HISTÓRICO
REELECCIÓN Y REFLEXIÓN
  • REELECCIÓN Y REFLEXIÓN |
    REELECCIÓN Y REFLEXIÓN |
Por PABLO JARAMILLO VASCO | Publicado el 19 de mayo de 2013

El presidente Juan Manuel Santos ha hecho entender recientemente a la opinión pública la intención de reelegirse como presidente de Colombia en las próximas elecciones. Los movimientos de las últimas semanas en la Casa de Nariño también lo han confirmado. La renuncia de varios de sus más cercanos colaboradores a sus cargos públicos para no inhabilitarse ante una eventual aspiración política ha dejado entrever la clara intención del actual gobierno de "reelegir sus políticas" en las elecciones del 2014.

La reelección presidencial inmediata fue aprobada en el año 2005 por la Corte Constitucional en un ambiente de mucho optimismo en el país, en el cual las ideas políticas del expresidente Uribe estaban logrando sus objetivos, consiguiendo encaminar al país hacia el éxito en distintos aspectos, entre ellos el de la seguridad. La gente entendió que sus políticas debían ser reelegidas para darles continuidad y así poder consolidar el rumbo triunfante que se venía trazando para Colombia.

En aquel momento la reelección presidencial cobraba total sentido; la gente era optimista frente al destino del país y observaban en plena ejecución exitosas políticas que beneficiaban los intereses de todos los colombianos. No obstante, ahora no encuentro siquiera una razón de peso por la cual se deba reelegir al presidente Santos. Sus políticas no han tenido el mayor éxito, y hasta el momento acumula más promesas que objetivos cumplidos. El país afronta una crisis de confianza frente al futuro que se avecina, tal como lo han confirmado numerosas encuestas realizadas por distintas firmas.

Una eventual candidatura de Juan Manuel Santos a la reelección tendría como rehén a un "proceso de paz" en Cuba que no avanza y que no ha demostrado tener mayor probabilidad de éxito en las condiciones como se ha venido negociando. Las Farc han manifestado desde La Habana el respaldo a la reelección de Santos, lo cual hace que el tema de la paz esté amarrado a la reelección, siendo esto fatídico para el país, porque semejante tema no puede ponerse al servicio de la dinámica electoral.

Santos tiene varias tareas pendientes que desde cualquier análisis lo dejan perdiendo el año; los diálogos con las Farc ajustan seis meses sin avances concretos, la seguridad se ha deteriorado notoriamente, la estrategia frente al fallo de La Haya en el que perdimos valioso territorio sigue sin resolverse, las reformas a la justicia y a la salud no se han logrado, la industria pierde impulso y las "locomotoras" tuvieron más fuerza como anuncio, pero no lograron arrancar como tal.

El presidente Santos debe entender que la mayoría de colombianos no avalan su reelección y que ésta debe darse para la continuación de políticas exitosas y no como una segunda oportunidad para políticas de mediocres o nulos resultados..