HISTÓRICO
Un disparo acabó con el galán del barrio Antioquia
  • CortesíaParo su familia y sus amigos del barrio y el colegio, Harrison Andrés Arango era un niño "alegre y muy avispado". Su trágica muerte es confusa.
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    Paro su familia y sus amigos del barrio y el colegio, Harrison Andrés Arango era un niño "alegre y muy avispado". Su trágica muerte es confusa.

  • Hay versiones de suicidio y de muerte por el juego de la ruleta rusa.
  • La ciencia forense será la que determine quién disparó el arma.
  • Harrison A. Arango, de 10 años, murió cuando jugaba con otro niño.
Por
Juan Carlos Monroy Giraldo
Medellín

Con 10 años de edad, una personalidad extrovertida y sus ropas anchas, sus tenis coloridos y gorras al mejor estilo rapero, Harrison Andrés Arango ya era todo un "don Juan" en el barrio Antioquia.

También era un buen bailarín de reggaeton y de rap, los géneros que siempre cantaba.

Le gustaba el fútbol -declarado hincha de Nacional- y le decían maradonita.

Este año cursaba quinto de primaria en el colegio Camilo C. Restrepo, donde se destacaba por buen estudiante.

Para su familia y amigos de barrio, su principal cualidad fue la de hacerse querer por las niñas de su colegio y el vecindario, donde vivía hacía dos años.

"Le encantaban las mujeres, él mismo decía que tenía varias novias", recuerda su madre Nancy, mientras trata de contener el llanto.

Sus pintas raperas también serán recordadas en el sector, por cuyas calles caminaba con vistosas camisetas deportivas, pantalones más grandes que los de su talla, tenis y gorra. De esta prenda tenía una colección, que cuelga de su habitación.

El día de su Primera Comunión, en diciembre pasado, se vistió con un ajustado traje blanco de marinero para asistir al oficio religioso, pero cuando regresó a casa para la fiesta, volvió a su imagen habitual de rapero.

"... es que tengo que estar bien cómodo para bailar con mis novias", respondió, al explicar el cambio de atuendo.

La tragedia
Harrison ya no está con los suyos. La tarde del miércoles pasado, el niño murió de un disparo de arma de fuego en la cabeza.

Su confusa muerte, que investiga la Fiscalía, tiene a un sector del barrio Antioquia en vilo y a su familia destrozada por su trágico deceso.

Hasta ahora, la única certeza que hay es que esa tarde, un amigo de Harrison lo invitó a jugar Play Station al apartamento de sus padres (vivía con sus abuelos).

Ambos se metieron a una habitación y a partir de ese momento se quedaron solos.

A las cuatro de la tarde, cuentan los vecinos, se sintió un ruido fuerte, como un disparo, pero nadie pensó en algo malo. A las 8:30 de la noche, el cuerpo sin vida de Harrison fue encontrado por la Policía.

"Mi hermanito estaba bocarriba en el piso, tirado, en un charco de sangre", cuenta Catherine, la primera de la familia en llegar a la habitación.

De inmediato, empezaron las especulaciones, entre ellas la de un suicidio o la de un disparo accidental, producto del juego de la ruleta rusa.

La familia del niño muerto no cree en la hipótesis del suicidio. "Él era feliz, eso es imposible", dice Nancy Monsalve, la madre. En cambio, habla de un homicidio.

Tanto ella como el resto de la familia cuestionan por qué si la muerte se produjo poco después de las 4:00 p.m, solo hasta la noche se conoció el deceso.

La versión del menor que invitó a jugar a Harrison es la única que tienen las autoridades.

El vecino y hasta ahora único testigo del hecho, de 11 años, le contó a los agentes del CTI de la Fiscalía, que en un momento dado dejó a Harrison solo y poco después escuchó un disparo. "Cuando volví estaba tendido en la cama... traté de revivirlo pero no respondía".

De acuerdo con un investigador, los menores encontraron un arma en un armario. "Parece que el niño, presa del pánico, metió al menor muerto debajo de la cama, salió del edificio y no contó lo sucedido".

Anoche, forenses y un experto en balística de la Fiscalía practicaban la necropsia y los análisis de trayectoria de la bala.

Mediante estas pruebas y otros exámenes de laboratorio , determinarán si Harrison se disparó o si otra persona lo hizo.

Suspenden sepelio de una niña
Por disposición de un defensor de Familia, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Fiscalía ordenó ayer suspender el entierro de una niña de 12 años que se iba a efectuar en el cementerio de San Pedro.

Las autoridades no realizaron el levantamiento del cadáver porque los médicos que la atendían certificaron que murió de leucemia.

Sin embargo, por las denuncias de varios allegados a la familia ante el defensor de familia de que la menor fue, al parecer, abusada sexualmente y era víctima de maltrato, la Fiscalía ordenó una inspección técnica y la correspondiente necroscopia para esclarecer la veracidad de las denuncias y confirmar la causa de la muerte de la niña que vivía en el sector de Belén Los Alpes.