Invitado
Columnista

Invitado

Publicado el 06 de enero de 2018

algo de humor para tiempos plúmbeos

Por JOSÉ ANDRÉS ROJO
redaccion@elcolombiano.com.co

Ha ocurrido lo que pasaba en aquel cuento de Augusto Monterroso, que “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Puesto que todavía hay un poco de margen, toca escribir a los Reyes Magos con urgencia y pedirles humor, grandes dosis de humor. O mejor, de sentido del humor. Para tomarse las cosas con un poco de distancia y evitar esas solemnidades que parecen imponerse como única manera de habitar en los tiempos que corren.

Cuando las patrias se colocan en el centro de la discusión pública, con todas las toneladas de heroísmo y sentimentalidad que llevan asociadas, es muy fácil sucumbir a la desesperación. Por eso el humor es imprescindible, casi obligatorio para conservar los nervios templados y para superar, así, los escollos pringosos de esos relatos que se deleitan en describir algún antiguo paraíso sublime y que hablan de un futuro sin cadenas y de plena libertad. Eso sí, siempre para los nuestros. Los otros, que se fastidien.

En Los buscadores de oro, el pequeño libro de memorias de Monterroso, que reconoció ser y sentirse siempre guatemalteco, a pesar de haber nacido en Tegucigalpa, la capital de Honduras, y pasar la mayor parte de su vida en México, hay una de esas anécdotas que hablan de los deberes patrióticos.

Explica que, cuando era niño en Tegucigalpa, cada 15 de septiembre se celebraba el aniversario de la Independencia en el Parque Central, donde se le rendían honores a un héroe de la patria. “Uno iba con su escuela a ese parque, vestido de blanco, y permanecía ahí en fila y de pie mientras oía un discurso o cantaba el himno nacional. Si en alguna ocasión la lluvia caía sobre uno durante la ceremonia, se resistía estoicamente, porque era el deber ese gran día de fiesta”.

Hay deberes, efectivamente, que han de llevarse como mejor se pueda. Ahí estaban los niños delante de la estatua ecuestre “supuestamente”, escribe Monterroso, del general Francisco Morazán. Y es que las patrias, con toda su solemnidad, cargan también con pequeñas “vulgaridades”. “Después se ha averiguado que la efigie a caballo que venerábamos, y que aún está ahí, no era la de Morazán”, explica Monterroso. “Un funcionario hondureño y ladrón, que recibió el encargo de mandar hacer en Francia la escultura, habría comprado allá por la vigésima parte de su precio una estatua sobrante del mariscal Ney”.

¿Se tira Monterroso al vacío al averiguar semejante disparate, el del pueblo hondureño postrado ante un remoto prócer francés? Para nada: “El hombre se ve bastante bien a caballo y con la espada desenvainada en alto, y yo prefiero seguir pensando que era Orazán, el héroe unionista”. Ese es el punto: sentido del humor.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    UNIÓN CICLÍSTICA INTERNACIONAL

    Se atrevió a pedirle al Sky una suspensión provisional para Chris Froome, intocable del ciclismo.

    PADRES DE LA FAMILIA TURPIN

    En California, E.U., mantenían a sus 13 hijos en una escandalosa situación de maltrato y violencia familiar.