HISTÓRICO
Reciclando, adictos recomponen la vida en Manaví
  • Reciclando, adictos recomponen la vida en Manaví | Manuel Saldarriaga | A diferentes bodegas se lleva el material de reciclaje, donde se separan los distintos elementos. Esta escena corresponde a Dugilco, donde les pagan precios más altos para contribuir con la obra social que realiza Manaví con los adictos a las drogas.
    Reciclando, adictos recomponen la vida en Manaví | Manuel Saldarriaga | A diferentes bodegas se lleva el material de reciclaje, donde se separan los distintos elementos. Esta escena corresponde a Dugilco, donde les pagan precios más altos para contribuir con la obra social que realiza Manaví con los adictos a las drogas.
Gustavo Ospina Zapata | Publicado el 20 de mayo de 2010

A Byron Palacio, que estuvo desde los 11 años tomando trago y desde los 16 aspirando bazuco, no le ha sido fácil abandonar esos infiernos. Ha sudado frío y soportado humillaciones, pero no desiste y ahí va, decidido a saludar un mundo nuevo.

Y entre todas las opciones que ha experimentado para despedirse de ese mundo sombrío, la mejor carta la halló en la Fundación Manaví (Manantial de Vida), donde está haciendo algo productivo e incluso ayudando a su familia con dinero.

Esto es posible gracias a que esta comunidad terapéutica se la jugó por utilizar el reciclaje como estrategia para generar recursos y darles a los adictos en recuperación una opción laboral, que les servirá incluso cuando abandonen las drogas.

"Estoy ganando con qué sostenerme y a la vez viendo por mis tres hijas, a las que les quiero compensar tanto tiempo que perdí en las calles", apunta Byron, que ha logrado en Manaví enrutar un proyecto de vida que ni desde niño tuvo.

"Hoy tengo 42 años y me siento feliz de poder verme recuperado", comenta mientras lanza paquetes de material que otro compañero para con las manos.


Por el medio ambiente
Marino Restrepo Ángel, director general de Manaví, le apostó al reciclaje porque consideró que así hace un aporte doble: de un lado le da más fuerza al proceso de resocialización de los adictos y del otro contribuye a un medio ambiente mejor.

"Así le ahorramos daños al ecosistema y ponemos un grano de arena para un planeta más limpio", añade.

Procesando y comercializando cobre, bronce, aluminio, acero y plomo, entre otros materiales, Manaví y seis fundaciones afines y conexas autofinancian sus actividades terapéuticas y generan buenas expectativas entre los adictos en resocialización.

Incluso, se logró que algunas empresas les paguen a mejor precio, "porque así apoyamos la labor social que realiza Manaví", apunta Duván Gil, de Dugilco, que comercializa estos materiales.

Si en Manaví muchas personas salen del hoyo de la droga y vuelven a la libertad, también la basura se vuelve oro, material útil para seguir en el proceso de la vida.