Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 13 de octubre de 2018

Dos santos contemporáneos

Mañana domingo serán canonizados dos santos contemporáneos, que para muchos de nosotros fueron coetáneos nuestros: el Papa Pablo VI y el arzobispo de San Salvador, Arnulfo Romero. Y es por eso que me fui a hablar con el padre Nicanor, mi tío, pues es devoto de los dos y los admiró mucho a ambos en la vida y en la muerte. Por lo demás, quién sino el viejo Nicanor puede o se atreve hoy a hablar de santos en un periódico. Uno, profano o descreidón, casi que blasfema de ellos cuando los menciona.

-Supongo, tío, que está contento con la canonización del Papa Montini y del arzobispo de San Salvador.

-Aunque me temo, sobrino impertinente, que estés tramando alguna zancadilla para hacerme decir bobadas, sí te confieso que admiro a estos dos nuevos santos. Y les rezo, claro.

-Y le hacen milagros, apuesto.

-Ni me los hacen ni se los pido. O mejor, me los hacen sin yo pedirlos y casi sin darme cuenta. Simplemente su vida, sus ejemplos, sus enseñanzas me iluminan y me ayudan en la existencia cristiana, en esta vida de fe que tanto nos perturba e inquieta, en ese “ser o no ser” en que termina a menudo nuestro cristianismo.

-Barájamelo más despacio, tío. ¿A qué viene citar a Shakespeare para hablar de nuestros nuevas santos?

-De Montini, al menos. Aunque el asesinato de monseñor Romero tiene también un toque perturbador de tragedia shakesperiana. Lo que te quiero decir es que “in illo tempore” en Roma, llamaban a Pablo VI “el Hamlet del Vaticano”. Supongo que por el drama y la angustia con que tuvo que afrontar el posconcilio. Pero no te voy hablar de eso hoy. Ya habrá tiempo. Simplemente quería contarte una anécdota que, para mí al menos, aunque fue un segundo fugaz, se mantiene viva en el recuerdo.

-Cuente, tío, cuente.

-Ahí va, hijo. Resulta que a este viejo cura, por sus pecados, le tocó estar en Roma cuando el pontificado de Montini. Cierto día invitaron a la colonia eclesiástica de Colombia en Roma a una audiencia papal. Monseñores, curas, religiosos, monjas y seminaristas se agolparon en torno al Papa. Cuando terminó y se dirigía hacia la puerta, se me ocurrió extender la mano y presentarle un crucifijo que llevaba conmigo. Lo vio desde lejos, llegó donde yo estaba y besó el Cristo. Fue apenas un segundo. Pero se me quedó grabado el azul de sus ojos, una mirada directa y penetrante, dulce y al mismo tiempo inquietadora. Guardo esa imagen y ese recuerdo como un tesoro. Pero sobre todo conservo vivos sus ojos. Tal vez te regale este crucifijo que besó san Pablo VI.

-Buen recuerdo, tío. Habrá que dejar algo, o mucho más, de estos dos santos para otro día.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    CÁMARA DE COM. DE MEDELLÍN

    Con una inversión de $68 mil millones, abrió el moderno Centro de Servicios Empresariales de El Poblado.

    $titulo

    FERNEY TAPASCO GONZÁLEZ

    Fue confirmada la condena de 36 años por la autoría intelectual del asesinato del periodista Orlando Sierra.