HISTÓRICO
Totó la Momposina: la cantadora mayor
  • ColprensaActualmente junto a su grupo Totó La Momposina y sus tambores, se encuentra grabando un nuevo álbum en el que han trabajado durante tres años. La edición la realizaron en Inglaterra.
    Colprensa
    Actualmente junto a su grupo Totó La Momposina y sus tambores, se encuentra grabando un nuevo álbum en el que han trabajado durante tres años. La edición la realizaron en Inglaterra.

  • Actualmente trabaja junto a músicos jóvenes en un nuevo álbum.
  • La artista está celebrando sus cincuenta años de vida artística.
  • Tras vivir en Inglaterra 15 años, habla del panorama musical del país.
Por
Gustavo Tatis Guerra
Colprensa

Ella es como el río que fluye cerca de la casa de la infancia. Un río que arrastra los sonidos del tiempo. Dentro de ella, lo que suena es el espíritu de sus ancestros indígenas y africanos.

Totó La Momposina es la cuarta generación de una estirpe de músicos. Ha recorrido el mundo con el prodigio de su voz. Los ingleses deliran cuando la oyen cantar. Los más indiferentes de este planeta se erizan cuando escuchan su voz.

Esta mujer, digna representante del país en el mundo, fue elegida la Mejor Artista Folclórica del país en 2007, en los Premios Nuestra Tierra.

Totó La Momposina, cuyo álbum Pacantó fue ganador de un Grammy, trabaja actualmente en la edición de un nuevo álbum musical.

En el año 2002 fue nominada al Premio Grammy Latino en la categoría mejor álbum tropical tradicional por Gaitas y Tambores.

Es autora de álbumes maravillosos como Cantadora (1983), Colombia - Totó La Momposina y sus Tambores (1989), La Candela Viva (1993), Carmelina (1995), Pacantó (2000) Gaita y Tambores (2002).

¿En qué momento aparece Totó La Momposina en la vida musical del país?
Aparezco por primera vez en el inicio de la televisión colombiana, en 1955, en el programa Acuarelas Costeñas. Eso quiere decir que tengo la edad de la televisión colombiana. Es mi padre el que desde niña me llama Totó, aunque mi verdadero nombre es Sonia Basanta. Nací en Talaigua, pero desde muy niña me relacionaron con toda la zona momposina, de ahí mi nombre.

¿Luego de quince años de vivir en Londres, qué le ha sorprendido del país musicalmente?
Creo que hay más gente joven interesada en la música. Hace cuarenta años uno se encontraba que la música ancestral tenía un público entre personas mayores de 60 ó 70 años, pero ahora, los más jóvenes son los que están interesados en cuidar la herencia musical de José Barros.

¿En qué proyectos musicales trabaja en la actualidad?
Bueno, estoy viviendo desde hace un año y medio en Bogotá. Y con mi grupo Totó La Momposina y sus tambores, vamos a grabar un nuevo álbum en el que hemos trabajado durante tres años. La sola edición en Inglaterra nos ha costado 120 mil liras, sin masterización. Eso es muy costoso. La idea es ponerme al día con las producciones anteriores.

¿Quiénes participan en este trabajo musical?
Hay gente joven en este trabajo. Está mi hijo Marco Vinicio Oyaga (percusionista), José Burgos (bajo), John Almario (guitarra), Rafael Castro, Fredy Soto, Chongo (es de la escuela del tamborero Encarnación Tovar, El Diablo), Óscar, Wilson, entre otros. Cuando uno trabaja con jóvenes es como si estuviera empezando de nuevo.

¿Cómo ve el movimiento de las cantadoras colombianas?
A las cantadoras colombianas hay que darles el espacio que les pertenece como intérpretes y depositarias de una tradición. En la música tradicional no existe ni competencia, ni la envidia.

¿Qué cree que le falta a Colombia para ser una potencia musical?
Formación. Esa es la única palabra para esa pregunta. Hay gente con talento, pero que no tiene formación ni metodología. Sin metodología e información, no puede haber tradición musical. Sin música no hay danza. Nadie tiene la verdad, pero un orden permite que la música continúe. Hay un libro que he leído que se llama Carta a Sophia que habla del orden. Uno tiene que aprender del orden del universo. Allí está la clave, los peces del mar no están en agua dulce, las gallinas no están en las porquerizas, los peces no están en los gallineros. Sin necesidad de hablar musicalmente, hay un orden, hay un pentagrama. En la mitología, las musas tienen su función. Así mismo ocurre con las expresiones culturales. Un músico excepcional como José Barros que compuso cerca de mil canciones, vino a este mundo a eso: a hacer música.