HISTÓRICO
Presos de Guantánamo ponen en aprietos al presidente Obama
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Por DANIEL ROJAS ARBOLEDA | Publicado el 04 de mayo de 2013

El tema del cierre de la prisión de Guantánamo le sumó en los últimos días presión política al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien prometió que hará un nuevo esfuerzo por lograr su clausura, luego de que el penal volviera al foco mundial por la huelga de hambre que adelantan desde febrero unos 100 detenidos.

"Guantánamo no es necesario para mantener seguro a E.U. Es caro, ineficiente y nos daña en términos de nuestra posición internacional. Debilita la cooperación con nuestros aliados en esfuerzos de contraterrorismo. Debe cerrarse", declaró el líder.

Y es que tras la primera elección del mandatario, en 2008, muchos celebraron el anuncio del fin del penal, ubicado en el este de Cuba, lo que le valió a Obama un caudal de votos y contribuyó a que ganara el Nobel de paz en 2009.

Sin embargo, el hecho de que 46 de los 166 reos están detenidos indefinidamente y sin cargos, pone al gobernante en una situación incómoda frente a un Congreso con el que batalló un proyecto de ley para reformar las políticas migratorias, que se niega a apoyar un cambio en la legislación para el porte de armas y que lo incita a intervenir militarmente en Siria.

La condición de los detenidos también genera críticas de activistas pro derechos humanos en el mundo, una posición con la que no está de acuerdo el director de Cubanet Hugo Landa.

"La detención indefinida de los reos es mal vista por muchos, pero no tanto por la opinión pública de E.U. No olvidemos que padecimos el ataque del 11 de septiembre, y hace poco el de Boston. El Gobierno tiene más que el derecho, la obligación de proteger ale pueblo", opinó Landa en diálogo con este diario.

Los retos
Los problemas para desmontar este legado de la administración de George W. Bush, creado en 2002 para albergar sospechosos extranjeros de terrorismo tras los atentados del 11-S, van más allá de los obstáculos que bloquearon la iniciativa durante el primer mandato de Obama.

En ese entonces, los dos primeros años de su administración, el mandatario liberó a 71 presos, de los que 28 fueron repatriados a sus naciones de origen y 40 enviados a 17 terceros países. Pero el hallar una localidad dispuesta a ser sede de detención y a juzgar a los detenidos opacaron las buenas intenciones.

El Gobierno culpa al Congreso de la marcha atrás en la decisión de juzgar a los detenidos en tribunales ordinarios, tras la negativa de ese organismo de trasladar a los presos a territorio de E.U., nueve de los cuales ya fueron condenados.

"Se trata de la frustración de hombres que llevan once años y medio detenidos sin cargos, a los que el Presidente prometió que la prisión sería cerrada en un año, que saben que 86 de sus compañeros de celdas han sido autorizados a marcharse y que todavía no saben cuándo", explicó a CBS la abogada Pardiss Kebriaei.

Las salidas
"Una opción que examinamos es volver a designar a un responsable en el Departamento de Estado que se centre en la repatriación o traslado de los detenidos", explicó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Obama afirmó que mantener a esas personas en un limbo legal daña los intereses del país y llamó al Congreso a encontrar una salida legal al problema de juzgar a combatientes enemigos, tras las denuncias porque 23 huelguistas son alimentados a la fuerza.

Militares estadounidenses confirmaron que están forzando a algunos detenidos a ingerir alimentos líquidos, una medida que el Presidente respaldó. "No quiero que esos individuos mueran", argumentó el mandatario.

Respecto a las implicaciones internacionales de este impasse, el profesor de Derecho Internacional en la Geneva School of Diplomacy y antiguo alto funcionario de la ONU, Alfred de Zayas dijo a EL COLOMBIANO que el derecho internacional tiene vigencia en Guantánamo.

"No es la falta de normas la que permite los crímenes en Guantánamo, sino el silencio y la impunidad. Hay que dar cuentas a los estadounidenses por los crímenes cometidos en su nombre, hay que enjuiciar a los culpables y reparar a las víctimas. Pero no se trata sólo de cerrarla, sino de terminar una presencia ilegal en el territorio de un país soberano que hace 54 años canceló el tratado impuesto por la fuerza en 1903", indicó.

El anuncio del cierre del penal sorprendió por el hecho de que el mismo Obama aprobó, en marzo de 2012, establecer tribunales militares para enjuiciar a los sospechosos considerados más peligrosos.