HISTÓRICO
Transformación productiva y competitividad
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    Transformación productiva y competitividad |
Juan José Perfetti Del Corral | Publicado el 10 de noviembre de 2011

El Consejo Privado de Competitividad presentó la semana pasada el Informe Nacional de Competitividad 2011-2012. Uno de los aspectos en los que enfatiza dicho documento es en la necesidad que tiene Colombia de avanzar en lo que se denomina como la agenda vertical de la transformación productiva.

La agenda vertical, o la política industrial, es definida como "el conjunto de políticas enfocadas en algunos sectores concretos, ya sean nuevos o ya existentes, con el fin de dinamizar la diversificación productiva". Según el Consejo Privado de Competitividad, esta política, soportada en la fuerza de la innovación, tiene como propósito abordar los cuellos de botella y las distorsiones que limitan la productividad o el surgimiento de los sectores seleccionados.

En el Informe se considera que la agenda vertical tiene como propósito "cambiar la fisonomía del aparato productivo colombiano a partir de la realización de apuestas estratégicas sobre diferentes sectores". Esto implica que cualquier sector productivo puede ser cobijado por la agenda, que los sectores seleccionados no deben ser objeto de ningún tipo de protección y que para su realización el trabajo público-privado a nivel local es fundamental.

Sin lugar a dudas, la transformación productiva es una necesidad para el crecimiento y el desarrollo del país. La creciente importancia que han tomado las exportaciones tradicionales y la falta de sofisticación de las mismas, son una evidencia de que el aparato productivo nacional está anclado en una estructura muy elemental donde predominan las actividades fundadas sobre la base de los recursos naturales.

Además, las cifras sobre el gasto privado y el público en innovación, junto al número de las patentes registradas, muestran que el país está muy rezagado en estos asuntos. Igualmente, el gasto público en las actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTI) sigue siendo muy bajo frente a los estándares internacionales. Finalmente, la estructura institucional del sector de CTI está construida teniendo en consideración una visión muy pobre y limitada de los retos que implica la inmensa transformación social derivada de la puesta en marcha de una sociedad que tiene en el conocimiento su principal motor del desarrollo.

De otra parte, los resultados del último informe de competitividad del Foro Económico Mundial ponen de presente cómo Colombia no ha alcanzado mayores avances en esta área y que, frente a sus pares latinoamericanos, el país está rezagado.

La causa principal de esta situación es que Colombia aún tiene grandes problemas y dificultades en asuntos que constituyen la base sobre la que se construye la competitividad de un país, de sus sectores, sus regiones y sus empresas. Este es el caso de las graves fallas en materia de instituciones públicas, la infraestructura y el régimen de competencia.

No abordar estos problemas con prontitud y decisión puede frustrar los avances que se quieren alcanzar en la transformación productiva, como lo propone el Consejo Privado de Competitividad. Adicionalmente, debe considerarse que, cuando se hace referencia a la transformación productiva soportada en el conocimiento y la agregación de valor, las actividades de CTI, y no sólo la innovación, constituyen el elemento esencial que impulsa a los sectores objeto de dicha transformación.

Una transformación virtuosa implica que el sector de ciencia e innovación esté debidamente desarrollado y que tenga claros vínculos con los correspondientes sectores productivos y, en especial, con sus empresas y empresarios.

Los análisis que se derivan de los informes nacional y mundial acerca de la competitividad de la economía colombiana dejan en claro que el país tiene que abordar, prioritariamente, la solución de sus problemas estructurales al tiempo que requiere avanzar en la transformación productiva fundamentada en el conocimiento y la agregación de valor. Esto determina una agenda de acción que puede hacer más eficientes y eficaces los esfuerzos gubernamentales.