HISTÓRICO
Si el DIM me lo dice, vengo en burro”: Barbat
Por Santiago Hernández Henao | Publicado el 01 de septiembre de 2012

Un par de canas más, pero es el mismo. Flaco, alto elegante, y hasta con el “pues” todavía clavado. “Este fue mi hogar, cómo me voy a olvidar de tantas cosas”.

Como integrante del cuerpo técnico del uruguayo Liverpool, Luis Alberto Barbat Udema volvió a Medellín. Recorrió la ciudad que lo acogió por años, la que le dio a su hija María Paula, en la que vivió feliz con su esposa Andrea. En el DIM echó raíces, “me sé los equipos de memoria”, presume. Hoy hace un recuento de la mano de EL COLOMBIANO.

¿Qué sintió al volver?
“No llevaba mucho sin venir, la última vez fue en 2010. Lo que sentí es indescriptible. Lloré cuando bajaba del aeropuerto. Este lugar me dio una hija, ¿qué más puedo decir?”.

¿Qué le genera Colombia?
“Cuando en el avión se empezaron a ver las montañas, se me vinieron las lágrimas. Dios me dio la oportunidad de conocer esta tierra, y tener dos hijos que son lo más grande de hoy. Colombia representa un todo para mí. Cuando salió el fixture prendí velas a todos los Santos para que nos enfrentáramos con el colombiano. No puedo de la dicha”.

Dejó el fútbol hace muy poco y 41 años, ¿cómo fue eso?
“En 2009 dejé de jugar con el club Progreso, y me dieron la oportunidad de enrolarme a las divisiones inferiores. En junio de 2011, tras ser subcampeón del mundo con la sub17 fui cesado por manejos internos. A los dos meses estaba con Liverpool. Llegué a un equipo con una pierna arriba y una abajo (NdeR: peleando el descenso), y logramos clasificar a la Copa Suramericana. Estoy bien”.

Usted compartió con arqueros que aún se mantienen, Faryd Mondragón y Juan Carlos Henao, que tienen la edad con la que se retiró, ¿qué le dice eso?
“Cuando entrás a un partido no mostrás la cédula, sólo el carné de jugador. Al fútbol se juega bien o mal, no se hace por regla, o porque naciste a partir de tal o cual año. Faryd y Juan están en condiciones de jugar, y la experiencia no se compra, pero se puede vender. Y eso hacemos”.

Faryd está en selección, usted también la vivió a los 40 años. ¿Premio u homenaje?
“Es un reconocimiento a la trayectoria, pero soportado en un buen trabajo. Te convertís en un espejo para los más chicos, eso fortalece y arma un equipo desde abajo”.

Ya está en la dirección técnica, ¿ha pensado dirigir en Colombia? ¿En el DIM?
“Son metas y sueños, pero considero que debo ir quemando etapas. No te voy a decir que no, si en tres meses me llaman para dirigir al DIM me vengo caminando, en burro, en lo que sea. Pero me parece que hay que ir paso a paso”.

¿Cómo va en ese proceso de convertirse en técnico?
“Estoy de asistente del técnico que me dio la oportunidad de debutar en primera división, que me llevó y que me enseñó mucho. Es mi espejo, y me gustaría aprender un año más. Y vendré a Colombia, a dirigir y a quedarme a vivir acá”.

¿Por qué Colombia?
“Medellín es la puerta que tuve para conocer Colombia, tuve la suerte de conocer, tengo gente que es de mi familia, paisas que hacen parte de mi sangre. Son oportunidades que Dios me dio. Si puedo agarrar un avión le digo que aterrice en Colombia, ni siquiera en un aeropuerto, solo acá”.

¿Qué recuerda de la hinchada de Medellín, cómo ídolo que fue en los 90?
“No soy ídolo, solo un jugador normal que recibió mucho cariño. Pero sí me gustaría estar el próximo año en los 100 del club, sería lindo. Fueron momentos lindos, cierro los ojos y parece que fue ayer, viví mucho, de todo, con el hincha. Se que Dios me va a dar la oportunidad de volver acá”.