HISTÓRICO
Santa Rosa de Osos aplaudió por la vida y por la paz
  • La marcha de este sábado fue multitudinaria. Recorrió las principales vías del municipio. Foto Manuel Saldarriaga, enviado especial.
    La marcha de este sábado fue multitudinaria. Recorrió las principales vías del municipio. Foto Manuel Saldarriaga, enviado especial.
Redacción elcolombiano.com | Publicado el 10 de noviembre de 2012

"La vida es sagrada, no más violencia". Con esta consigna se dio inicio a la multitudinaria marcha en el municipio de Santa Rosa de Osos y con la que se repudió la masacre de diez campesinos, ocurrida el pasado miércoles en la vereda Aguaditas.

Luciendo camisetas blancas, portando globos de colores y con banderas de Colombia habitantes y visitantes de la población enviaron un mensaje de paz a los violentos.

La basílica Nuestra Señora de la Misericordia fue el punto de partida para la sentida movilización, que alternó las consignas como "no más violencia" con el profundo silencio.

Ya a su llegada al Parque Principal se cumplió un emotivo acto. Los santarrosanos no guardaron minuto de silencio, prefirieron aplaudir por la vida y por la paz.

Hubo tiempo para enviar mensajes con el canto interpretado por artistas locales, mientras que un líder campesino tomó la palabra e hizo que su voz fuera la de toda la comunidad.

Expresó: "la paz hay que cultivarla desde el corazón" y por eso pidió a las familias permanecer unidas y fomentar los valores.  Además pidió a los violentos de todos los grupos armados dejar las armas.

Entre tanto, el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, que una vez más repudió el homicidio, pidió a los antioqueños fortaleza ante estos dolorosos hechos y añadió: "aunque es un dolor profundo hay que apostarle a la vida".

Jóvenes, adultos, grupos culturales y delegaciones de otros municipios también hicieron parte de esta iniciativa ciudadana.

Santa Rosa de Osos fue golpeada con esta historia de dolor, muerte y tragedia. El viernes, un millar de personas se reunió en el funeral de los 10 labriegos masacrados. Aún sigue el llanto.