HISTÓRICO
UNA ECONOMÍA SIN BRÚJULA
  • UNA ECONOMÍA SIN BRÚJULA | BEATRIZ DE MAJO
    UNA ECONOMÍA SIN BRÚJULA | BEATRIZ DE MAJO
Por BEATRIZ DE MAJO | Publicado el 01 de enero de 2013

El manejo de la realidad económica venezolana del año 2013, para quien quiera que le toque enderezar los entuertos que el país enfrenta, va a ser una tarea ciclópea. Si el turno es de Nicolás Maduro u otro de sus camaradas en las filas revolucionarias o, si la presidencia cae en manos de Henrique Capriles u otro líder de las filas de la oposición, la situación es la misma. No hay político en el país que cuente con el capital político necesario para emprender los durísimos ajustes que Venezuela necesita para no hundirse en un caos macroeconómico.

Los ingresos petroleros no son ya suficientes para sostener al país, para mantener el caudal de gasto que representan cerca de 40 "misiones" de carácter social que implican subsidios costosísimos para el Estado, ni mucho menos para hacer frente a la deuda interna y externa o para hacer las inversiones requeridas en las empresas básicas en manos estatales, incluyendo al buque insignia, PDVSA.

La venezolana es una economía monoproductora y ello pone de bulto que una caída de la producción petrolera, lo que es el resultado de un ineficiente manejo del negocio de los hidrocarburos por parte de la administración Chávez, ha impactado severamente la fuente generadora de las divisas y de los ingresos del país. Hoy por hoy, además, Venezuela sólo cobra 1 millón de barriles petroleros diarios de un total de 1 millón 800 exportados diariamente. ¿Cómo hacerle frente, por ejemplo, a los 52.000 millones de dólares de importaciones que el país requiere para proveer a las empresas de insumos para sus procesos y a la población de los rubros esenciales como alimentos, medicinas y bienes terminados? ¿Puede PDVSA, dentro de este escenario, seguir importando 150.000 barriles diarios de gasolina para colocarlos en el mercado interno a un precio subsidiado que resulta ser una mínima fracción de los precios internacionales de combustible?

En otro terreno, las expropiaciones de empresas, el desastroso manejo cambiario que ha provocado que la tasa de cambio no oficial sea 400% superior a la oficial, los controles a las importaciones que penalizan a las pocas industrias privadas que subsisten, la inamovilidad laboral y la política de desestímulo a la inversión instrumentada por la Revolución, le sustraen a la economía el oxígeno que pudiera estar aportando en esta hora el aparato productivo privado.

Si a esto se le suma el debilitamiento del poder de compra del ciudadano que ha enfrentado 5 años seguidos de incrementos de precios superiores al 20%, nos encontramos con un escenario macroeconómico y social de muy difícil manejo. Una sinceración de la tasa cambiaria, aun parcial, colocaría una presión inflacionaria adicional a esta ya dramática situación.

En Venezuela no tardarán en manifestarse desde muy temprano en el 2013 estos y otros desajustes. Y lo que se impone es un reacomodo radical de la dinámica económica con un costo social de envergadura. Mientras Hugo Chávez estuvo sano, con la promesa de nuevas dádivas a la población pudo correr la arruga de una economía que se fue desvencijando.

Pero ninguno de los que están en fila para tomar el relevo presidencial cuenta con el capital político necesario para enfrentar los reacomodos que hoy ya son imperativos.