HISTÓRICO
Se metió al mercado D1
  • Se metió al mercado D1 | Robinson Sáenz | La cadena de tiendas D1 pertenece a Koba Colombia, una filial de la holding norteamericana Koba LLC, en la que hay inversionistas de Europa, Asia y Emiratos Árabes. El surtido está conformado por 500 productos básicos de la canasta familiar. Sus locales tienen entre 200 y 450 metros cuadrados.
    Se metió al mercado D1 | Robinson Sáenz | La cadena de tiendas D1 pertenece a Koba Colombia, una filial de la holding norteamericana Koba LLC, en la que hay inversionistas de Europa, Asia y Emiratos Árabes. El surtido está conformado por 500 productos básicos de la canasta familiar. Sus locales tienen entre 200 y 450 metros cuadrados.
Germán Jiménez Morales | Publicado el 21 de febrero de 2010

A la hora de mercar los antioqueños son muy dados a buscar la economía. Es que, como decían los abuelos, "hay que cuidar los centavos, porque los pesos se cuidan solos". Esa vocación estimuló a los inversionistas extranjeros de Koba Colombia a iniciar su aventura empresarial por el Valle de Aburrá, con la veloz inauguración de 8 de las 100 tiendas D1 que esperan abrir aquí en cuestión de dos años.

Sus cajas registradoras ya suenan en Itagüí (dos), La América, París, Buenos Aires, Calazans, Avenida Nutibara y el parque de Belén. En esta última, doña Robertina Sierra se toma todo su tiempo para comparar precios. Ella está convencida de que a la tienda del barrio en la que merca, en Belén San Bernardo, "no la tumba nadie". Su hija, Natalia, la pone a dudar, a medida que le muestra las rebajas en leche, quesos, arepas, jabón, papel higiénico, huevos...

Llancely Giraldo, la supervisora de la tienda, escucha pacientemente. Luego saca uno de sus argumentos: El sábado 13 de febrero, día de la apertura, aquello fue un hervidero de gente. Varias señoras llegaron para constatar si era cierto eso de que allí están los precios más bajos del mercado. En la mano llevaron sus recibos de otra tienda, metieron los productos al carro y al pagar vieron que, en compras superiores a los 100.000 pesos, se ahorraban 20.000 y hasta 23.850 pesos.

La clave de esa economía, que se garantiza monitoreando día por medio a la competencia, es toda una cátedra de mercadeo. Así lo explican uno de los inversionistas extranieros, que prefiere mantener su bajo perfil, y el gerente de Logística y miembro del Comité Gerencial, Ignacio Gómez Escobar.

El análisis para montar un D1 es simple: no les preocupa la competencia que tengan alrededor. Les basta estar en barrios en cuya área de influencia tengan de 3.000 a 4.000 hogares.

Poseen un centro de distribución en Itagüí y tres carros en los que llevan la mercancía a las tiendas, totalmente estibada.

Exhiben las mercaderías en las cajas. Con bisturí cortan la tapa y abren un boquete para que el cliente vea y lleve los artículos.

Solo venden 500 productos básicos, entre abarrotes, galletería y panadería, lácteos, licores, aseo personal y del hogar. Ni carne, salvo de pollo, ni verduras se encuentran en su oferta.

Solo tienen un proveedor por producto, y en pocos casos dos. No les piden aportes para publicidad, eventos especiales, ni que ponga mercaderistas.

Los clientes entran por una puerta y salen por otra en la que encuentran las registradoras y la atenta mirada de los cajeros.

No le meten mucha sicología al cuento, ni a estrategias que incentiven el consumo, ni a promociones o descuentos que tengan letra menuda.

Son austeros en personal y no se preocupan mucho por lo que hace la competencia. De hecho, dice el inversionista que habla un español con acento entre venezolano y alemán, "hay espacio para todos", pues calcula que en Colombia dos o tres cadenas pueden montar 4.000 tiendas de este mismo formato.