la ciudad.

Si Medellín se convierte en una "ciudad cara", va a ver afectada su competitividad. Los recursos que se obtengan por la vía de los impuestos no lograrán compensar la pérdida de empresas que se vayan hacia ciudades más baratas.

Se ha dicho que con este incremento llegarán a las arcas municipales 52 mil millones de pesos adicionales, para un total cercano al medio billón, por concepto del predial. Se debe garantizar, entonces, un recaudo eficiente y un buen uso de esos recursos para acometer las obras que la ciudad necesita para su progreso y el bienestar de sus habitantes.

Observamos que ciudades ejemplares a nivel internacional tienen altos impuestos. Pero es preciso demostrar, en nuestro caso, que se hizo un análisis juicioso del costo-beneficio y que, ante las críticas, la estructura para determinar este impuesto se someta a revisión.

Lo importante, sin duda, es establecer el sano equilibrio que permita obtener del predial el mayor beneficio posible, sin poner en riesgo lo que Medellín ha avanzado en términos de competitividad.

Es preciso un ejercicio permanente de la administración para hacer ese necesario balance y evitar errores posteriores que deba pagar la ciudadanía como consecuencia de dificultar la inversión privada.