HISTÓRICO
TIRO DE GRACIA A LA PAZ
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    TIRO DE GRACIA A LA PAZ |
Por JUAN GÓMEZ MARTÍNEZ | Publicado el 24 de julio de 2013

Con el asesinato con tiros de gracia de los soldados de la Patria, creo que se llenó la taza.

No es posible que mientras se conversa en Cuba para llegar a un acuerdo de paz, se cometan semejantes crímenes contra la institución que nos defiende. A las fuerzas del orden también las tenemos que defender y proteger.

Todos somos amigos de la paz y del diálogo.

Yo concretamente hablé del diálogo con todos los actores de la violencia en 1988 y me cayó encima toda la prensa capitalina. Con calumnias e injurias me atacaron.

El Tiempo "fabricó" una llamada telefónica de un extraditable y El Espectador sacó una caricatura mía con el título "El Alcaloide de Medellín".

Yo era el alcalde atacado por ellos y el mismo gobierno nacional. A pesar de los ataques infames que me hicieron por defender el diálogo, el gobierno de Gaviria dialogó y negoció con Pablo Escobar, con buenos resultados.

Ese mismo gobierno dialogó con el M-19, con el Quintín Lame y con el EPL, y se llegó a acuerdos hasta llevarlos a la Asamblea Nacional Constituyente. No he dudado nunca que esa es la salida.

Cosa distinta es dialogar dentro del conflicto como lo interpretan las Farc. Si fuera un diálogo con la entrega de las armas, estaría bien.

Si no se puede dialogar dentro del conflicto con dejación de las armas, que por lo menos se respeten los derechos humanos y se cumpla con el mandato de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional Humanitario.

Pero que se dialogue y se negocie con semejantes atrocidades, con eso sí que no podemos estar de acuerdo.

Con el dolor que tengo, me atrevo a cometer hasta imprudencias al decir que es como si se estuviera haciendo un negocio y, por debajo de la mesa, nos apretaran donde más nos duele. El Ejército, la Policía, la Fuerza Aérea y la Marina son lo que más me duele en estos tiempos de conflicto.

Me dolió también y me llegó al alma ver a un soldado llorando ante la imposibilidad de defendernos frente a un grupo subversivo. Me llenó de ira en estos días ver a un policía defendiéndose con una honda, o cauchera, ante el ataque de la turba, por miedo a emplear las armas que le da la democracia para protegernos de esa turba.

El presidente Pastrana rompió las conversaciones cuando atacaron un avión comercial y secuestraron a un parlamentario. Cosa más grave es rematar a unos humildes soldados con tiros de gracia.

Tenemos que reflexionar hasta dónde se puede someter un país y su pueblo para llegar a una paz verdadera.

Repito, está bien el diálogo, pero si se ofende a Colombia y a sus mejores instituciones hasta humillarlas, cuando veíamos el triunfo cercano, es mejor sacrificarnos y hacer respetar a Colombia, a los colombianos y, sobre todo, a nuestras leales Fuerzas Armadas.

Diálogo sí, pero con respeto. Diálogo sí, pero sin humillaciones. Diálogo sí, pero dentro de las normas. Diálogo sí, pero sin crímenes atroces. Diálogo sí, pero sin sacrificar a nuestras mejores y más queridas instituciones.