HISTÓRICO
Qué cosa fuera Silvio sin polémica
Mario Alberto Duque Cardozo | Publicado el 16 de junio de 2010
No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro. Ese es el nombre del grupo de opositores, en Facebook, a la participación de Silvio Rodríguez en la apertura del III Congreso Iberoamericano de Cultura, que se realizará en Medellín del 1 al 4 de julio.

¿Las razones? "Silvio Rodríguez simboliza el apoyo entusiasta a crímenes por motivos ideológicos, a los fusilamientos en el 'paredón', a la coacción de las libertades individuales, a la persecución contra intelectuales y artistas no afiliados a un régimen asesino", expresa el periodista Sergio Esteban Vélez, creador del grupo que, hasta ayer, contaba con más de 750 miembros.

El veto que quiere levantar este grupo se contrapone a la apuesta cultural y de hermandad hecha por los 23 países que hacen parte de la organización del Iberoamericano de culturas.

"El espíritu del Congreso es de diálogo y de darle espacio a diferentes puntos de vista, así como hacer integración con todos los países, incluyendo Cuba", señala Iván Benavides, director artístico y de contenido del Congreso.

Este es un evento que tiene más de 250 invitados internacionales aparte de Silvio, quien es una persona más dentro de la programación, agrega Benavides.

Claridades y argumentos
Quienes se oponen al concierto también lo hacen a la presencia de Silvio Rodríguez como conferencista en el Congreso (estaría en una charla llamada Músicas de Iberoamérica). Dice Vélez que "no podemos aceptar que, con fondos públicos, se haga un llamado para ir a escuchar masivamente a un personaje que se ha convertido en símbolo mundial de una dictadura que durante más de medio siglo ha oprimido y torturado a nuestro pueblo hermano de Cuba". Así venga a hablar de música.

Al respecto, explica Benavides, que allí hay recursos de los 23 países que participan en el Congreso. Agrega, además, que los artistas que participan no son una elección de la Alcaldía de Medellín o cualquier otras institución hecha "a dedo", sino una construcción colectiva en la que participaron los representantes de todos los países presentes en este encuentro cultural.

"Estamos mirando más a la música como algo que une a los pueblos por encima de algo que depende de los mismos gobiernos. Por encima de la opción política está el mensaje de unidad que mandamos a través de la participación de diferentes voces y diferentes artistas", agrega Benavides.

Para los promotores del veto, Silvio Rodríguez es una figura que no se puede desligar del gobierno cubano ni de los Castro, por lo que su papel político supera lo que le ha aportado a la música.

La polémica está sobre la mesa. Y mientras el mundo artístico defiende la presencia de Silvio Rodríguez en Medellín, desde la orilla política se levanta una muralla que excluye al músico cubano.