HISTÓRICO
“SEÑOR, ¿SERÁN POCOS LOS QUE SE SALVEN?”
  • "SEÑOR, ¿SERÁN POCOS LOS QUE SE SALVEN?" |
    "SEÑOR, ¿SERÁN POCOS LOS QUE SE SALVEN?" |
Por JUAN PABLO CARDONA Q. | Publicado el 24 de agosto de 2013

Un innominado transeúnte, se creía con autoridad para preguntar: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" (Lucas 13, 22-30).

Y hacía la pregunta convencido que la respuesta de Jesús sería la de un arraigado israelita. Seguramente este seguidor de Jesús esperaba algo así: ¡se salvan los auténticos judíos, se condenan los gentiles… O si la respuesta la diera un cristiano, a lo mejor diría: ¡se salvan los que forman parte de la Iglesia, se condenan aquellos que están fuera…

Jesús no quiso responder a esa pregunta, no quiere entrar en la discusión numérica, como muchos fanáticos actuales del discurso de la salvación responderían. No quiere saciar la curiosidad de los que ya se creen salvados, él no quiere entrar en el mundo de las estadísticas, ni quiere someter al hombre y su salvación a normas generales, sondeos o encuestas si se salva o no. Su respuesta ha consistido en presentar ante el innominado la exigencia del reino y su dureza: "esforzaos en entrar por la puerta estrecha".

La salvación no es un tema de curiosidad sino de compromiso. ¡Qué nos interesa discutir si un niño no bautizado, un hereje, un infiel, un asesino o un no católico, entra o no al reino de los cielos… Lo que importa no es la suerte de los otros sino aquella exigencia que ha venido a dirigirse a cada uno: "esforzaos en entrar por la puerta estrecha".

Pero no se puede dejar el esfuerzo para el último momento, porque se puede llegar tarde y encontrar el acceso cerrado. He aquí la parábola de la puerta cerrada. El esfuerzo es importante, pero nada contará si se deja para el último momento. Y lo que cuenta no es entrar o no, sino ser admitido o excluido: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".

Y cuando entremos a la CASA, encontraremos al Israel restablecido y completado con los pueblos no judíos venidos de los cuatro puntos cardinales. Y todos juntos viviremos la fiesta y la alegría del Reino.

¡Pero ojo… Jesús no quiere frustrar a nadie, solo dice que algunos de los últimos (no todos) serán considerados más importantes que los de siempre (las denominadas "vacas sagradas").

Qué dicha escuchar: "Venid benditos de mi Padre…".

* Sacerdote, director del Departamento de Comunicaciones, Arquidiócesis de Medellín.