Un mundo desconocido: cavernas de Colombia

  • Paisaje de la caverna del Nus, en el oriente de Antioquia. Se aprecia una gran estalagmita. Esta es tal vez la más conocida del departamento. FOTO cortesía Villegas Editores/Higuera
    Paisaje de la caverna del Nus, en el oriente de Antioquia. Se aprecia una gran estalagmita. Esta es tal vez la más conocida del departamento. FOTO cortesía Villegas Editores/Higuera
Por Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 07 de diciembre de 2018
250

páginas de fotografías y textos describen las cuevas representativas del país

en definitiva

Poco exploradas, las cavernas abundan en el territorio nacional. Albergan una cantidad alta de fauna, parte de la cual todavía no ha sido identificada. Son lugares llenos de vida.

Con más de 260 reportadas, Colombia posee otra riqueza poco explorada y protegida: las cavernas, ese mundo subterráneo que depende de aportes externos para funcionar.

25 de esos espacios, unos más grandes que otros, pero cada uno reconocido en su región, son descritos en el libro Cavernas de Colombia, de Villegas Editores.

Una obra posible gracias al espeleólogo y explorador Juan Carlos Higuera, que estuvo en cada una de ellas explorándolas y tomándoles fotografías que acompañan el documento que revela esa parte poco conocida del país.

“Los espeleólogos —esos arrojados exploradores del inframundo— armados de cuerdas y linternas, apoyados en sensibles aparatos, confiados en sus destrezas e impulsados por la pasión, se descuelgan a ver con qué se topan. Es un trabajo que encierra riesgos. Lanzarse a las entrañas de estas cavidades, colarse por sus estrecheces, tiene costos, a veces en términos de la vida misma”, explica la Editorial.

En estas expediciones hasta a 130 metros de profundidad se encontraron diversos animales, como una luciérnaga de las cavernas o un gusano que fabrica telarañas verticales donde atrapa otros insectos para alimentarse.

Pero no es lo único que se encontró. En una de estas grutas, en la caverna de La Tronera estuvo un perezoso gigante, un megaterio que vivió hace 12.000 años, medía hasta 5 metros y pesaba alrededor de 2 toneladas.

“En las exploraciones y la elaboración de este libro expuse mi vida muchas veces y en más de una pensé que jamás volvería a ver el sol. Pero la vida me dio insumos para regresar y, como en el mito de la caverna, para salir a contarlo”, relató Higuera.

Hacia la incertidumbre

El editor Benjamín Villegas resumió que “es un mundo real debajo del que consideramos real. Una nueva dimensión”.

Fue como meterse debajo de la piel del planeta para explorar y retratar ese inframundo en el que también hay cascadas y ríos, plantas y animales, muchos, muy distintos a los del mundo iluminado.

Además de las fotografías, cada caverna viene acompañada con una crónica sobre el viaje y lo que se encuentra en ella, con un ingrediente más.

“Los periplos por las cuevas están llenos de historias insospechadas que se desempolvan ante los ojos absortos del explorador”, escribió el editor del libro.

Es que aunque estas formaciones fueron parte fundamental de la evolución humana, lugares donde no solo se enterraban los muertos sino donde los lejanos ancestros se refugiaban del clima y se sentaban alrededor del fuego (no en vano muchos de los vestigios de los primeros homíninos se hallaron en cuevas), en las sociedades modernas se asimilan con el miedo.

Son espacios habitados por criaturas exitosas muy diferentes a las que conocemos en el mundo externo, adaptadas para vivir y sobrevivir en la más grande oscuridad.

Cavernas de Colombia trae además una “puesta sonora de cada uno de los lugares donde se tomaron imágenes”, agregó Higuera.

Para ello se escanea con el celular el código QR y así se puede escuchar lo que suena en cada una de las cavernas diseminadas por la geografía nacional.

Un mundo desconocido al alcance de todos.

Contexto de la Noticia

¿qué sigue? Un recorrido por las regiones

Santander es la región con más cavernas en el libro, siendo tal vez el departamento donde más se han estudiado. De Antioquia aparecen la del Nus en Puerto Nare y la de Alicante en Maceo.

Otras incluidas son Los Carracos, Del Águila, Las Cacas, Los Guácharos, Del Hielo, Hoyo del Aire, Del Edén, La Nevera y Lindosa, Ventanas de Tisquizoque, Las Escuillas, La Tronera, Hoyo Horrible, Casa de Piedra, La Catedral, El Hoyo de los Pájaros, Licamancha, De Perséfone, San Miguel, Chocoancia, La Laja, El Encanto, El Cafetal y El Portal de los Cerros.

Ramiro Velásquez Gómez

Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal.

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