HISTÓRICO
Un complejo “cese el fuego”
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 20 de noviembre de 2012

El vocero de las Farc en los diálogos de paz, alias Iván Márquez, dijo anteayer en La Habana que el llamado Secretariado de esa guerrilla "ordena" a sus cuadrillas y frentes, primero, "cesar toda clase de operaciones militares ofensivas contra las fuerzas públicas" (sic); y segundo, cesar los "actos de sabotaje contra la infraestructura pública y privada". Esto, durante dos meses.

De inmediato, se asumió por muchas personas como un "cese el fuego unilateral" o más candorosamente como una "tregua navideña" con efectos generales.

Hay que decir, antes que todo, independientemente de la forzosa cautela que hay que tener con este tipo de anuncios, que si esas órdenes se cumplen y se llevan a la realidad, es una buena noticia.

Eso sí, no dicen nada de los ataques contra la población civil, ni sobre los secuestrados en su poder, las extorsiones, vacunas, ni del resto del Código Penal por el cual se pasean con confianza.

Es, a no dudarlo, una audaz movida política que impone retos al Gobierno colombiano, que queda ante varios dilemas. Porque, ¿podemos entender que esta "tregua" significará cese de muertes también de civiles, de campesinos?

Aunque el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón dijo, como no podía ser menos, que las Fuerzas Armadas "seguirán protegiendo a la población según sus deberes constitucionales", imaginamos cuáles serían los efectos de un operativo militar que dé de baja a jefes guerrilleros, por ejemplo.

Nuestros militares saben muy bien ante quién se miden, y de la destreza en el aprovechamiento político que la guerrilla y todos sus movimientos aliados, aquí y en el exterior, imprimen a todos y cada uno de sus actos.

Nuestros soldados y policías saben cuál es la capacidad de reorganización y movilización guerrillera que traen estos períodos de inactividad criminal. ¿O es que acaso los corredores de salida de narcóticos también van a estar inactivos por la tregua navideña?

Repetimos, en todo caso, que si la tal orden del Secretariado se cumple, y el cese de ataques se extiende a la población civil, podrán ser muchos los colombianos que en lugar de morir violentamente, o perder todos sus bienes, podrán pasar el año nuevo con sus familias.

Asumiendo también, por supuesto, en el caso de que sean todos sus frentes los que acaten el cese. Porque será una prueba que las mismas Farc se imponen para corroborar si hay unidad de mando y si toda la tropa le marcha a lo que se está definiendo en La Habana.

Entre otras cosas, aparte del "clamor de la sociedad civil" que ellos dicen atender para declarar este cese de acciones ofensivas y del "sabotaje" a la infraestructura -que se debe tomar como confesión de parte-, los jefes guerrilleros también han tomado nota, muy seguramente, de la corriente que va cogiendo fuerza entre diversos opinadores para hacerles cada vez mayores concesiones a las Farc.

En todo caso, ordenado ese cese de acciones ofensivas y sabotajes, habrá que verificarlo. Y esperar qué pasa a partir del 20 de enero del año entrante, que está ya a la vuelta.

Entretanto, hay que pedir al Gobierno que no se deje enredar con lo que podría transformarse en despejes de hecho, y no afloje en el ejercicio de sus competencias y deberes legales.

El cumplimiento efectivo de este compromiso de la guerrilla, sin duda, impulsaría mucho los diálogos. Falta ver si, por una sola vez, cumplen algo de lo que dicen.