Sánchez asume una España fragmentada tras sacar a Rajoy

  • La foto de la jornada, cuando Mariano Rajoy (derecha) fue el primero en felicitar a Pedro Sánchez, en el mismo momento en que fue destituido. Las caras de ambos lo expresaron todo. FOTO Reuters
    La foto de la jornada, cuando Mariano Rajoy (derecha) fue el primero en felicitar a Pedro Sánchez, en el mismo momento en que fue destituido. Las caras de ambos lo expresaron todo. FOTO Reuters
Por daniel armirola r. | Publicado el 02 de junio de 2018
en definitiva

Sánchez tendrá el reto de adelantar el viraje a la centroizquierda de España en medio de temas críticos como la pugna territorial, con ambiciosas propuestas sociales, y con respaldo mínimo.

Muchos daban por liquidada la fuerza política a la que se le atribuye desde 1983 poner en marcha la modernización económica y social de España con la llegada al poder de Felipe González. Pero el Partido Socialista Obrero Español (Psoe), la voz de la centroizquierda en dicho país, se anotó ayer un triunfo histórico que habla sobre su vigencia.

Por primera vez en la historia de 40 años de democracia, un presidente del gobierno es destituido mediante moción de censura (Mariano Rajoy del rival Partido Popular); por primera vez, por tanto, un mandatario es elegido con ese procedimiento político (Pedro Sánchez); y por primera vez, ese líder, quien era el secretario general del Psoe, viene de fuera del Congreso.

La dimensión histórica de la victoria de este doctor en Economía poco dado para discursos prolongados, quien en los estrados solemnes prefiere hablar en tono informal, es innegable.

Sánchez, con ese estilo humano que le granjeó tantos enemigos dentro y fuera de su partido, pasó de ser expulsado como un desconocido de la dirigencia del Psoe en junio de 2016 –tras su peor resultado electoral, 84 escaños que mantiene hoy–, y de dimitir entre lágrimas de su puesto en el Congreso en julio de 2017, a ser la persona más aplaudida, felicitada y abrazada de la sede del poder en España.

La estrategia

“Se abre un nuevo tiempo en la política española, y tiendo la mano a todos los grupos parlamentarios. Rajoy ya forma parte de un tiempo pasado al que este país está a punto de pasar página, y lo que conviene a España es mirar al futuro sin miedo”, dijo Sánchez en una de sus intervenciones durante su investidura.

Con la formación izquierdista Podemos, su principal aliada parlamentaria para sostener al nuevo gobierno, solo tuvo palabras de agradecimiento por el apoyo. En solo siete días, tras la sentencia de la justicia española contra el Partido Popular (PP) por los casos de corrupción Gürtel y Bárcenas, pudieron ponerse de acuerdo para esbozar una estrategia que logró sacar del poder a Rajoy.

“La fortuna le ha abierto la ocasión a Sánchez de poder jugar un papel central. Se jugó esta semana una apuesta más que arriesgada y un poco a la desesperada, en momentos en que el Psoe se encontraba muy apartado de la primera línea de la política”, consideró Fernando Vallespín, politólogo de la Universidad Autónoma de Madrid.

Para ello mostró una cara más cercana a los principios históricos del Psoe, un partido que llegó a gobernar durante la Segunda República Española (1931-1939), y fue luego vetado de la vida política del país durante la dictadura franquista. Sánchez, quien representó la lucha contra fuerza que él llama “retrógradas” dentro y fuera de su partido, inició su recuperación ganando las elecciones internas socialistas en mayo de 2017 y ahora destituyendo a Rajoy.

“Sabemos que se inicia un momento difícil, lo vamos a asumir con responsabilidad, con sentido de Estado como siempre lo hace el Partido Socialista. Sabemos que no es fácil, pero queremos trabajar con ilusión por el diálogo. Queremos que vuelva a España la esperanza de 1982 y 2004. De 1982, con el gobierno de Felipe González, quien trajo al país la modernidad, quien hizo que la sanidad, la educación y los servicios mejoraran, quien introdujo a España a Europa y le dio protagonismo. Y de 2004 con José Luis Rodríguez Zapatero, una legislatura basada en la igualdad. Para ello contamos con quienes no son socialistas, pero confían en un proyecto de cambio y de progreso”, auguró Margarita Robles Fernández, diputada del Psoe.

En diálogo con EL COLOMBIANO, Mauricio Jaramillo Jassir, “lo del viernes es una doble victoria para Sánchez y el Psoe, no solo por el retorno a la Presidencia del gobierno, sino porque los daban por muertos ante el creciente peso que tenían los nuevos partidos. Esto lo que demuestra es la capacidad de movilización que mantienen los socialistas. Por otra parte esto evidencia que a Podemos, los otros ganadores a corto plazo, le llegó el momento de demostrar si es capaz de gobernar”.

¿Gobierno “Frankenstein”?

Como señaló con anterioridad Adolfo Vidal, director del portal Crónica Económica, el triunfo de Sánchez puede verse empañado por un gobierno que enfrenta numerosos retos teniendo una coalición bastante precaria para tomar decisiones. En la votación de ayer, el traspaso de poder se aprobó con 180 votos a favor de Sánchez, una abstención, y 169 en defensa de Rajoy.

Para Vidal la era Sánchez sería un monstruo difícil de controlar dado ese apoyo débil: “Si su eventual gobierno toma una decisión frente a temas tan complejos, y afecta a una región así beneficie a otras, puede quedar fácilmente sin mayoría si se dan fracturas mínimas”, dijo.

Precisamente, el asunto más prioritario de la política española es resolver la crisis independentista catalana, por lo que analistas temen que cualquier acción que tome en esta vía podría minar su respaldo por parte de partidos soberanistas de otras comunidades autónomas, como los vascos, los más reacios de los que se sumaron al pacto.

Jaramillo considera que “será complicado mantener una coalición de este tipo, con sectores tan distintos: nacionalistas, progresistas y socialistas. Estos últimos comprometidos con la unidad de España y fieles a la Constitución del 78. A Sánchez le tocará encontrar un equilibrio que no es fácil”.

El líder tendrá entonces que demostrar qué herramientas tiene para seguir facilitando la recuperación política de los socialistas mientras resuelve los complejos problemas de España.

Contexto de la Noticia

no le perdonan las políticas de zapatero y la crisis de 2008

Como lo dijo la diputada Margarita Robles, el 16 de abril de 2004, cuando José Luis Rodríguez Zapatero asumió el máximo cargo de España, la ilusión se tomó al pueblo español. El analista Vidal interpreta con ese término lo ocurrido, pero para mal. Para el director de Crónica Económica el asunto más preocupante es que se vuelva a un escenario de excesivas prestaciones sociales que, en el año 2008, propiciaron que la crisis económica mundial golpeara con especial fuerza a una España endeudada: “Sánchez, que es un hombre sin experiencia de gobierno, ni siquiera ha gobernado un pueblo, promete cosas desastrosas, como pensiones mínimas para todo el mundo. Lo que propone es económicamente inviable como pasó con Zapatero”.

Daniel Armirola Ricaurte

Salsero a ultranza. Volante de salida. San Lázaro me protege antes del cierre. Máster en Periodismo - El Mundo (España). Redactor Internacional - El Colombiano.

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