HISTÓRICO
Rendón o la elegía del mal
  • Rendón o la elegía del mal
Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 04 de septiembre de 2011

El consultor electoral Juan José Rendón concedió una entrevista a la revista Semana (ed. 1.530), cuyo título expresa perfectamente el talante moral y la práctica profesional de este personaje convertido en celebridad por la clase política colombiana: "La ética es para los filósofos".

La tesis de Rendón daría para todo un tratado o un curso universitario. "La ética es para los filósofos" significa que es un asunto especializado, y quizás más como saber que como práctica. El postulado implica que las personas normales no tienen nada que ver con la ética y que básicamente el mundo es amoral. La ética es apenas un divertimento, un hobby. En efecto, él afirma que "soy pragmático de nueve a cinco y hago poesía y filosofía y letras de las cinco para adelante". En el trabajo, en la escuela, en la calle, la ética sobra. La moral no tiene nada que hacer ni en el mercado, ni en la política, ni en las relaciones sociales.

Y Rendón lo cumple: es el padre de la propaganda negra en Latinoamérica, amenazó al senador Nicolás Uribe en 2007, se ha movido en Colombia sin visa de trabajo. Tu negocio -le dijo a María Jimena Duzán- "es el de la información veraz, y yo estoy en el negocio de que el tipo no gane". Su negocio es dañar al contrario, no realzar al propio; su negocio no tiene que ver nada con la veracidad, sino con la utilidad desnuda. Dicho de otro modo, su negocio no tiene alma. "No tengo escrúpulos", dijo alguna vez ( Semana , 13.09.07).

J. J. Rendón subvierte totalmente las reglas del comportamiento social. En las sociedades decentes hasta el vicio le rinde tributo a la virtud, como decía La Rochefoucauld. Los bandidos reconocen la bondad de la ley y las instituciones, saben cuando violan la ley y nunca se vanaglorian en público de hacerlo. Hay excepciones, por supuesto, como Charles Manson o Luis Garavito. Lo usual es que los violadores de la ley defiendan una moralidad superior como hicieron Hitler, Pablo Escobar o Tirofijo, no defienden el vicio en sí mismo.

Pero Jota Jota no está solo. Ahora tiene pareja. Se llama Liliana Rendón Roldán y es senadora de la república. La senadora Rendón entró al debate nacional sobre el incidente del Bolillo Gómez con la tesis de que las mujeres provocan a los hombres, luego son las culpables de que los hombres las golpeen. Elevado a máxima moral, este razonamiento sugiere que la víctima es culpable de la acción del victimario, sea por su propia debilidad, provocación o atrevimiento. Las derivaciones de la "doctrina Rendón" podrían conducir a un auténtico catálogo del latrocinio, la agresión y el crimen.

De esta manera la teoría filosófica sobre el mal -discutida por Santo Tomás, Spinoza y Kant- puede llevar ahora el apellido Rendón, punto de encuentro del consultor y la senadora, el consejero y la dirigente, el venezolano y la ituangueña. La desgracia es que no es sólo labia, ni mero espectáculo, ni es lejano. Rendón y Rendón tienen intereses en Medellín. Ella pondrá los votos, él diseñará la estrategia, y vienen junticos a "rescatar" la ciudad.