HISTÓRICO
SI NO LO HACE, NOS LO HACEN
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Por ÓSCAR TULIO LIZCANO | Publicado el 24 de agosto de 2013

Los problemas por los que hoy protestan los colombianos no son nuevos, gobierno tras gobierno avanzaron hasta que la gota rebosó la copa. El alto gobierno y las autoridades militares, han relacionado las manifestaciones con intereses de grupos guerrilleros. Es ese un juicio ligero, válido cuando en el país había una guerrilla fuerte y cuando tenía una notable influencia política en algunos sectores populares de la economía. Esa influencia, hoy en día, es mínima.

Lo cierto, y grave, es que estas protestas fueron convocadas especialmente por sectores que tradicionalmente han sido fuertes: los cafeteros y camioneros, por ejemplo. Esta semana pude presenciar en Manizales un desfile de más de doscientas tractomulas marca Kenworth, cuyo precio no baja de los quinientos millones de pesos.

Así que no se puede descalificar una protesta social originada en la clase media, golpeada duramente por el estado actual de la economía. Educadores y trabajadores de la salud también se han manifestado. Y hasta los pequeños cultivadores de coca, que no son narcotraficantes, también han levantado la voz. Se están uniendo sectores tradicionalmente fuertes con clases menos favorecidas.

Las medidas para apagar este incendio social le costarán al país incalculables billones de pesos, no sólo por el manejo del orden público, sino también porque la fórmula del gobierno para contener la protesta es meterse la mano al bolsillo. A partir de los merecidos acuerdos con los cafeteros, la nación debe pagar más de 900 mil millones de pesos, cifra que aumentará, pues se prevé que la producción del grano crecerá.

Para otros sectores, el momento es coyuntural para asestarle un golpe al gobierno. Los transportadores ya habían parado varias veces. Vienen las preguntas: ¿qué pasó con los acuerdos de las mesas de negociación de entonces? ¿Por qué nadie del gobierno ha manifestado que sí, que les cumplieron? ¿Por qué los expertos asesores de los ministros no han desbaratado con argumentos la validez del paro?

Hay un gran problema de comunicación del gobierno. Por ejemplo, el precio de la gasolina es alto, pero Ecopetrol cada año suma billones en utilidades. Es paradójico, además, que en un país productor de petróleo, el galón de gasolina cueste más que en países donde se produce poco.

Tampoco es cierto que las demandas de los marchantes son aisladas. Todos estamos involucrados en lo que está sucediendo con la economía. El crecimiento de las importaciones tiene en quiebra a varios sectores, especialmente a la agricultura. Los pequeños y medianos productores llevan ‘del bulto’, debido a los criticados tratados de libre comercio. Entonces, el daño no es coyuntural sino estructural.

La esperanza de este oscuro panorama es una nueva agenda, que responda a las expectativas de los colombianos. Porque aquí se legisla a velocidad supersónica, mientras la mentalidad de la población avanza a paso de mula. Se requiere una legislación que resuelva los problemas de un país muy distinto a esos países desarrollados de donde llegan los productos importados. ¿Será el momento de que el gobierno gire el timón de la política económica? Tal vez, si no lo hace, nos lo hacen.

Fe de erratas: en mi columna anterior, "Abanico de discriminaciones ", quise decir: "…no pretendo sentar una oposición a las políticas liberales de la distribución, pues estas tienen una intención sana, que es no permitir que el rico se vuelva más rico y el pobre más pobre".