Invitado
Columnista

Invitado

Publicado el 04 de septiembre de 2018

EL ESTADO SÍ DEBE RESPONDER POR ATENTADO A EL NOGAL

Por FABIO HUMAR JARAMILLO
redaccion@elcolombiano.com.co

Al unísono los periodistas decían que el Estado no debía pagar ni un céntimo, que eso era responsabilidad de las Farc. Y sí: la responsabilidad de la acción terrorista es de los señores de Farc. Nadie en sano juicio puede concluir otra cosa.

Pero la omisión, según se narra en la sentencia del Consejo de Estado, sí es responsabilidad del Estado, principalmente de la Fiscalía General de la Nación, según leo en la sentencia.

Primera prueba: un exdetective del DAS, desvinculado de esa institución varios años atrás, se acercó a una sede de la Fiscalía para denunciar, varios días antes del atentado, que uno de los que en su momento eran “soplones” pertenecientes a las Farc, le había dicho que se planeaba poner una bomba en el club. ¿Qué hizo la Fiscalía con esa información? Nada. Lo mismo que hace con el 80 % o 90 % de las denuncias que se presentan. Absolutamente nada.

Es decir, en el proceso judicial que se llevó, y que culminó con la sentencia que comento, queda probado que dicha denuncia se presentó, y que quien la presentó era una persona a la que debía creérsele, pues había sido investigador del DAS con serias y profundas conexiones con las Farc, pues su trabajo así lo exigía. ¿Por qué el funcionario de la Fiscalía “engavetó” la denuncia? Es más, el país debería exigir que la Fiscalía diga quién fue el sujeto que tomó la decisión de no darle trámite a esa denuncia, y que –eventualmente– se abra una investigación penal para revisar su actuar.

¿Era cómplice de las Farc? ¿Era un despistado, hijo de un exsenador que estaba en ese cargo por favores políticos, pero no tenía la capacidad de discernimiento que requiere un cargo de esos? ¡Que nos expliquen!

Segunda prueba: una investigadora del CTI, del grupo antiterrorismo, tenía estrecha relación con una persona que hacía parte de las Farc y que, de tanto en tanto, le hacía saber de acciones que ese grupo terrorista pensaba perpetrar. Siempre le había dado información adecuada, lo que permitió obtener positivos. Pues bien, el soplón de las Farc le contó a la investigadora que ese grupo –que él conocía, pues lo conformaba– estaba armando un atentado. Dio pistas, dio pruebas. Incluso entregó números de teléfono y el nombre del integrante de las Farc que perpetraría el vil acto. La investigadora del CTI, al ver la gravedad de los hechos, escaló la información a sus superiores.

¿Qué hicieron los superiores con esa información? Nada. Absolutamente nada.

Mejor dicho, lo que hizo la Fiscalía con su desidia, burocracia y omisión fue facilitar el vil y cobarde ataque.

Vale la pena que se debata el tema a fondo. Y se debe reformar la Fiscalía, pues lo que pasó en el caso de El Nogal no dista mucho de lo que pasa hoy en día, en otros asuntos, en esa paquidérmica institución. (Colprensa).

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    DANIEL RESTREPO

    Clavadista antioqueño, campeón mundial. Será el abanderado de Colombia en los Juegos Olímpicos Juveniles.

    $titulo

    ENALTECIMIENTO A “JOJOY”

    Otra bofetada de la Farc a miles de víctimas de “Mono Jojoy”, al rendir tributo al autor de graves crímenes.