HISTÓRICO
Saber de historia, el gran reto colombiano
POR JUAN DAVID MONTOYA | Publicado el 24 de junio de 2013
Puede ser que los colombianos no conozcamos nuestra historia, o que apenas recordemos sus episodios más recientes, o que Álvaro Uribe sea realmente el más grande colombiano que ha nacido hasta el momento.

Como fuere, la votación del pasado domingo que dejó al expresidente como ganador del concurso El Gran Colombiano, de History Channel y que premia al personaje más influyente de cada país, abre la pregunta de qué tanto el pueblo colombiano conoce su historia.

No tanto por los comentarios que un líder político del talante de Uribe Vélez suele despertar, sino porque es por lo menos sorprendente que en 200 años de vida republicana resulte ganador precisamente el gobernante que acaba de dejar el solio de Bolívar.

"Sabemos historia porque nos la cuentan los norteamericanos", cuestiona el historiador José Manuel González, para quien es innegable que son los medios de comunicación, y más precisamente la televisión, lo que configura la frágil idea de historia que tienen los ciudadanos.

Dos hechos para corroborar las hipótesis: History Channel es un producto enteramente estadounidense y, en su afán por encontrar a El Gran Colombiano, se vieron sorpresas como que Policarpa Salavarrieta, de quien se hizo recientemente una telenovela con tintes de culebrón, ocupó el sexto lugar, por encima de personajes de la talla del caraqueño Simón Bolívar, Jorge Eliécer Gaitán o Fernando Botero.

"No hay conexión entre un público que quiere conocer su pasado e historiadores que producen gran cantidad de bibliografía", afirma el también historiador Carlos Gustavo Hinestroza, quien entre otras causas para ello señala la falta de una cátedra histórica y el desinterés por producir textos sobre la disciplina.

"Está muy temprano para decir algo sobre nuestra historia reciente", agrega Natalia Springer, columnista y politóloga. Añade la analista de temas políticos en La F.M. que la historia es cambiante. Cita como ejemplos los casos de Perú y Chile, donde gobiernos altamente populares como los de Fujimori y Pinochet han terminado con el correr de los años en el lado opuesto del opinómetro.

Cómo entenderán los colombianos del futuro a los líderes de principios de siglo es toda una incógnita.

Ya se sabe qué pasa con los pueblos, como al parecer es el colombiano, que no conocen su pasado.