HISTÓRICO
"Yo fui pobre dos veces": Rubén Blades
  • "Yo fui pobre dos veces": Rubén Blades | Cortesía Lorena Acevedo | Con Rubén Blades y sus reflexiones se abrieron los conversatorios de la sexta edición del Hay Festival de Cartagena de Indias.
    "Yo fui pobre dos veces": Rubén Blades | Cortesía Lorena Acevedo | Con Rubén Blades y sus reflexiones se abrieron los conversatorios de la sexta edición del Hay Festival de Cartagena de Indias.
José Guarnizo Álvarez | Publicado el 27 de enero de 2011

El barroquismo y refinamiento que despide el teatro Heredia de Cartagena se quiebra con una frase salida del barrio, de la calle: "Yo fui pobre dos veces, una en español y otra en inglés".

Rubén Blades Bellido de Luna, ese es su nombre de pila, se refiere a las dos épocas más importantes de su vida: la que transcurrió en la Panamá antillana del barrio San Felipe; y la que debió enfrentar después como inmigrante en Nueva York.

Aunque ser pobre dos veces es apenas un decir. "Mamá no terminó primaria, papá tampoco, pero mi abuela me decía: la pobreza esta aquí", y entonces Blades se señala la cabeza.

La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Panamá fue para él, entonces, esa manera de luchar con la herramienta que no vale, esa con la que uno nace y por la que no es necesario pagar en efectivo: la mente.

"El decano de la época, cierto día se ente ró que yo cantaba los fines de semana y me preguntó: ¿tu quieres ser músico o abogado?".

Y Blades contestó que claro, que abogado. No era conveniente para el prestigio de la Facultad que uno de sus alumnos cantara, y menos música popular.

Con un diploma de abogado entre las manos y sin plata, recuerda que llegó a los Estados Unidos (1969). "Mi padre no tenía trabajo y mi madre estaba sin papeles. Yo lo único que le pedía a Dios era que no me enfermara", recuerda.

Su voz no resuena en este teatro construido en 1911 como un grito de revancha. Su reflexión va más allá. "Lo que a mi siempre me interesó fue vivir para cantar. Era un acto de defensa propia", se atreve a decir.

Desde que tiene memoria, este hombre que hoy en día viaja sin asesores, sin publicistas y que ni si quiera lleva en la billetera una tarjeta de presentación, era cronista.

Siempre fue una suerte de notario de la realidad, a su manera. "Yo lo que escribo son cuentos cortos, pero con música", dice.

Por eso, siempre le resultó incomprensible que los DJs se apropiaran de canciones suyas como Pedro Navaja , para hacer versiones con solo pequeños fragmentos de la letra.

"Eso era como que cogieran un cuento tuyo y te lo borraran desde la página 70 hasta la 140", reflexiona con una sonrisa entre los dientes.

Regresará a la política
Pero llegó el momento en el que entendió que la realidad no se iba a "arreglar a punta de cancioncitas". Eso por lo menos pensaba antes de haber aspirado a la Presidencia de Panamá, en 1994.

"Tenía que ser coherente con lo que escribía, con lo que sentía, con lo que pensaba y con lo que hacía. La felicidad consiste en eso, en ser coherente en ello".

En esa oportunidad, Blades ocupó el tercer puesto, en unas elecciones que dejaron como ganador a Ernesto Pérez Balladares.

Y es aquel antecedente político el que tiene a Blades hoy pensando en volver al ruedo. Ya fue ministro de Turismo durante cuatro años y ya es hora, dice, de seguir llevando las ideas al plano de lo concreto.

Cada frase de Blades es política. Eso se nota cuando dice: "La crítica no debe ser solo para los gobiernos fascistas o de derecha, sino también para los de izquierda".

O cuando insiste en denunciar: "En el sistema carcelario, la rehabilitación no funciona. Usted no puede rehabilitar lo que nunca ha habilitado. Es como saltar a álgebra sin pasar por matemáticas".

Blades confiesa que seguramente el año 2012 será el de ir a la Universidad de Columbia (Estados Unidos), para seguir formándose en leyes.

Una decisión que no necesariamente riñe con la decena de proyectos musicales en los que "irresponsablemente" está metido.

El Teatro Heredia, a medio día, está atestado de un público absorto que escucha a Blades decir que le preocupa quedarse calvo. Esa es su única cuota de vanidad.

Al encenderse las luces, suelta un "qué teatro más bonito. Ojalá me invitaran a cantar aquí. Tendrían entrada especial la tercera edad y los estudiantes".

Así es Blades. Así, con esas palabras, inició el Hay Festival.