HISTÓRICO
Vestido de ensueño para la primera dama
Mónica Quintero Restrepo | Publicado el 08 de agosto de 2010
Cuando la primera dama, María Clemencia Rodríguez, se midió por última vez su vestido para la posesión presidencial, dijo que se sentía "bellísima, que era el vestido que había soñado", recuerda Isabel Henao, la diseñadora, que a su vez, cuando la vio luciéndolo, "andaba fascinada". También fue un sueño para ella.

Y hacer el vestido para la Primera Dama no era una tarea fácil, sabiendo que el 7 de agosto el Presidente no es el único que se roba las miradas. Sin embargo, "fue maravilloso", señala Isabel, incluso desde el primer día.

María Clemencia la llamó, hace más o menos un mes, a decirle que quería que le diseñara el vestido. Isabel andaba de viaje y contestó que sí, pero se quedó pensando en las palabras: "algo muy especial".

Así que se reunieron y desde el principio ya sabían que querían y cómo. "Ella ya lo tenía en mente -cuenta Isabel-. Partí básicamente de cómo es su estilo y su gusto, sabiendo que tiene un gran sentido de la moda".

Pensó en líneas delicadas, sencillas y sabiendo que querían un vestido muy clásico. De ahí que eligieron el color crema y, para la tela, una textura muy especial: organza de seda bordada. Eso sin olvidar que las dos tenían claro que el punto fuerte de la primera dama es su cuello alto.

"Es una mujer con una figura y un gusto impecables. Me maravilla su tendencia a usar colores y siluetas que si bien son clásicos tienen detalles especiales que la hacen estar a la vanguardia", explica Isabel.

De pequeños detalles
Ésta no fue la primera vez que la diseñadora paisa le hizo un vestido a María Clemencia. Desde hace cuatro años se conocían y lograron "una conexión bien especial. Tiene mucha calidez humana".

El trabajo fue de un mes, que incluyó elegir el color, las telas y hacer cuatro mediciones. Cada vez le añadían toques más especiales.

Las flores, por ejemplo, empezaron en beige y terminaron en violeta, que es el que da, principalmente, el toque de color al vestido.

Fue un trabajo cuidadoso, de teñir telas, de hacer detalles muy delicados, de manera manual, así como acabados muy finos.

No en vano, la Primera Dama expresó que "siempre he sentido admiración por la delicadeza del trabajo de Isabel Henao y la manera como toma los materiales y los transforma en detalles especiales para cada diseño. Me siento orgullosa de llevar el talento colombiano, representado por Isabel Henao".

Un vestido que las hizo sonreír y que se llevó aplausos. Sin dudarlo.