HISTÓRICO
RESPUESTA AL DR. JUAN GÓMEZ
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Por YOHIR AKERMAN | Publicado el 18 de febrero de 2013

Muchas gracias al Dr. Juan Gómez Martínez por abrir este espacio de debate con su columna del pasado jueves titulada "Akerman, el acólito". Me siento honrado por la admiración que siento por su trabajo y por el respeto y cariño que le tengo a toda su familia.

Por eso empiezo por aclararle al Dr. Gómez la diferencia entre un documental y una película, ya que acusa al director de la investigación que yo referencio "Mea Máxima Culpa, Silencio en la Casa de Dios", y a mí de pasó por hablar sobre el documental, de armarle una película al Papa. Errado.

Los documentales, Dr. Gómez, son investigaciones documentadas. De ahí su nombre. Se basan en hechos reales y evidencia comprobable. Las películas son ficción.

La realidad que demuestra el investigador Alex Gibney es que la Iglesia Católica tiene un problema histórico con la pederastia y, peor aún, que ha hecho poco o nada para solucionarlo.

Irrefutable.

Pedir perdón como lo hizo el Papa, y exigirle la renuncia a uno de estos abusadores no es suficiente. ¿O les preguntamos a las víctimas de estos casos y a los padres de estos niños si así les parece? Los documentos y la evidencia demuestran que el Papa Benedicto XVI conocía perfectamente de la dimensión del problema mejor que nadie y lo encubrió. Que su labor en cuanto a los casos de curas pederastas consistió en darle manejo a la situación para proteger, sobre todo, la imagen y la reputación de la Iglesia. Por eso sigue pasando. Ficción es afirmar lo contrario. O peor aún, fe ciega.

Sobre todo porque con el paso del tiempo se van conociendo mejor las razones de la renuncia del Papa.

En su momento, Benedicto XVI aseguró a los fieles que había dimitido al Pontificado ya que le faltaban las fuerzas necesarias para ejercer con el vigor necesario el ministerio petrino. El mundo lo aplaudió.

Pero su renuncia recordó de inmediato la agonía de los días finales de Juan Pablo II. La comparación es inevitable. Wojtyla se mantuvo en su posición aun cuando ya no le quedaba fuerza alguna y en su momento la Iglesia lo glorificó por enfrentar la muerte en su calidad de Papa. Incluso Ratzinger dijo que lo de Juan Pablo II era un acto lleno de dignidad y valor, y una lección notable para el mundo.

Ahora Benedicto XVI hizo todo lo contrario con su salida y todos afirman que también fue una lección notable de la Iglesia. No entiendo. ¿Quién obró bien, Wojtyla o Ratzinger? Sus acciones de salida fueron opuestas pero sus seguidores los alabaron a ambos.

Para aquellos que no vemos esto desde la fe es evidente que hay una inconsistencia en la renuncia de Ratzinger. Y que la contradicción demuestra que hay otras razones más fuertes para su salida.

Posterior a su renuncia se conoció que el Papa decidió hacerse a un lado después de recibir un nuevo informe sobre el escándalo de la fuga de documentos oficiales del Vaticano. Esos documentos demuestran todo tipo de temas que la Iglesia ha intentado esconder.

¿Se está protegiendo Ratzinger de una verdad irrefutable como la de su papel con el tema de la pederastia en la Iglesia? Solo el tiempo y la capacidad de mirar la situación desde la realidad, y no la fe, van a dar las respuestas, Dr. Gómez.