HISTÓRICO
Una ciudadela carcelaria nació en San Cristóbal
León J. Saldarriaga L. - Redacción elcolombiano.com | Publicado el 20 de julio de 2010

El Presidente Álvaro Uribe Vélez recorrió este miércoles el nuevo centro Penitenciario y Carcelario El Pedregal, en su visita, el primer mandatario, conoció las instalaciones del espacio que tiene capacidad para 2.754 internos.

Uribe se mostró complacido por la labor emprendida por el ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio, para mejorar la vida de los presos.

“Esto es un paso en la dignificación del recluso. Es una obra grande, es una obra que cuesta más de un billón de pesos, que implica la construcción de 10 cárceles con condiciones humanas y la construcción de un pabellón en Cartagena." dijo el Presidente al final de su visita.


Una ciudadela carcelaria nació en San Cristóbal
Pidiéndole perdón a la sociedad por el mal que se le causó, ¿le podrían ayudar a uno los jueces para recuperar más pronto la libertad?

Las palabras y la mirada tienen una carga de tristeza, y reclaman por la necesidad de salir a velar por dos hijos menores de edad.

Las expresa Rubiela Carvajal, una mujer aún joven que purga dos condenas de 51 y 33 meses de prisión.

Ella labora en uno de los talleres de la nueva cárcel de San Cristóbal, a cuyos pabellones fueron trasladadas las internas sindicadas y condenadas del Buen Pastor, y llegarán los sindicados de Bellavista.

Con su trabajo para una fábrica de candados y chapas de seguridad, Rubiela (igual que otras 84 reclusas), obtiene ingresos para ayudar a los suyos.

Esa actividad, en un escenario amplio, iluminado, con baños y zona de refrigerio, es una de las fortalezas que destaca la directora del penal, Orfanelly Henao, al comparar la nueva estructura con la antigua que, a su juicio, era un internado.

"Esto sí es un centro penitenciario", subraya, pero admite que para las internas no es fácil asumir un cambio tan abrupto, con más controles, con medios electrónicos de apoyo y lo que significa aplicar el reglamento en un área tan amplia, como llevarlas esposadas de un lugar a otro.

El ingeniero interventor del proyecto, Guillermo Martínez, complementa que los diseños fueron asesorados por la Oficina de Prisiones de Estados Unidos, con especificaciones estándares a nivel internacional. "El impacto de pasar de una a otra es bestial y genera reacción por las costumbres que tenían", dice.

En la nueva, agrega, tienen espacios de socialización, celdas cerradas, camastros de concreto, colchones nuevos y en la anterior "dormían en camarotes acabados".

Frente a las protestas de la primera visita, el domingo pasado, la directora precisa que se permitió para generar menor trauma en las reclusas, pero era evidente que faltaba terminar la logística porque el trasteo apenas se había hecho tres días antes. "Lo hicimos para bajarles la ansiedad del cambio", anota.

Al reclamo de baños sin cortinas, sostiene que el Municipio las prometió y como no llegaron a tiempo hubo que improvisarlas, pero que esta semana llegarán 420.

La incomodidad de vigilancia masculina en el interior, dice, se resolverá cuando se termine de nombrar todo el personal femenino (dragoneantes).

Sobre la alimentación, asegura que se lleva la misma minuta que tenían en el Buen Pastor y que varias de las internas son las cocineras. "La Procuraduría la revisó, aprobó el procedimiento, la calidad y las porciones", afirma.

Para más claridad de este aspecto, Darío Castro Suárez, representante de la firma Fabio Doblado, que elabora los alimentos, subraya que, con el acompañamiento de la Policía Judicial en la toma de las muestras, se solicitó al único laboratorio autorizado que hiciera la prueba de alcanfor en alimentos. Ello ante la denuncia de algunas internas y familiares de que la comida estaba mezclada con alcanfor para reducirles el interés sexual.

"Les pregunté que cómo sabían que tenía alcanfor, que cuándo lo probaron y a qué sabía, y dijeron que eso sólo era un rumor", cuenta Castro.

El proceso de preparación será más ágil, destaca la directora, cuando se termine el montaje de la cocina industrial en la que se prepararán tanto las raciones de las internas como de los sindicados de Bellavista que llegarán en los próximos días.

Igual que la cocina, se termina el acondicionamiento de talleres como el de maquila, en el cual se realizan procesos como los de gasas, tapabocas, marroquinería y artesanías.

Esas tareas, que antes se realizaban en los patios, ahora se cumplirán en lugares con diseños propios.

Ese concepto, observa el ingeniero residente Hugo Uzcátegui, se extiende a los nuevos espacios como el comedor, la sala de visitas con capacidad para 500 personas, con cafetería y consultorios jurídicos, las áreas de capacitación, el comedor, y los sitios de visita conyugal, que en el Buen Pastor se cumplía en las propias celdas.