HISTÓRICO
Tucho: donde pone el ojo hay talento
Wilson Díaz Sánchez | Publicado el 24 de marzo de 2009
Cinco décadas de actividad como entrenador de clubes aficionados, selecciones departamentales y equipos profesionales avalan la sabiduría de Humberto Tucho Ortiz, convertido hoy en día en cazador de talentos para el fútbol colombiano.

Después de soportar las presiones del balompié rentado que terminaron por afectar su corazón, órgano del que fue operado, el Tucho decidió dedicar el resto de su vida a descubrir figuras, labor en la que se siente pleno. No en vano dice que va a seguir en esta labor "porque la vida mía es el fútbol".

La paciencia para sentarse de sol a sol en cualquier cancha de regiones apartadas del país, como el Urabá antioqueño, Chocó, Nariño (Tumaco), Cali o cualquier municipio en donde puede aparecer un jugador para "pulir", hacen de este hombre un trabajador especial que con su ojo clínico le ofrece grandes dividendos económicos al Deportes Tolima, elenco del cual es empleado.

Hace casi ocho años el controvertido dirigente Gabriel Camargo le dijo: "venga para acá que usted es el único que me da plata". Y ahí está, constante y firme, con toda la credibilidad del mundo por cuanto fue el descubridor de Carlos Darwin Quintero, Gonzalo Martínez, Yulián Anchico, los hermanos Briceño, Darío Bustos, Óscar Passo y Champeta Velásquez, para solo mencionar algunos.

Las nuevas generaciones de busca talentos ven en él a un referente, un ídolo que marca pautas y, sobre todo, un personaje que da ejemplo de transparencia y conocimientos. Cuando sabe que un deportista tiene algo qué ver con otro club, da la vuelta porque como dice, "hay que trabajar con ética".

Y cuando se le indaga por los secretos que tiene para saber qué jugadores pueden progresar en este deporte, sin tener que haber pasado por una universidad, no tiene misterios para compartirlos: "primero, mucha prudencia, pasar inadvertido para no alborotar el avispero (ja, ja, ja...); y tener constancia y muy buen ojo, pues soy muy rápido para mirar. Distingo los distintos gestos con facilidad".

Con solo ver cómo para la pelota un jugador con las piernas o con el pecho y la forma de cabecear, es suficiente para que Tucho sepa si vale la pena "reclutarlo".

Eso sí, nunca olvida hablar con los padres del deportista para saber cómo vive, si están de acuerdo con el inicio del proceso y qué planes tienen con el hijo, porque como asegura: "hay que tener un respeto grande por la familia".

Estas características lo distinguen de otros cazadores de talentos modernos y le han permitido credibilidad y éxito en su labor.