HISTÓRICO
Proyectos y mitos aún habitan el edificio Dallas
  • Proyectos y mitos aún habitan el edificio Dallas | La fachada y la parte posterior del Dallas fueron selladas para evitar la entrada de indigentes. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    Proyectos y mitos aún habitan el edificio Dallas | La fachada y la parte posterior del Dallas fueron selladas para evitar la entrada de indigentes. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
Por JOSÉ F. LOAIZA BRAN | Publicado el 17 de enero de 2013

Desde que dos cargas de dinamita retumbaron en la base del Dallas, el 20 de abril de 1993, el edificio no ha parado de deteriorarse. Aunque un proyecto permitiría hacer allí un hotel, son más los mitos entre las paredes ruinosas que las certezas sobre su futuro.

El que fuera el acceso del edificio, a un costado de la avenida El Poblado, huele a heces fecales. Personas que tienen diligencias en el sector, se parquean allí por unos minutos. Los vecinos corroboran que la única intervención desde 2009 cuando la Dirección Nacional de Estupefacientes remató el inmueble, que perteneció a Pablo Escobar, fue el sellamiento de la fachada con ladrillos para evitar la entrada de indigentes.

En la Curaduría Primera de Medellín reposa una licencia de construcción otorgada el 17 de junio de 2011 a nombre de la firma Cementa S.A., según confirma Adriana Mesa, funcionaria de la entidad. El aval al proyecto tiene vigencia por dos años y las obras podrían iniciar incluso un día antes de vencer el plazo, aunque la constructora aún podría solicitar una prórroga.

De ejecutarse el proyecto, el Dallas se convertiría en un hotel de 135 habitaciones, con un local y 58 celdas de parqueo entre los de comercio, visitantes, motos y los propios del hotel.

Cementa S.A. es una constructora chilena que tiene sede en Bogotá. Allí tienen, a través de la firma Viaggio, ocho hoteles de apartamentos amoblados y dos complejos más. Quisimos contactar a los responsables del proyecto, que sería su primer hotel en Medellín, pero no fue posible.

Vistazo al pasado
Según informes de prensa de la época en que miembros del grupo denominado los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar) volaron el edificio dos cargas de 50 kilos de dinamita retumbaron en el primer piso, provocando gran destrucción en este y en seis edificaciones vecinas.

Muy afectado por la onda explosiva resultó el edificio Nova Tempo, al frente del Dallas, según confirma Hernán Cortés, portero del edificio La Compañía, contemporáneo del Dallas y donde hoy funciona un complejo administrativo que alberga entre otras entidades a la Empresa de Seguridad Urbana.

—Después de la bomba, una época hubo Ejército y Policía cuidando —señala—, pero después los retiraron y los indigentes lo fueron desmantelando. Algunos vivieron ahí.

A la administración actual del Nova Tempo no le interesa hablar de su vecino ruinoso.

Todavía hay señales de vida en el Dallas. Cerrado en la parte posterior por una lona verde, en la altura se ve ropa tendida. Desde el interior, un hombre advirtió a nuestro reportero gráfico que podía "salir lastimado si se acercaba al edificio".

Hay historias nacen entre las paredes dinamitadas, abandonadas y saqueadas. El sitio ha sido parada del tour que ofrecen algunas agencias para ilustrar a turistas sobre los vestigios de la vida del extinto capo del cartel de Medellín, junto con el edificio Mónaco y la casa donde fue abatido. Los más esotéricos cuentan relatos con espíritus de las víctimas o del mismo Escobar, que habitó durante algún tiempo el pent house del Dallas.