Humberto Montero
Columnista

Humberto Montero

Publicado el 05 de junio de 2018

Clandestinos

De la fachada del Palacio de Correos de Madrid, sede del ayuntamiento de la capital española, ha colgado durante más de un año una gigantesca pancarta con el eslogan “Refugees welcome”. Al margen de que el colgajo afeaba uno de los monumentos más fotografiados de Europa, su leyenda no era más que uno de esos guiños absurdos de la nueva-vieja izquierda poscomunista, tan carente de referentes ideológicos desde la caída de la Unión Soviética que se agarra a patochadas de este tipo sin analizar la realidad de las causas que apoya.

Y es que los castrochavistas de Podemos que gobiernan Madrid con el apoyo de los socialistas, que ahora les han devuelto el favor para desalojar a la derecha del Gobierno de España sin pasar por las urnas, solo viven de ese manual efectista vacío de contenido al que con el tiempo se le van ennegreciendo las gasas por la polución de los coches y el olvido.

Por descontado, todos nos apiadamos de los desplazados, lo sean por causas políticas, climatológicas, por hambrunas, guerras o pobreza. Nos ponemos en su pellejo porque aunque no seamos centroamericanos o centroafricanos, rohinyas, sirios, venezolanos o libios, cualquier día nos puede pasar a nosotros, especialmente si tenemos la desgracia de contar con gobernantes de este palo.

Sin embargo, aunque la mayoría estemos de acuerdo en expresar nuestra solidaridad con estos y otros refugiados, procuramos evitar caer en la contradicción de defender la política de puertas abiertas de par en par a la inmigración para luego mandar los campamentos de asilados a la puerta de las casas de los demás o, peor aun, abandonarlos debajo de un puente.

En mis 47 años de vida –ya sé que aparento menos, pero no se dejen engañar– he aprendido algunas cosas. Entre ellas, que allá donde gobierna la izquierda las ciudades están más sucias y hay más mendigos por las calles, y que nadie quiere tener un campamento gitano a las puertas de su casa por muy antirracista que se sea.

Trump no es el único que abandera la otra respuesta, también equivocada, a la inmigración clandestina. El nuevo vicepresidente italiano y ministro del interior, Matteo Salvini, ha recorrido el pasado fin de semana Italia, megáfono en mano, arremetiendo contra la inmigración irregular y las políticas de asilo de la Unión Europea. “No basta con reducir los desembarcos, hay que acelerar las expulsiones”. Dos días después de que el nuevo gobierno italiano jurara sus cargos, el líder de Liga se ha comprometido a expulsar a medio millón de irregulares.

Salvini se ha quejado amargamente de que Sicilia se ha convertido en un centro de refugiados mientras sus vecinos mediterráneos, España y Francia, y el resto de Europa miran para otro lado. “Esos desesperados creen que en Italia está El Dorado cuando no hay trabajo ni para los italianos”, afirma. Aunque Salvini tiene motivos de queja, lo cierto es que el porcentaje de la población inmigrante en Francia y, sobre todo, en España es muy superior al de Italia. Pero, además, tan lesivo es abrir las puertas a lo loco y a cualquiera, a costa de los impuestos de los demás, como iniciar expulsiones masivas que solo generan costes a sabiendas de que el problema está en los países de origen y en las mafias del tráfico de personas.

Y es que el éxodo es imparable. Según las proyecciones de la ONU, África pasará de tener 1.200 millones de habitantes a 2.500 millones en 2050 y unos 4.400 millones en 2100. Su población infantil alcanzará los 1.000 millones en 2055, el 40 % de la del planeta.

Con Europa y el resto del mundo desarrollado mirándose el ombligo y dejándose envejecer, la presión demográfica será brutal. Es imposible detener este flujo, que además será útil de forma ordenada. No podemos abrir nuestras casas a 4..000 millones de personas, pero si combinar la humanidad con la necesidad. Harán falta profesionales cualificados y también mano de obra con ganas de progresar. Lo que nadie quiere son más delincuentes en las calles. Todo lo demás es demagogia.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    USNS COMFORT

    Gigantesco barco hospital norteamericano que estuvo en Urabá donde atendió 7.500 pacientes.

    $titulo

    ALEXANDER JARAMILLO C.

    Alias “Samir”. Cabecilla principal de la banda “El Salado”, que opera en la Comuna 13. Fue capturado.