HISTÓRICO
Transformación con el diseño
Propiedades | Publicado el 01 de noviembre de 2011
Es un derecho ganado ese de trabajar con los artesanos, de usar sus producto, sus técnicas, sus manos... Lina María y Juan José Rincón crecieron rodeados de manualidades. En casa de su madre la madera, el hierro, las agujas, los hilos y la artesanía, estaba a coger de mano. "Nuestra familia hace cosas con los dedos y viven de ello", cuenta Lina, diseñadora gráfica y artista plástica. Después de vivir en Noruega y en San Francisco, ella regresó a Medellín para crear Verdeazul, una marca de objetos que se hacen con cariño y que tienen diseños muy exclusivos.

En cada uno de los objetos que se ven en la tienda están su mente, sus manos y las de decenas de artesanos con los que trabajan para crear piezas únicas, elaboradas a pequeña escala y con un toque único.

Lina y Juan José encontraron en Medellín un mercado interesante. Se dieron cuenta de que los nuevos profesionales tienen gustos muy cercanos a la propuesta creativa de Verdeazul. En un principio, vendían sus objetos a través de terceros y recién este año >> abrieron su tienda en la Vía Primavera. "Eso nos permite crear marca, tener la libertad de hacer lo que queramos con la exhibición de nuestros productos".

Y el encanto se ve en cada rincón. Colores, temporadas, colecciones. Su inspiración viene de la naturaleza, de los árboles en los que reconocen formas únicas e irrepetibles; del color del cielo o del de la hojas; de una pared en Medellín o de una tienda en Barcelona... "Lo importante es que con los objetos realmente sientas que estás comprando algo que te gusta y no algo que hace parte de una moda", dice Lina.

Dicen, además, que su fortaleza está precisamente en su metodología de trabajo. En muchas oportunidades, son Lina y Juan José los que diseñan y crean los objetos. Otras tantas, buscan el apoyo de artistas y creativos en otras partes del mundo y en esas ocasiones, se convierten en un puente entre el creativo y el artesano, que es el que materializa las ideas. "Hay que establecer un diálogo: hablar con los artesanos para ver qué pueden hacer, con qué materiales y con qué colores y conciliar con el diseñador para que aterrice sus ideas a las posibilidades reales".

Desde esta visión es que Verdezul propone una nueva estética de diseño, más orgánica y menos recargada y que, además, se olvide del pasado violento de la ciudad y del país. "Es una forma de mostrar lo que somos, de hacer visible la tradición y de respetar la labor de quienes trabajan con las manos".

Son conscientes, además, de que cada pieza es una historia, un motivo para conversar, para reunirse. "Desde que se están haciendo, son motivo para estar juntos. Luego, en casa, dan para contar historias, para empezar una conversación". Es por ello que se esmeran en que los objetos tengan diseño y, más allá, que despierten confianza. "Que el comprador sepa de dónde viene cada lámpara, silla o cojín; que sepa quién los diseñó y quién los elaboró", dice Lina.

Al final, lo que prima en la propuesta de Verdeazul es una intención estética que debe ser muy personal [P]