HISTÓRICO
UN VOTO BUENO DE LA ONU
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Por ANDRÉS OPPENHEIMER | Publicado el 04 de abril de 2013

El ganador del premio Nobel de la Paz y expresidente de Costa Rica, Óscar Arias, no podía creer lo que escuchaba cuando se enteró de que la Asamblea General de ONU había aprobado por abrumadora mayoría un tratado para limitar el comercio internacional de armas, una causa que él mismo venía liderando desde hace casi dos décadas.

"Yo no me imaginé que lo iba a ver en mi vida", me dijo Arias poco después de que la ONU aprobara el tratado el martes por 154 votos contra 3, con 23 abstenciones. "Fue una quijotada de quienes empezamos esto, pero funcionó".

Arias recordó que en 1997 organizó una reunión de ocho ganadores del premio Nobel -incluyendo a Elie Wiesel y al obispo Desmond Tutu -, que publicaron una carta abierta pidiendo un código de conducta para regular el comercio internacional de armas. En 2006, cuando Arias asumió por segunda vez la presidencia, Costa Rica copatrocinó el primer proyecto de resolución del tratado.

"Este tratado tendrá un gran impacto", me dijo Arias. "No solo va a ayudar a que no le lleguen armas a gobiernos que no se las merecen, porque las utilizan para reprimir a sus pueblos, o para guerras, o para genocidios étnicos, sino también va a ayudar a liberar recursos para reducir la pobreza".

Según el tratado, que debe ser ratificado por 50 países para entrar en vigencia, los países exportadores de armas tendrán que asegurarse de que sus armas no irán a naciones sujetas a embargos de armas de la ONU, como Irán.

No resulta sorprendente que los únicos tres países que votaron en contra fueran Irán, Corea del Norte y Siria. Entre los 23 países que se abstuvieron se contaban Rusia y China, y los únicos países latinoamericanos que se abstuvieron fueron Cuba, Bolivia y Ecuador (Venezuela no votó por un error, pero más tarde dijo que se hubiera abstenido).

El tratado también requiere que los países exportadores exijan saber los destinatarios finales de las armas, y tomen otras medidas para evitar que las armas lleguen a organizaciones criminales o grupos terroristas.

En lo que constituye una victoria diplomática para México y Centroamérica, el tratado incluye armas pequeñas y livianas, como los rifles semiautomáticos que se venden en las casi 12.000 tiendas de armas que están del lado estadounidense de la frontera con México. Gran parte de las más de 50.000 personas que han sido asesinadas en las guerras del narcotráfico de México en los últimos seis años fueron muertas con armas contrabandeadas desde Estados Unidos.

¿Qué posibilidades tiene el tratado de ser ratificado por 50 países, y especialmente por Estados Unidos, el mayor vendedor de armas del mundo?, le pregunté a Arias.

Arias respondió que considerando que 153 países apoyaron el tratado, es probable que más de 50 lo ratifiquen. En cuanto a Estados Unidos, aceptó que hay pocas posibilidades de que el Senado lo ratifique. "No imagino a los republicanos votando a favor", me dijo.

De hecho, la poderosa Asociación Nacional del Rifle de EE. UU., o NRA, que aboga por el uso de armas, inmediatamente atacó el nuevo tratado de la ONU. Dijo que el tratado incluye "armas civiles" y "amenaza la posesión individual de armas" que garantiza la Constitución estadounidense.

Mi opinión: la afirmación de la Asociación del Rifle de que existen armas de fuego "civiles" que deberían ser excluidas del tratado de la ONU es ridícula. No hay tal cosa como "armas civiles". Las armas livianas que caen en malas manos matan tanta o más gente que las armas pesadas.