HISTÓRICO
SEXO DÉBIL, DEBILITADO Y UTILIZADO
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Por ELBACÉ RESTREPO | Publicado el 14 de septiembre de 2013

Algunas corporaciones que defienden los derechos de la mujer definen el feminicidio como el asesinato de mujeres por el solo hecho de ser mujeres. ¿Será posible? Por supuesto que sí. Tan posible como aberrante, aunque difícil de creer.

Según un informe presentado esta semana por un noticiero, durante lo que va del año han sido asesinadas 514 mujeres en nuestro país. No diferenciaron los motivos por los cuales acabaron con sus vidas, y no hace falta, además porque es posible que ni se sepan, gracias a la parsimonia de nuestras autoridades.

Mi sentir de mujer y de madre se rebela. Pero no creo que marcar con equis la opción "femenino", sea la única causa de este fenómeno, que tiene visos de epidemia por estos días.

Yo, que no soy feminista ni machista, sino que conservo la ilusión de una convivencia posible donde quepamos todos sin satanizarnos por razones del sexo, creo que existen también otras causas que, sin justificarlos, eso jamás, también "explican" estos asesinatos:

En el afán de ser iguales o superiores a los hombres, muchas mujeres aprendieron oficios que antes estaban vedados para quienes usamos maquillaje y tacón alto, como el atraco, el sicariato, la extorsión, el secuestro y la creación y jefatura de combos para delinquir. No en la misma proporción que ellos, pero cada vez son más, y nos sorprenden menos, las noticias judiciales donde las mujeres son protagonistas, aunque en su predecible final, tumba o cárcel, para nada interfiere el uso del brasier. ¿Sexo débil?

La violencia intrafamiliar también pesa en la estadística. Desterramos el diálogo y con él se fue la tolerancia. Ahora el desamor, la rutina y los celos —con o sin razón— se arreglan a bala, a puñalada certera o a cordón de zapato enredado alrededor del cuello de la víctima. Sexo debilitado.

Las jóvenes carentes de autoestima, que creen escalar socialmente si conquistan al mafioso que les puede suministrar las tetas y las nalgas de silicona, un sueño largamente acariciado (no sé de ninguna que se enrede con un delincuente para que le pague la universidad). Tal vez no se muevan en los oscuros recovecos del bajo mundo, pero ser las "pollas" de los duros las convierte en un blanco perfecto para el ajuste de cuentas de los enemigos de aquel proveedor de vanas ilusiones. Sexo utilizado.

Volviendo al noticiero, en un intento de la presentadora por restarles frialdad a los números, recomendó a las mujeres denunciar cuando sean amenazadas o cuando se sientan en peligro. ¡Sí, claro… ¡Denunciar…, aunque la reciban con un cuestionario igual o parecido al que sigue:

"Señora, ¿de quién sospecha?". "¿Cuándo fue la última vez que la amenazó?".

"Disculpe, yo no le veo sangre, ni heridas ni hematomas recientes". "Eso que usted denuncia es preferible que sea en flagrancia".

De manera que si sobrevive hay que ir como "sobrao de tigre". Si no hay sangre no hubo agresión, ni amenaza ni miedo...

Es difícil ponerle fin a este delito. Y será imposible mientras nuestra educación siga siendo un terreno estéril para fortalecer el respeto por la vida y por el otro; mientras los derechos se exijan pero los deberes se ignoren y mientras la justicia castigue a los culpables con penas de resorte, que estiran o encogen dependiendo del delincuente, o de la víctima.