HISTÓRICO
Sentido homenaje en Bogotá a niña que falleció por bala perdida
Por redacción elcolombiano.com | Publicado el 02 de enero de 2013

El clamor es el mismo: que se entregue a las autoridades la persona responsable del disparo al aire que acabó con la vida, en un barrio de Medellín, de una pequeña de tan sólo 11 años.

Así lo expresaron en Bogotá sus compañeros del Colegio Cooperativo Monseñor Ismael Perdomo, ubicado en el barrio Perdomo del sur de la ciudad. Allí, en la Calle 14 sur con carrera 73, cerca de 150 personas de la cuadra en donde residía la menor salieron con velas y pancartas a repudiar su muerte.

“Te queremos”. “No más impunidad” y “No más balas perdidas” eran los cánticos y los letreros que sus amigos y vecinos hicieron en un recorrido enmarcado por la tristeza.

Vanessa, que encabezaba la marcha con un letrero que tenía una foto de su amiga, relató que acaba de graduarse de quinto de primaria con excelentes calificaciones.

“Me parece una injusticia porque hay muchos delincuentes sueltos que deberían estar en la cárcel. Eso es lo que da más tristeza. Al que disparó, le digo que no solo le destruyó la vida a ella, sino también a todos los que estamos acá, porque ella era alguien especial”, dijo.

“Mi negrita, así le decíamos", añadió Vanessa. “Que se haga justicia. Cada día se ven cosas como esta, niños que mueren injustamente. Ella simplemente quería ver los juegos pirotécnicos y mire cómo resultó todo”.

Un poco más atrás en la marcha estaba Estefani, que aunque cursa octavo grado conocía bien a la víctima. Con evidente tristeza, pidió a su agresor que se entregue.

“Deberían entregarse. Que por favor no maten más niños, que recapaciten. Me duele. Ella era muy lea, muy amigable. Era una niña que ayudaba a los otros”, recordó.

Lo mismo pidieron Sharol, Michelle, Britney, entre otros compañeros de colegio. Una petición que Dayana resumió así: “La gente no conoce que la eso es un error porque se devuelve la bala y le cae a una persona y la hiere”.

Pedagogía
Usemery Pedraza, una profesora que trabaja con la mamá de Alisson, le daba a la niña una asesoría de tareas, en especial para aprender a vivir. Ella, con una vela en la mano, aseguró que no entiende todavía que la niña ya no esté.

“Era una niña muy especial de verdad. Le cogí mucho aprecio. Una niña ejemplar, unos padres que se esforzaban mucho por darle todo. Una niña consentida, intachable, muy feliz”, señaló.

En su criterio de profesora se debe no solo educar a los niños sobre el control y uso de armas, sino hacer caer en cuenta a los adultos que si esta vez fue ella, después pueden ser sus propios hijos.

“Concientizar a los mayores de que ellos también tienen hijos y yo sé que la mayoría tiene sobrinos, nietos y la gente que hace eso está alicorado”, dijo.

Tulio de la Hoz, rector del colegio en que estudiaba la niña víctima, muy afectado por su muerte, señaló que ellos pueden hacer la tarea de educar a los menores en la no violencia, pero que “quienes están siendo los agentes y causantes de la violencia son los adultos”.