HISTÓRICO
Ricardo Delgado es el heredero del 10 naranja
Por Jaime Herrera Correa | Publicado el 30 de marzo de 2013

Cuando a Néider Morantes se le pregunta ¿quién será su heredero en el Envigado? no vacila en contestar: “Araújo”.

Y ante esa sentencia, Ricardo Delgado, el joven que nació hace 18 años en Caquetá, responde que se prepara para ganarse un puesto y aportarle a la institución que ha creído en él.

Delgado representa en el club naranja la continuidad del proceso formativo de este elenco que, en dos décadas, se ha caracterizado por proyectar jugadores, especialmente creativos.

Pedro Sarmiento, su entrenador, asegura que le ha visto  pinceladas de Néider, buena gambeta y media distancia. También le recomienda mejorar el panorama corto de juego cuando tiene la pelota y hacer pases más profundos, aunque cree que eso lo logrará con la experiencia.

Delgado le agradece las observaciones y le promete mayor responsabilidad en la cancha, porque su único afán es “sacarle ventaja a mi condición de volante encarador para hacer más grande al club que me trajo a prepararme como todo un profesional cuando yo apenas tenía 10 años”.

Uno de los entrenadores que más lo conoce es Rubén Darío Bedoya, porque Delgado ha pasado por todas las categorías del elenco desde la preinfantil. El popular soldado Bedoya no duda en que este volante creativo seguirá los pasos de Giovanni Moreno, James Rodríguez y Yulián Mejía, porque tiene algo de cada uno de ellos y es muy receptivo.

Entre las cualidades que resalta el entrenador aparecen la rapidez, la potencia, el cambio de ritmo, el juego desequilibrante y la técnica. Con ese cúmulo de elementos a favor contrarresta las desventajas que le generan su corta estatura (1,64 metros).

Esas características, admite Delgado, son las que lo han llevado a las selecciones de Colombia y lo tienen tranquilo y motivado. Fue campeón de los Juegos Suramericanos de 2010 y actualmente sueña con un cupo para el Mundial Juvenil de Turquía gracias a las palomitas que le empezó a dar Carlos Restrepo, el técnico de ese combinado.

No le disgusta que le digan Araújo, porque “así me conocen desde que llegué al equipo y ese es el apellido de mi madre Edilma, con quien vivo acá en compañía de mi hermano Farid”.

Ahora tiene como meta “ser un jugador importante en Envigado para retribuirle la confianza a los directivos, estrategas y compañeros que me han ayudado a crecer”.

Y creen tanto en él que ya suma 211 minutos con el plantel titular y este año es el responsable de la creación del onceno que afronta la Copa Postobón.

“Estoy preparado para ese reto de convertirme en el número 10 del Envigado, hay que aprovechar que acá creen mucho en el talento criollo y por eso en casi todos los partidos aparecen caras nuevas tratando de aprovechar la oportunidad”.

Delgado sabe que aún tiene muchas cosas por mejorar, pero igual que, con su empeño en los entrenamientos, la ayuda de Dios y las observaciones a tiempo que le hacen sus entrenadores muy pronto será el responsable de fabricar las ideas creativas del Envigado, ese 10 que hoy lleva Néider.