HISTÓRICO
UNA ELECCIÓN PARA SANTOS DE VERDAD
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    UNA ELECCIÓN PARA SANTOS DE VERDAD |
Por JORGE HERNÁNDEZ RESTREPO | Publicado el 24 de febrero de 2013

Me atrevería a apostar que la noticia más fuerte de este apenas naciente 2013 es la renuncia del papa alemán, sólo superada por el nombramiento de su sucesor, una decisión de paciencia y santidad de la buena.

Se trata del liderazgo del mundo católico. Y por qué no, de cambios en el interior de la Iglesia. Los expertos en estos asuntos del clero apuestan porque el próximo pontífice se llamará Pedro, que nadie ha escogido hasta ahora, también Pío, Juan Pablo o de nuevo Benedicto.

Entre esos nombres podría escoger monseñor Rubén Salazar, único de los cardenales colombianos que podría asumir el liderazgo de su Santidad. Desde estas líneas hacemos votos para que Dios ilumine el cónclave en Roma.

Joseph Ratzinger parece haber abierto la puerta para que la Iglesia Católica elija como su primer líder a un latinoamericano, que con unos 1.200 millones de fieles representa al 42 % de la población católica del mundo, aunque la mitad de los cardenales que pueden votar son de Europa, donde está el 25% de los feligreses.

Es tal el nivel de modernización que los dos últimos papas le han impuesto a la jerarquía católica que por primera vez suenan líderes africanos como Peter Turkson, de Ghana, o el nigeriano Francis Arinze. Son grandes favoritos el brasileño Odilo Scherer, o el ítalo-argentino Leonardo Sandri. Un colombiano estará allí, por eso nos suena que cualquier posibilidad es viable.

Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI entrega su mandato, aquejado por quebrantos de salud y puso en punto alto la decisión que ahora deben tomar los cardenales para definir quién será el nuevo sucesor de Pedro en la tierra.

El Papa fue valiente al reconocer que le faltan fuerzas para liderar al pueblo cristiano y a esa entidad tan fuerte que es la Iglesia Católica, ese liderazgo debería ser imitado por gobernantes que se aferran al poder, aunque sus fuerzas ya no les den para coger la rienda y tomar decisiones.

Se necesita ese valor, independientemente de las múltiples razones que pueden asistirle a un líder para tomar esas decisiones.

A Colombia nuevamente se le prendió una luz de esperanza porque tenemos en el juego a un cardenal que puede elegir y ser elegido, y ¡por qué no…, si hay fuertes rumores sobre la posibilidad de que al fin América Latina se quede con el trono de Pedro en Roma.

Hace 600 años que un papa no renunciaba, y ahora Benedicto XVI dice adiós, después de 8 años de haber sido elegido, el 19 de abril de 2005, y se despidió en San Pedro durante la misa del Miércoles de Ceniza, el 13 de febrero.

Nada fácil la tiene el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice, incluso su santidad Ratzinger se marginó de la elección del sucesor. Otra muestra de liderazgo: saber dar un paso al lado y dejar que quienes pueden manejen las decisiones importantes.

Es tal la grandeza del Papa que hasta su Anillo del Pescador pasará a ser parte del recuerdo, porque no lucirá más la joya distintiva de los jefes del puesto de Pedro en Roma. Esos gestos de santidad son de admirar.

Las cartas de los europeos para suceder al papa Benedicto serían el milanés Angelo Scola, Christoph Schoenborn, de Viena; Gianfranco Ravasi, de Italia. Por el lado de nuestra región hay que mantener la mirada sobre el estadounidense Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, o Marc Ouellet de Canadá.

La Iglesia está en un momento de transición y cambios radicales, con esta elección, el liderazgo también entra en juego.