HISTÓRICO
Una Alianza prometedora
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
Publicado el 25 de mayo de 2013

Con los acuerdos alcanzados en Cali queda sellado el compromiso de los cuatro países miembros de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) de dar inicio formal al nuevo proceso de integración regional que busca la ampliación y la profundización de las relaciones económicas y comerciales entre ellos.

Con su consolidación, la Alianza tiene el propósito de sacarle el mayor provecho posible a su relación con la promisoria región de Asia-Pacífico.

La Alianza del Pacífico arranca sobre bases firmes y pragmáticas. En particular, sus miembros comparten unos mismos principios acerca del modelo político y económico que los rige y enfatizan la importancia fundamental que el libre comercio tiene para el crecimiento y el desarrollo de las naciones.

Igualmente, entre ellos operan tratados comerciales y algunos ya tienen acuerdos con países asiáticos y otros, como Colombia, están formalizándolos.

Todo esto posibilita que entre las naciones de la Alianza se dé la pronta y efectiva concreción de compromisos en diversos campos y facilita la creación de plataformas ciertas para avanzar hacia la dinamización del intercambio con Asia.

Los países de la Alianza del Pacífico se han comprometido a que a partir del próximo 30 de junio, fecha en la que entra en vigencia el Acuerdo, el 90 por ciento de los bienes y los servicios fluirán libres de arancel. El restante 10 por ciento lo hará gradualmente en el mediano plazo.

También se acordó crear una visa para los turistas de terceros países facilitando su movimiento dentro de la Alianza. Igualmente, se estableció la reducción de las barreras sanitarias, fitosanitarias y regulatorias con lo que se asegura un mayor acceso a diversos bienes.

Latinoamérica tiene una amplia historia de fracasos en procesos de integración. Por tanto, el primer y gran reto de la Alianza del Pacífico es pasar la página de la historia y asegurar su éxito.

Esto le implica, entre otras cosas, garantizar que el flujo de bienes, servicios e inversiones entre sus miembros se amplíe y fortalezca. También tendrán que establecerse los incentivos necesarios para que las empresas, que son las verdaderas generadoras de valor en las economías, se motiven y aprovechen las oportunidades que se generan. De igual manera, los ciudadanos del común deberán acceder a los beneficios que les ofrece la Alianza.

Dados los avances económicos que registran los miembros de la Alianza, esta representa una oportunidad inigualable para impulsar los encadenamientos productivos en los que todas las partes podrán salir beneficiadas.

Para Colombia, que en los últimos años ha firmado diversos TLC y que, sin embargo, todavía mantiene medidas más propias de una economía cerrada que de una nación que cada día se muestra más global y moderna, los retos que le implica la Alianza del Pacífico son de gran envergadura.

Entre las cuatro economías que la conforman, nuestra nación es la menos abierta al comercio internacional. Además, contrario a sus socios, que tienen importantes relaciones comerciales con distintos países de Asia-Pacífico, nuestros vínculos formales apenas comienzan a concretarse.

Para salir airosos, Colombia deberá acelerar la implementación de la agenda de competitividad y asegurar la aplicación de políticas sectoriales activas y de las reformas estructurales que aún faltan.

Finalmente, para hacerle honor a su nombre, Colombia tendrá que reivindicarse con los territorios que tienen costa sobre el Océano Pacífico. Esta Alianza deberá significarles su redención económica y social.