HISTÓRICO
Selva Viva
  • Rocío Vélez De Piedrahíta | Rocío Vélez De Piedrahíta
    Rocío Vélez De Piedrahíta | Rocío Vélez De Piedrahíta
Rocío Vélez De Piedrahíta * | Publicado el 27 de enero de 2011

Selva Viva es el nombre del mariposario en el Centro Comercial Puerta del Norte, entre Homecenter y el Éxito, cerca a la estación Niquía del Metro -casco urbano de Bello-.

La idea de Daniel Jaramillo, administrador de empresas de Eafit, actual gerente del mariposario; y Juan Esteban Arango, ingeniero mecánico, también de Eafit, recibió el apoyo entusiasta de Irma González, la gerente del Centro, y Comfama participó en la financiación.

Germán Gómez hizo estudios de mercadeo y planeación. Fueron diseñadores Daniel Jaramillo y Nicolás Hermelin y arquitectos Juan Camilo Restrepo y María Isabel García.

Consiste en un jardín de 510 metros2 que alberga alrededor de 500 mariposas de unas 30 especies, de diversas formas y colores. Con pequeño lago, sendero para recorrer el lugar y apreciar las cuatro etapas del ciclo biológico de las mariposas: huevo, larva, pupa y adulto. La altura -9 metros- de la bóveda de policarbonato transparente, permite a las mariposas hacer vuelos de cortejo que requieren de gran altura. Es asesor estratégico y a veces guía, Jamid Arango, una de las personas que más sabe de mariposas en Colombia.

Entre los planes futuros están concursos de fotografía, talleres de concientización sobre la importancia de las mariposas -para niños y adultos- y clases de pintura. Aspira a reforzar los programas de ciencias, educación sobre el ambiente, promover la curiosidad de los visitantes y convertir a Bello en la ciudad de las mariposas, como un sitio digno de ser visitado por turistas nacionales y extranjeros. Ya se presentó a la Alcaldía de Bello un proyecto para utilizar el mariposario en educación ambiental en sus escuelas.

Selva Viva , un lugar de paz y sosiego, no es para visitar de afán. Es para recorrer lentamente sus senderos, observar con calma la variedad de mariposas, verlas alimentándose, secando sus alas, revoloteando.

Periódicamente, sobre el sendero, hay unos pequeños tableros con crisálidas a punto de nacer. Las mariposas no crecen, se desenroscan y, si el visitante tiene suerte o diez minutos para esperar, podrá ver el increíble proceso de salir una mariposa de la crisálida entre la cual hacía su metamorfosis. Lo primero es el esfuerzo para romper la crisálida, luego el lento desenroscarse y, por último, el abrir y cerrar las alas para secarlas y finalmente volar.

Las dificultades de las mariposas para sobrevivir en libertad son múltiples. Para mencionar algunos enemigos, contra los huevos están las hormigas, lagartijas, arañas; contra los gusanos, lagartijas, ratones, arañas; contra las mariposas, los pájaros. En cambio, criadas en mariposarios, con todos los cuidados, sobrevive un gran porcentaje y se multiplican.

La cría de mariposas, ya está comprobado en muchas partes del mundo, puede ser una actividad rentable para pequeños empresarios y campesinos. Sin embargo, en Colombia está frenada por un tejido complejo de reglamentaciones que pasan por alto la importancia de ese renglón de nuestra riqueza biológica. Es una lástima porque Colombia es uno de los tres países más ricos del mundo en variedad de mariposas, ya que tiene climas desde muy fríos hasta ardientes. No solamente donde hay mariposas no se puede fumigar, sino que genera conciencia de que cuidar la naturaleza puede ser rentable.

Las entidades de turismo de la ciudad, sobre todo las que se movilizan en metro, deberían agregar a las rutas usuales una visita al mariposario. Selva Viva, según una publicación de El Tiempo , es el único del mundo en un centro comercial, y aunque no fuera esa su ubicación, es algo que merece visitarse y apreciarse.

* Miembro del Centro de Fe y Culturas