HISTÓRICO
SE ASFIXIÓ EL LABERINTO DE LA PAZ
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    SE ASFIXIÓ EL LABERINTO DE LA PAZ |
Por ÓSCAR TULIO LIZCANO | Publicado el 14 de septiembre de 2013

Con el fallo de la Corte Constitucional, que determinó exequible el Marco Jurídico para la Paz, hubo algo que para la mayoría de colombianos pasó desapercibido. En ese momento, el país estaba atravesando por una situación crítica debido al paro agrario. Sin embargo, el presidente de la Corte hizo el anuncio, que será un obstáculo de grandes proporciones: no eximir de cárcel a los responsables de delitos de lesa humanidad.

Es ahí, precisamente, donde los leguleyos tratarán de torcerle el pescuezo a la justicia, pues los líderes de las Farc no están dispuestos a pagar un solo día de cárcel. Es una cuestión paradójica, pues ningún integrante del Estado Mayor, del Secretariado y los comandantes de los frentes, podrían evadir esa responsabilidad. El agravante es que son ellos quienes constituyen la esencia política e ideológica del movimiento guerrillero. La gran masa de muchachos en sus filas, son en buena parte analfabetos y no tienen un soporte político para justificar la revolución que tanto han predicado.

He contado en varias ocasiones cómo durante mi secuestro fui consultado por distintos comandantes guerrilleros que debían vigilarme. Las Farc suelen tener una escuela, un lugar que improvisan en sus campamentos. Allí acudían los guerrilleros para estudiar los estatutos y reglamentos de la organización; también las noticias del día, que escuchaban por radio, aunque lo hacían pocas veces, pues se la pasaban limpiando armas, cocinando (ranchar), trayendo víveres o bombardeando pueblos. Aunque debían oír los programas de la emisora Resistencia FM, parte de la Cadena de emisoras Bolivariana -dirigida por Santrich, hoy negociador en La Habana-, escondían sus radios para poder oír los vallenatos de las emisoras del Ejército, que desde luego tenían prohibido escuchar.

Hubo preguntas que me dejaron perplejo. Merejo, por ejemplo, era un comandante que llevaba varios años en las Farc. Un día se me acercó con el ceño fruncido. Me susurró al oído: "viejo, cuénteme una cosa, ¿qué es el referendo?". Por esos días se hablaba del tema, gracias a la agenda mediática del entonces presidente Uribe. "¿Ese señor Referendo es tan importante que por eso a cada rato lo mencionan?", me dijo Merejo.

Ahora, con el anuncio del presidente Santos de otro referendo para buscar la participación política de las Farc, no he podido sacarme a Merejo de la mente. ¿Sobre qué bases de formación intelectual y política van a tener los ‘exguerrilleros’ una participación en la solución de los problemas estructurales que aquejan a Colombia? Es un asunto que me preocupa muchísimo. Quienes estén condenados por delitos de lesa humanidad, no podrán ejercer ese supuesto derecho de participación política. Quedarán entonces centenares de muchachos que nunca pasaron por una escuela.

Sumémosle a ello una pugna difícil de sortear. Según la reciente encuesta, el 60 por ciento de los colombianos no está dispuesto a que quienes estén implicados en delitos no paguen cárcel. Por otro lado, las Farc no entregarían las armas sin asegurarse antes de que en el supuesto referendo, el país ratifique su apuesta por la paz. Pero, si no entregan las armas antes, es muy posible que los colombianos voten un unísono "no".

Así es: esta paz es un laberinto de robustas tapias que se construyeron durante décadas. Atravesarlas, no es tarea fácil.