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    SERGIO OBÁNDER VÉLEZ

    Javier Cadavid

    ¿El preso de la injusticia?

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    GILBERTO TORRES

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    23 años de cárcel debe pagar este comerciante

    por participar en un “carrusel de extorsiones” de las Farc.

    arece ridículo que un hombre de más de 50 años, 28 de ellos dedicados al comercio, con tres supermercados prósperos, casado, padre de cuatro hijos y víctima de secuestro, extorsión y robos por parte de las Farc sea, al mismo tiempo, auxiliador de la guerrilla y partícipe de un complejo “carrusel de extorsiones” de este grupo armado en el departamento de Caldas.

    Sin embargo, Javier está en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí. Fue condenado por extorsión agravada y enriquecimiento ilícito. Lleva 7 años pagando por los delitos. Esta es su historia.

     

    A casi hora y media del municipio de Nariño, Antioquia, se encuentra un corregimiento hundido entre las montañas: Puerto Venus. “Ubicado a orillas del río Samaná, en la pata de una peña, tiene dos calles: una que sube para Quebrada Negra y otra para el hospital”, recuerda Pedro Pablo Montoya, alias “Rojas”, exguerrillero del frente 47 quien paga su condena en la cárcel de Valledupar tras haber asesinado a su jefe alias “Iván Ríos”.

    A finales de los 90, por el río Samaná flotaron cientos de cadáveres de los pueblos de Nariño, Puerto Venus, Argelia, Pueblo Nuevo, Arboleda y Sonsón.

    En aquella década, Javier gestionó el alumbrado, el acueducto y la telefonía para este pueblo que lleva 30 años viviendo de la panela. También fue uno de los fundadores de la Copa Reyes de Fútbol, torneo de veredas; aportó las cruces para el viacrucis de Semana Santa y fue uno de los que implementó el bachillerato.

    “Por eso lo conocemos como el papá de Puerto Venus”, afirma Yahir Cardona, dueño de la droguería del pueblo e historiador de este corregimiento. En la misma línea, el exalcalde de Nariño, Jhon Fredy Cifuentes, afirma que Javier “era un líder de esos que si un domingo iban cinco o diez campesinos a decirle que no tenían para el mercado, él se los daba. No le gustaba la política pero fácilmente hubiera podido ser alcalde”, afirma.

    El exguerrillero del frente 47 Andrés Cardona, quien se encontró con Javier en la cárcel, expresó en una audiencia de Justicia y Paz: “Se me hizo raro verlo porque era un señor noble. En Puerto Venus no había alcalde pero él era como el papá de la comunidad. Tenía un estatus económico mejor que todos. Eso le servía porque le colaboraba a la gente”.

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    En el pueblo de la guerrilla

    Desde 1996 no hubo más Policía en Puerto Venus. “Se la llevaron un Domingo de Ramos cuando iba a empezar la Semana Santa y volvió después de 10 años, en marzo del 2006”, recuerda Yahir.

    En 1993 comenzó a llegar la guerrilla. Tenía armas y poder. De hecho, “también comercializaba coca en plena plaza del pueblo”, según el exalcalde Jhon Fredy Cifuentes.

    “Nos dañaban las navidades. Siempre mataban a una persona. Era por infundir terror, ese era el cuento de ‘Moña Blanca’, el comandante. Uno aquí a las 5:00 de la tarde corría a esconderse, porque el tipo se emborrachaba y mantenía con una pistola en la mano. Amedrentaba al pueblo”, asegura el exfuncionario.

    Una pirámide de la guerra

    Óscar Cadavid, el hermano de Javier, que todavía tiene un negocio de abarrotes en Nariño, lo convenció en 1980 de que comprara un supermercado en Puerto Venus con la plata de la venta de su carro. Así lo hizo.

    Rápidamente, todos tenían que ver con los negocios de la familia Cadavid: minimercados en Nariño, Puerto Venus y Arboleda. Ejército, Policía, comerciantes y políticos eran clientes. Y a falta de banco, en el 2000, Javier ideó un sistema en el que la gente consignaba a la cuenta de la distribuidora H&R, desde cualquier parte de Colombia, para que la plata llegara finalmente a Puerto Venus.

    Esa distribuidora H&R todavía surte a buena parte de las tiendas de abarrotes de la Central Mayorista y le vende a Imperio, otra empresa que lleva aún mercancía a las tiendas de los hermanos Cadavid en Nariño, Puerto Venus y Arboleda.

    Según Cadavid, él usaba este sistema por dos razones: para no tener que sacar el dinero de Puerto Venus y evitar robos en las vías debido a las pescas milagrosas y para que los habitantes del pueblo recibieran dinero de sus familiares.

    Y había una tercera razón: Javier tenía deudas con Imperio por el producto que adquiría y, a su vez, esta le debía a H&R. Para pagar sus compromisos y evitar el impuesto del 4x1000, daba la cuenta de la gran distribuidora a los campesinos para que sus familiares consignaran su dinero allí. En palabras simples, el sistema se basaba en un canal de pagos: H&R le vendía a Imperio y Cadavid le compraba a Imperio por medio de pagos a H&R.

    Desde que llegué a ese pueblo existía el servicio de banco en la distribuidora Puerto Venus. No tenía ánimo de lucro... les prestaba la cuenta a los campesinos. La gente me decía ‘Don Javier le sirve que le consigne uno, cuatro, cinco o seis millones en Medellín y usted me los da en Puerto Venus’. Entonces les hacíamos el favor. Inclusive al Magisterio, al Ejército y la Policía recibían sus mesadas por medio de esas cuentas. 25 y hasta 30 millones les consignaban. A mí me servía porque no movía efectivo por las carreteras”, afirma Javier.

    En 2005 alias “Kadafi”, jefe del frente 47 y ahora negociador en La Habana, conoció el sistema de giros y ordenó a sus lugartenientes alias “Rojas” (preso en la cárcel de Valledupar), “Santander” (muerto en mayo de 2008) y “Luis Maravilla”, presionar a sus víctimas para que pagaran las extorsiones en Pácora, Aguadas y Salamina consignando en la cuenta de H&R para luego recibir el dinero directamente en Puerto Venus, usando el sistema que ya estaba inventado.

    “Había que pagarles 20 millones cada seis meses o al año”, afirma Horacio Loaiza, uno de los siete extorsionados que consignó a esa cuenta.

    Esta mecánica de extorsión no era nueva para las Farc. “El comandante ‘Camilo’ en 1997 y 1998 usó ese tipo de estrategia para consignar dinero en Pácora y Salamina a través de las cuentas de otros supermercados”, indicó en una audiencia de Justicia y Paz el desmovilizados del frente 47 Andrés Cardona alias “el Flaco”.

    ASÍ SON LOS HABITANTES DE PUERTO VENUS

    ¿En qué se basó la justicia?

    A Javier Cadavid lo capturaron el 16 de diciembre de 2008, pues lo relacionaron con ocho comerciantes y ganaderos del municipio de Aguadas, Caldas, que denunciaron ante el Gaula de la Policía haber sido víctimas de extorsiones por parte del frente 47 de las Farc por más de 87 millones de pesos.

    En 18 meses de investigación se analizaron interceptaciones telefónicas así como cuentas bancarias. Se realizaron inspecciones en las distribuidoras Imperio y H&R, y también se recopilaron algunas de las consignaciones de las extorsiones.

    Javier argumenta que se dio cuenta que esas consignaciones tenían un mal fin durante el juicio: “Según las cosas había gente extorsionada en Pácora y Aguadas, y en la parte inferior de los recibos de estas consignaciones encontradas en Imperio decía Javier Cadavid. Ellos las marcaban allá para poder saber para quién era el pago. Y nosotros no guardamos todo ese tiempo la contabilidad y los recibos. En el momento de los hechos no hubo cómo sustentar a quién se le entregaban esos dineros en Puerto Venus. Uno recuerda mucha gente a la que le entregó dinero pero nunca nos dimos cuenta que esos campesinos se la llevaban a la guerrilla. De habernos dado cuenta jamás nos hubiéramos prestado”, asegura Javier Cadavid.

    Para la justicia, este comerciante es culpable por varias razones: pagó sus deudas en Imperio y H&R con dineros producto de la extorsión, nunca pudo demostrar con recibos que estos dineros de las extorsiones fueron pagados a campesinos y no a la guerrilla, y no conocía todos los movimientos bancarios de su empresa.

    Además, el Gaula de la Policía de Caldas escuchó a alias “Rojas” hablar con Javier y los administradores de la distribuidora, gracias a interceptaciones telefónicas. Estas se hicieron para una investigación anterior que fue precluida por la Fiscalía 51 especializada de Medellín en 2007. Por estas, Cadavid estuvo detenido cuatro meses en la cárcel de Bellavista acusado de rebelión, concierto para delinquir y desplazamiento. Era una de las 42 personas capturadas en la Operación República 147. Todas fueron acusadas de auxiliar a las Farc en Nariño, Argelia y Puerto Venus pero fueron reconocidas inocentes e, incluso, demandaron al Estado. En este caso, quedó claro que Javier actuó bajo coacción de este grupo armado, según la Fiscalía de Medellín.

    En una de estas comunicaciones, alias “Rojas” llama al teléfono fijo de la Distribuidora Venus y Javier Cadavid le pregunta si está amenazando a su sobrino en la vereda San Andrés, del municipio de Nariño. Según el guerrillero, las llamadas se hacían para averiguar por las remesas que compraban en la tienda. Para abogados como Hernando León Londoño, esta prueba se construye indiciariamente, eso quiere decir que a partir de un hecho cierto se hacen inferencias: “Esa conversación da lugar a muchas conjeturas como que ya tenía un conocimiento y sabía quién era ‘Rojas’. Pero también da cuenta precisamente que su familia no era un actor aliado sino en conflicto, por algo, pensó que podía ser agredido su familiar”, opina el jurista, que analizó el caso para EL COLOMBIANO pero que no tiene relación directa con este.

    Las otras llamadas interceptadas tienen que ver con la cuenta de H&R y una caja de cartón con dinero que había llevado al negocio una empresa de corresponsalía y que era para alias “Rojas”. Además, cuatro consignaciones a nombre de Óscar Obando, un alias utilizado por una víctima para consignar el dinero.

    El caso no termina

    A los investigadores les faltaron algunas aristas. Pese a las denuncias, el Gaula no fue hasta Puerto Venus para determinar las condiciones que rodeaban el caso de Cadavid como la coerción, es decir, la violencia que condicionó el diario vivir de los habitantes de ese pueblo. Tampoco hizo una inspección judicial para obtener pruebas en los negocios de Javier en Puerto Venus o Nariño ni investigó a los empleados de las dos distribuidoras.

    Además, no se consideró pertinente el punto de vista del investigador Andrés Meza. En juicio le preguntaron: “¿Usted está completamente seguro que Javier Cadavid sabía que esos dineros de esas cuentas eran producto de actividades delictivas de las Farc?”. Su respuesta fue: “No”.

    La Fiscalía concluyó que este “carrusel de extorsiones”, así se consignara finalmente en la distribuidora H&R, tenía a los hermanos Cadavid como beneficiarios directos, pues estas extorsiones estaban pagando deudas adquiridas por los productos que recibían.

    La Fiscalía determinó así que el patrimonio de Javier tuvo un incremento y estableció que las víctimas nunca tuvieron relaciones comerciales con este. Aseguró que hubo maniobras ilícitas que se hicieron con el conocimiento de Javier, pues para el ente una persona con trayectoria comercial no iba a dejar a su suerte una empresa promisoria en manos de dos jóvenes administradores. Desestimó que la familia de Cadavid hubiera huido de Puerto Venus, luego de que la guerrilla planeara secuestrar a uno de sus hijos.

    La Fiscalía demostró en la investigación que H&R e Imperio no tenían vínculos con grupos subversivos y que dichas consignaciones llegaron a su empresa por deudas que tenían con un tercero, es decir, Javier Cadavid. “Eso nos permite inferir de manera razonada que Javier Cadavid participa, por intermedio de otras personas o él directamente, de las llamadas extorsivas de las Farc”, sostiene el fiscal del caso Mariano Ospina.

    El acusador agrega que si la defensa de Cadavid hubiese demostrado las amenazas de las Farc y alias “Rojas”, el juicio hubiese sido otro. Para el fiscal era un “hecho notorio la presencia del frente 47 de las Farc en la zona”, pero asegura que la defensa nunca expuso esto.

    Creyentes de su inocencia

    ‘Rojas’, señalado de ser uno de los autores de estas extorsiones, desde la cárcel de Valledupar, indica que su función en el frente 47 era comprar remesas con dineros de esas extorsiones. “Usaron esa cuenta de la distribuidora sin que Javier tuviera conocimiento. A mí me tocaba comprar víveres y ‘Kadafi’ me decía que la plata llegaba a esa cuenta sin él (Javier) tener conocimiento. Y, por eso, ese señor termina involucrado sin saber nada”, le dijo “Rojas” a
    EL COLOMBIANO.

    Hay otros guerrilleros desmovilizados como Marco Fidel Giraldo alias “Isaías”, Leonardo Quintero “Leo”, Pedro Pino “Martín”, Nelson Antonio Patiño “Eliécer”, Rubén Darío Ortiz Giraldo “Moncholo”, que afirmaron también en audiencias de Justicia y Paz que Javier no es un colaborador de las Farc, como la Fiscalía lo sindicó.

    “Don Javier no se daba cuenta que esa plata era para la organización ni sabía quién la enviaba. Iba el campesino y le decía don Javier présteme la cuenta que me van a mandar unos pesitos de tal parte y era una modalidad del señor colaborarle a los campesinos, a todos, incluidos los de Nariño “, afirma Marco Fidel Giraldo alias “Isaías”.

    Para Fernando Velásquez, abogado penal y profesor de diversas universidades, lo que se debe verificar es si Javier Cadavid realmente tenía conocimiento de dónde provenían esos dineros. “Son dos delitos distintos, uno es el enriquecimiento ilícito y el otro el de extorsión y en ambos casos habría que demostrar el dolo con el que actuó”, afirma.

    Por otro lado, los juristas aseguran que lo primero que tuvo que haber demostrado su abogado en el proceso es la agresión a la que estuvo sometida su familia y él por parte de las Farc. “Con eso quedaba demostrado que no tenía vínculos, que si estaba metido en eso era porque estaba muerto de miedo y lo iban a asesinar. El señor no tuvo gratuitamente que desplazarse hacia Rionegro sino porque su esposa tuvo que salir y reconstruir su vida. La gran variable definitiva en este caso son los fenómenos de coerción. Esos hechos que necesariamente hay que reconstruir“, agrega León Londoño.

    Mientras tanto, Mariela Toro y sus cuatro hijos viven un drama. El pasado 2 de julio 200 personas se reunieron en la sala cural de la iglesia del corregimiento de Puerto Venus. Campesinos, comerciantes, ancianos, jóvenes pidieron la libertad del papá de Puerto Venus.

    Y el reloj de Javier Cadavid cuenta las horas en la cárcel. Pasa los días sin una anotación por mal comportamiento, sin un mal comentario de nadie y sin alguien que lo acuse de un delito. Él sigue agradeciendo al dragoneante que la abre la rejilla y al periodista que lo entrevista. Se despide, entre los barrotes, esperando que una mañana sea la de su suerte, para volver a los brazos de su familia en las puertas de la cárcel de Itagüí.

    LA POLICÍA NO LO TIENE EN EL RADAR

    Según el documento firmado por el excomandante de la Policía de Antioquia, coronel Gustavo Chavarro, Javier Cadavid no hizo parte de las estructuras del frente 47 de Farc que azotó la zona.

    EL PAPÁ DEL PUEBLO, UN HOMBRE DE FAMILIA CAMPESINA Y TRABAJADORA

    Su padre, de Támesis, y su madre, de Caramanta, fueron desplazados por la violencia en 1950 y llegaron a Nariño. Aunque Javier Cadavid era hijo de agricultores terminó su colegio en Medellín y trabajó como tornero y fresador en una empresa de reparación de sistemas eléctricos para automóviles. Dio clases de conducción en las noches y en 1980 montó su supermercado en Puerto Venus.

    EN PUERTO VENUS FUE

    VÍCTIMA DE ROBOS E INTIMIDACIÓN

    Según Javier Cadavid, los guerrilleros le robaban la comida de sus camiones: “A veces nos paraban en las carreteras y nos quitaban la cerveza, la leche. Y quién iba a denunciar eso por Dios. La guerrilla hacía y deshacía en la zona”. De hecho, cuenta que había noches en las que llegaban los guerrilleros, armados hasta los dientes, para llevarse la comida de su negocio. “Cuando uno estaba dormido, a las 9:00 o 10:00 de la noche, le tocaban la puerta. Abra que lo necesitamos, decían. Baje que queremos algunas cosas y no le vamos a hacer nada. ¿Qué le tocaba hacer a uno viendo todo ese gentío armado? Uno bajaba a someterse a lo que fuera porque si uno no abría lo encendían a plomo”, asegura hoy desde su celda.

    LA CARTA DE ALIAS “MONCHOLO” A JAVIER CADAVID FUE UNA REVELACIÓN

    “De lo que estoy claro es que ‘Rojas’ era el que extorsionaba a la gente de Aguadas y conseguía los números de cuenta de este negocio para las consignaciones seguramente con los campesinos”, escribió en 2012 Rubén Darío Ortiz, alias “Moncholo”, exjefe del frente 47 y quien purga una pena de 52 años en la cárcel de Girón, Santander.

    LAS ÚLTIMAS JUGADAS DE JAVIER

    El 13 de agosto de 2009, Javier Cadavid fue enviado a la cárcel La Blanca de Manizales y el 11 de noviembre recibió una condena de 23 años que todavía purga en Itagüí. Dicha decisión fue apelada ante el Tribunal Superior de Manizales que confirmó la condena y la Corte Suprema inadmitió la casación al haber sido mal argumentada por la defensa. Hoy, las dos únicas opciones que tiene son una revisión de su condena y una tutela. Si ninguna de las dos prospera, Javier morirá en la cárcel o saldrá a sus 80 años. Las dos instancias las decidirán nuevas pruebas, nuevos testimonios y, según juristas, la confesión de alias “Rojas” es fundamental.

    ASÍ ERA LA VIDA CUANDO LA GUERRILLA MANDABA EN LA ZONA

    En los 90, la estación de Policía de Puerto Venus sólo servía como hogar provisional para jóvenes del campo que estudiaban entre semana y los sábados volvían a sus veredas. Robinson Rúa, del frente 9 de las Farc, fue testigo de extorsiones y recuerda: “Desde El Silencio y Samaná, se llamaba a exigir 20 millones de pesos entre 1993 y 1994”. “Luego, el frente 47 suplantó el orden, impuso a la fuerza lo que tenían que hacer los campesinos,los comerciantes y los transportadores”, afirma alias “Rojas”. El exalcalde de Nariño, Jhon Fredy Cifuentes, relata que cuando venía un familiar de Medellín de visita tenían que pedirle permiso a la guerrilla para que pudiera entrar.

    ELDA NEYIS MOSQUERA “KARINA”

    “Si él se hubiera quedado con la plata de las Farc estaría en el río Samaná”.

    ABELARDO ARRAUT, ALCALDE DE NARIÑO

    “Javier era un gran líder, honesto, respetable y colaborador. Lo utilizaron como a muchas personas aquí”.

    JHON F. CIFUENTES, EXALCALDE NARIÑO

    “Javier es un hombre muy verraco porque él se pudo haber ido, pero se quedó porque quiere la región”.

    MARIELA TORO, ESPOSA DE JAVIER

    “Tratar de convencer a la gente, a los amigos, que él es inocente es muy duro”.

    HÉCTOR GIRALDO, ADMINISTRADOR

    “Javier es como un papá para nosotros. Es horrible verlo en la cárcel”.

    Soldados en el 2000 recuperaron la cabecera municipal de Nariño, de acuerdo con la información del exalcalde Cifuentes.

    Guerrilleros de “Karina”, en el 2000, se reunieron en la plaza de Nariño, según cuenta Jhon Fredy Cifuentes,
    ex alcalde de ese municipio.

    El álbum de Javier Cadavid con su familia

    Créditos

    Directora: Martha Ortiz. Investigadores y reporteros: Santiago Cárdenas, José Guillermo Palacios y Javier Alexander Macías. Fotografías : Henry Agudelo, 
    Julio César Herrera, Juan Sebastian Carvajal  y Manuel Saldarriaga. Video y edición: Juan Sebastian Carvajal  y Alex Andrés Hereira. Diseño web: Jorge Mario Ochoa. Animación: Darwin Alejandro Bermúdez. Redes Sociales: Melissa Gutiérrez. Editores temáticos: Isolda María Vélez y Juan Esteban Vásquez.  Editora del especial: Margarita Barrero F.