HISTÓRICO
Reconciliación y diálogo, claves de paz
  • Reconciliación y diálogo, claves de paz | Mario Franco, Colprensa - Bogotá | Monseñor Héctor Fabio Henao dice que aún es posible encontrar la paz negociada y duradera en Colombia. Desde la Dirección Nacional de Pastoral Social, lleva 14 años llevando un mensaje de paz, fe y reconciliación a las víctimas del conflicto en Colombia. "Queremos integrarnos con todos los sectores de la sociedad, que nadie se sienta excluido de la Pastoral Social", afirma.
    Reconciliación y diálogo, claves de paz | Mario Franco, Colprensa - Bogotá | Monseñor Héctor Fabio Henao dice que aún es posible encontrar la paz negociada y duradera en Colombia. Desde la Dirección Nacional de Pastoral Social, lleva 14 años llevando un mensaje de paz, fe y reconciliación a las víctimas del conflicto en Colombia. "Queremos integrarnos con todos los sectores de la sociedad, que nadie se sienta excluido de la Pastoral Social", afirma.
Diana Carolina Jiménez | Publicado el 11 de octubre de 2010

Cuando monseñor Héctor Fabio Henao llegó a Bogotá, en la Cuaresma de 1996, la primera misión que tuvo que liderar fue el vía crucis nacional. Buen recibimiento capitalino para un hombre que, después de entregar su vida al servicio de los demás en Medellín, atendió el llamado que le hizo la Conferencia Episcopal para que continuara "llevando la cruz" por las víctimas del conflicto en Colombia.

Catorce cuaresmas han pasado desde que monseñor Henao asumió el reto como director del Secretariado Nacional de Pastoral Social y hoy, como si fuera su primer día en ese despacho, trabaja sin descanso para ver la Colombia que siempre soñó: un país en paz, con restitución de derechos para quienes han sufrido, en el que la equidad en cada ciudad sea un asunto cotidiano.

"Dios quiere que cada persona que nazca en este país pueda tener su dignidad humana reconocida", afirma con vehemencia este prelado, antioqueño de nacimiento y de corazón, que recuerda con cariño sus épocas de párroco en las iglesias de El Carmelo, en Itagüí, en Copacabana y en el sector de San Juan de la Cruz, en Medellín.

De la ciudad que lo vio crecer a él y a sus siete hermanos, monseñor Henao es alumno y maestro. Él, profesional en Sociología, Filosofía y Teología, y Doctor en Ciencias Sociales con estudios en Roma, sostiene que fue en esta ciudad donde sus conocimientos le permitieron aprender la dinámica de los conflictos, su transformación, su complejidad y sus posibilidades.

Cuando trabajaba en Medellín estuvo vinculado a la Pastoral Social, y siendo párroco en Itagüí comenzó su labor con sectores vulnerables. Corrían los años 90 y con una Medellín en crisis a causa de la violencia, Henao lideró la Mesa por la Vida con la Arquidiócesis de la ciudad. "Es una experiencia que recuerdo gratamente, tuvimos la marcha de 1993, que llamamos Marcha por la vida, eventos por las personas desaparecidas y jornadas de oración por los jóvenes", explica Monseñor.

Por su gestión ante las víctimas y su fe en la reconciliación como parte de la salida del conflicto, la Arquidiócesis le pidió a monseñor Henao, en 1992, que dejara la vida en las parroquias para que se dedicara sólo a la Pastoral Social de la ciudad. Sin pensarlo dos veces, el sacerdote unió esa labor con sus estudios urbanos, de poblamiento y de ruralidad para trabajar con las víctimas de la violencia: comenzó a promover, con la ayuda de las parroquias, alternativas para transformar los conflictos, dándole prioridad a la voz de las víctimas.

De Medellín a Colombia
Con el día a día en Bogotá, monseñor Henao no sólo ha facilitado la reconciliación y ha gestionado ayudas para las víctimas y los necesitados de todo el país: "He descubierto la vitalidad de la Iglesia en Colombia y he visto de cerca la angustia de muchas regiones", explicó, antes de confesar que con frecuencia, su labor le genera sentimientos encontrados.

"La esperanza se enfrenta con la impotencia. Uno se da cuenta que hay iniciativas increíbles y potenciales maravillosos, pero siente impotencia por la gente que queda por fuera, que uno no alcanza a ayudar. Por eso uno siente la urgencia de ampliar las alianzas, la gestión para llegar a más gente, de contagiar la convicción cercana con el amor de Dios", agregó Henao.

Al hablar de gestión, al Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social se le iluminan los ojos. La razón: está seguro de que el país pasa por un momento histórico privilegiado: "Tenemos la posibilidad de construir con prosperidad, como lo ha dicho el presidente Juan Manuel Santos. Es necesario que todos aportemos. Esta es la hora, este es el momento para lanzar un proyecto de solidaridad para Colombia".

Su convicción inquebrantable es que la paz es posible y que es un proceso que se construye y que exige la unión de muchas voluntades. Por eso, confía en la negociación: "En el país está dado un marco para que la paz se vuelva sostenible. Hay un aire de que valdría la pena volver a intentarlo, pero en un marco con otras condiciones, reconociendo que el conflicto se ha transformado también. Queda siempre la aspiración a que cesen las atrocidades".

Asimismo, Henao reconoce que los males que le desgarran el corazón son el desplazamiento forzado y el secuestro: "Tener una cifra tan significativa de personas desplazadas es un reto grande, al que recomponer tomará generaciones. Estamos frente a desarraigo, pérdida de referentes, destrucción de proyectos de vida. Sin embargo, cuando se generan proyectos de vida con los que la gente comienza a salir a adelante, me llena de esperanza".

Convencido de su vocación de servicio y de que hay monseñor Henao para rato, el sacerdote antioqueño que desayuna con arepa todos los días "para no perder la costumbre", tiene fe en que el diálogo puede transformar al país "siempre y cuando haya convicciones profundas de fe y de cercanía, de relación con el Señor. No podemos construir reconciliación, no podemos construir paz a largo plazo, si no hay un elemento espiritual profundo, que sea capaz de transformar esas realidades".