HISTÓRICO
TERAPIA DE PAREJA
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Por CARLOS LOPERA PÉREZ | Publicado el 02 de abril de 2013

Andrés y Juan Manuel, una de las parejas más sólidas del país, entre pullas y desgarradoras cartas, veían cómo su historia de puestos y de amor, se les escapaba como agua entre las manos.

De nada sirvieron chocolates, flores y serenatas.

Para rescatar la relación, Pastrana y Santos, preocupados por el futuro de país, resolvieron luchar y darle una última oportunidad a ese amor tan bonito, contratando una terapia de pareja.

Ante el psicólogo, Pastrana, sin mirar a los ojos a Juanma, habló primero. Manifestó que estaba "piedro" porque Santos estaba negociando la paz sin permiso de los colombianos, y que los puestos para los azules se los estaba entregando a los amigos de Samper, su viejo tormento.

El psicólogo lo interrumpió y le entregó un espejo. Pastrana lo tomó entre sus manos y mirándolo de frente, dijo: "¡Qué foto más linda de Juan Manuel…".

El psicólogo, en segundos, diagnosticó al primer paciente, asegurándole con preocupación: "Andrés: sufres de una enfermedad psicológica llamada el síndrome del espejo, la cual consiste en no reconocer tus errores y verlos en los seres que amas. En conclusión, esas tonterías que te fastidian de Juan Manuel, algún día tú las hacías".

Sonriente y satisfecho con lo que escuchó, Juan Manuel tomó la palabra y aclaró que Pastrana estaba "emberrinchado" por su amenaza de dar a conocer el contenido las actas de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, para que supuestamente los colombianos identificaran a los responsables de las malas decisiones que nos llevaron a perder parte del mar de San Andrés. Al final, Santos le aclaró al psicólogo que para recuperar a Pastrana no enseñaría las actas.

¿Y no será que usted sintió miedo que al ver las actas, los colombianos supieran que usted también fue responsable de la pérdida del mar? -preguntó el psicólogo a Santos con malicia.

Santos respondió: "Hice parte de un gobierno y me parecía bien que el Presidente de turno les aceptara todas las exigencias a los narcotraficantes. Luego, a otro gobierno le recomendé crear una zona de distensión. Posteriormente, estuve en otro gobierno al que apoyé en la entrega del Caguán, y al que nunca le reproché la defensa de San Andrés.

Finalmente estuve en gobierno anterior que me llevó a la presidencia, y para congraciarme con mi jefe, combatí todo lo anterior. ¿Con qué cara revelo las actas de todos los gobiernos de los que hice parte?".

El psicólogo, rascándose la cabeza, finalmente diagnóstico: "Juan Manuel: sufres de una rara enfermedad llamada el síndrome Zelig, la cual consiste en asumir el papel de las personas con las que te relacionas. Probablemente por trabajar tanto con Pastrana, ahora actúas igual que él¨.

Pastrana y Santos salieron agarrados de la mano, convencidos que no debían pelear, porque eran iguales.