El factor Trump en las crisis migratorias

Por maría alejandra castillo | Publicado el 14 de febrero de 2018
Infografía
El factor Trump en las crisis migratorias
en definitiva

Los conflictos internacionales que han generado más de 65 millones de desplazados, tienen como común denominador la intervención del gobierno de Estados Unidos.

La semana pasada, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, estuvo en Colombia y los temas centrales de la visita fueron la compleja relación con Venezuela y el narcotráfico. Esta visita dio pie para que el fiscal del país vecino, Tarek William Saab, asegurara que desde Colombia se busca una invasión militar. Aunque la afirmación resulta delirante, lo cierto es que el gobierno de Donald Trump está involucrado en los principales conflictos globales y las crisis migratorias que estos ocasionan.

Sin ir muy lejos, Tillerson, quien es el máximo representante de la diplomacia estadounidense, después de su paso por Colombia, Perú, Chile y Argentina, lugares en donde el tema transversal fue Venezuela, tomó rumbo a Medio Oriente (Egipto, Kuwait, Cairo y Turquía) región en la que Estados Unidos es protagonista en los conflictos bélicos.

Bien sea por guerras civiles, disputas territoriales, deterioro democrático, violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos o persecuciones étnicas y religiosas, el gobierno Trump ha encontrado argumentos para intervenir, y una de las consecuencias es el desplazamiento masivo.

La radiografía es clara, en 2017, 65,6 millones de personas, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) tuvieron que salir de sus países, desplazados por la violencia, y dejando como saldo una crisis migratoria sin precedentes.

Se alcanzaron los máximos históricos, superando incluso las cifras registradas en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial. En 2018 el panorama no resulta diferente, y la decisión de Trump de abrir la posibilidad de usar armas nucleares como respuesta a ataques, consignada en el documento Revisión de la Postura Nuclear 2018 (NPR, por sus siglas en inglés), presentado el 2 de febrero, plantea una posición más radical .

De acuerdo con la organización no gubernamental, International Crisis Group, son once los conflictos vigentes Corea del Norte, Arabia Saudita, Irán, Myanmar, Ucrania, Venezuela, Yemen, Afganistán, Siria, El Sahel y el Congo.

Con este panorama, vale la pena preguntarse: ¿Por qué las crisis potencialmente más peligrosas y tendientes a escalar, están relacionadas con el viraje en la política exterior norteamericana?.

Al respecto, Jean-Marie Guéhenno, expresidente de Crisis Group y autor del informe, señala que “se ha hablado mucho acerca de la agenda política exterior del presidente Trump. Pero lo que sí sabemos es que la incertidumbre puede ser profundamente desestabilizadora, sobre todo cuando involucra al actor más poderoso del escenario global.

De acuerdo con el informe, el viraje en la política exterior norteamericana, ejercida por la administración de Donald Trump, ha convertido a Estados Unidos en el actor más impredecible del sistema internacional. A esto se suma, como señala Paul Stares, investigador de Center for Foreing Ralation, que Trump hizo que el mundo retrocediera seis décadas devolviéndolo a la Guerra Fría, en donde una amenaza nuclear se ha convertido en un temor verídico, prueba de esto es el escalamiento de las tensiones con Corea del Norte.

El lío nuclear

Las pruebas con misiles efectuadas por el régimen norcoreano en 2017 coincidieron con la retórica belicosa de la Casa Blanca. La sexta prueba nuclear hecha en septiembre y el evidente aumento en el rango de los misiles demostraron la determinación del gobierno de Pyongyang (capital de Corea del Norte) por fortalecer su programa nuclear.

El interés de Kim Jong-un, máximo jefe del país, por avanzar en la carrera de armamentista se ha debido, en alguna medida, al temor de que sin dicho arsenal sea depuesto por poderes exógenos. Esa actitud se encontró con un tono agresivo por parte de Washington, en el que la premisa es que a Corea del Norte se le debe impedir que avance en su carrera nuclear.

Así lo explica Carlos Arévalo, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, quien agrega “en todo caso yo creería que el diálogo que ha iniciado entre Corea del Norte y Corea del Sur puede llegar a que las tensiones disminuyan”.

Árabes y musulmanes

La otra situación internacional que ha escalado, por la llegada del presidente republicano a la Casa Blanca, es la de Estados Unidos - Arabia Saudita frente a Irán.

“La tendencia que se puede presentar en este año obedece al mantenimiento de los conflictos existentes, pero la participación y acaloradas declaraciones del presidente de EE. UU. han implicado movimientos internacionales con consecuencias imprevistas. No obstante, es difícil pensar que las crisis de Medio Oriente vayan a detonar en algo crítico”, dijo Luis Fernando Vargas, profesor de la Universidad Eafit.

A juicio del analista, la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudita, con una fuerte asistencia de Israel, comenzó este año con una agenda clara contra Irán y está basada en la creencia de que el gobierno de Teherán ha explotado de manera pasiva a actores regionales e internacionales para reforzar su posición en Siria, Irak, Yemen y el Líbano (región en la que está por estos días Rex Tillerson).

La estrategia implica múltiples formas de presión para contener, agotar y, finalmente, hacer retroceder a Irán. “Tiene una dimensión económica –a través de sanciones de EE. UU.–, una diplomática, y una militar, hasta ahora ejercida principalmente por Arabia Saudita en Yemen y por Israel en Siria”, señaló en su informe Robert Malley, presidente y CEO de Crisis Group.

Los talibanes

Finalmente está Afganistán. La nueva estrategia de Estados Unidos le subirá el volumen y la intensidad a las operaciones contra la insurgencia talibán, no sólo con más tropas sino también con ataques aéreos más feroces. Esta facción fundamentalista islámica está mejor equipada y actualmente controla más territorio que en cualquier momento desde 2001.

El asunto no tiene solución a corto plazo. Este año presenciará la continuación de las políticas de Trump con expectativa mundial y, por qué no decirlo, con algo de temor.

Contexto de la Noticia

Paréntesis ineficiencia de entes multilaterales

Ante la complejidad del panorama no se ven mecanismos internacionales suficientes para palear la crisis. Por ejemplo, aunque una de las herencias de la Segunda Guerra Mundial fue la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyo mandato estuvo orientado al mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, se ha hecho evidente la falta de dientes para reaccionar ante las problemáticas, crisis humanitarias y guerras civiles. “No hay ningún organismo por encima de los Estados con suficiente fuerza para impedirle a los mismos estar en conflicto o iniciarlos. No hay nadie que les pueda quitar la posibilidad de usar la fuerza cuando quieran y, mientras esto no cambie, la naturaleza del sistema internacional va a seguir permitiendo la existencia y la prolongación en el tiempo de fenómenos de violencia”, señaló Sebastián Bitar, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes.

siria - ASIA

Después de casi siete años de guerra civil, el presidente Bashar al Asad tiene el control del territorio, en gran medida por al respaldo ruso e iraní. El país se ha convertido en una arena para la rivalidad entre Irán y sus enemigos, al tiempo en que grandes porciones del Estado han persistido en mantenerse por fuera del control del régimen y continúan en la lucha. En el este de Siria hay enfrentamientos entre fuerzas a favor de Damasco, apoyadas por milicias iraníes, poder aéreo ruso y las milicias democráticas kurdas, quienes reciben apoyo de la Coalición internacional liderada por los Estados Unidos. Este conflicto ha encarnado la vieja rivalidad con Rusia. Uno de los riesgos es la posibilidad de una ofensiva a manos de las tropas de Asad al noroccidente, donde los rebeldes tienen el control de áreas en las que viven más de 2 millones de sirios.

Rusia comenzó sus bombardeos en septiembre del 2015 y al menos 15.735 personas han muerto. De esa cifra, de acuerdo con Observatorio Sirio de Derechos Humanos, 6.609 son civiles. Al finalizar 2016, se calculaba que aproximadamente 500.000 personas habían muerto en el conflicto. Con agravante de que el régimen sirio ha realizado ataques con bombas químicas, lo que ha reforzado la intervención de Estados Unidos, con el argumento de que fueron “cruzadas todas las líneas”.

el Sahel - ÁFRICA

El Sahel es la denominación climática y territorial de la zona que hay entre el desierto del Sáhara al norte del continente y la sabana sudanesa al sur. Está conformada por Estados débiles que luchan por conflictos intercomunales, violencia yihadista y la pelea por rutas de contrabando. En términos generales, los gobiernos carecen de autoridad y son incapaces de frenar la violencia y las armas que abundan en la región durante el colapso de Libia tras el derrocamiento de Muammar el Gaddafi, han hecho a las guerrillas locales más letales que nunca. La inestabilidad regional ha abierto la puerta para que los yihadistas aniden conflictos regionales, o usen el Islam para orquestarlos contra las autoridades tradicionales.

Se trata de una región estratégica en términos militares y para el contrabando de armas, por eso para el gobierno de Donald Trump, se convirtió en una prioridad en la cruzada contra el terrorismo.

Un ejemplo de la rapidez con la que escalan las crisis en esta parte del mundo lo encontramos en Malí, donde tras un golpe de Estado que derrocó al gobierno de turno, los yihadistas tuvieron el control del norte durante casi un año. La implementación de un acuerdo de paz se ha dificultado y la inestabilidad surgida del norte de dicho país se ha extendido al centro e incluso a naciones cercanas como Niger y Burkina Faso.

MYANMAR - BANGLADESH - sudeste asiático

La crisis Rohingyá en Myanmar fue descrita por la ONU como un ejemplo clásico de limpieza étnica, en la que un ataque propiciado por el Ejército Arakan Rakhine de Salvación (Arsa), incitó una respuesta militar indiscriminada contra esta comunidad. Ese enfrentamiento generó un éxodo de refugiados en el que al menos 655.000 personas huyeron a Bangladesh, país que se ha visto desbordado. Esta crisis entró al comenzar este año en una peligrosa fase porque ha puesto en riesgo la transición democrática, la estabilidad de la nación y la de toda la región.

Por eso, Estados Unidos,a través del secretario de Estado, Rex Tillerson, manifestó que “impondrían sanciones a los responsables de las horrendas atrocidades”.

Por ahora, el gobierno de Myanmar ha restringido de manera consistente la ayuda humanitaria en el área, la presión del Consejo de Seguridad de la ONU ha sido inocua, pero los gobiernos occidentales se están moviendo hacia la imposición de sanciones, aunque difícilmente tendrán un impacto significativo en la política del país. Un acuerdo de repatriación Bangladesh - Myanmar ha establecido que los refugiados no regresarán a su lugar de origen a menos de que se restaure la seguridad para todas las comunidades, garantice la libertad de movimiento de todos los Rohingyá, y se les garantice el acceso a servicios básicos.

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