Juan Gómez Martínez
Columnista

Juan Gómez Martínez

Publicado el 08 de noviembre de 2018

Golpes al futuro

No se dan golpes solamente al futuro de Antioquia, se golpea el futuro de Colombia por parte de los enemigos del desarrollo. Para ellos cualquier argumento es válido para frenar el crecimiento del país, el más utilizado es el tema del medio ambiente para oponerse a todo lo que signifique desarrollo.

Ahora le caen a Hidroituango, aprovechando la situación lamentable e imprevisible de lo sucedido en el mes de abril. Se alega falta de estudio desconociendo que desde la década del setenta del siglo pasado se viene hablando y estudiando las posibilidades de generación hidroeléctrica del río Cauca. Es una cadena de posibles centrales hidroeléctricas aprovechando el inmenso caudal del río, la topografía de su entorno y la pobreza del suelo. Todo eso hace que se pueda aprovechar esa riqueza que Dios nos dio.

Ahora aparece una ONG internacional que, seguramente de “oídas”, dice que se debe demoler todo lo que se ha hecho en esa central. Eso, seguramente, por lo que les han dicho desde Colombia quienes se oponen al desarrollo, prefieren la pobreza para así llegar al poder. Esa es la táctica de la extrema izquierda, lo han hecho en Venezuela, en Cuba, en Nicaragua y en todos los países que han caído bajo el yugo del comunismo. Primero la pobreza del pueblo y luego el enriquecimiento de los dirigentes.

Quienes de verdad conocen el proceso de esta central hidroeléctrica, saben que todo fue hecho de acuerdo con las normas y con suficiente profesionalismo. Lo que sucedió, puede pasar en toda gran obra y, más, en algo tan grande como esta central. Por fortuna y gracias a la entrega y sacrificio de los trabajadores y dirigentes de EPM ya se vislumbra el regreso a la normalidad.

En lugar de destruir lo hecho, lo que hay que hacer es seguir con el programa de la cadena de centrales a lo largo del río Cauca. Hay que construir la central de Cañafisto, aguas arriba de Ituango. La central de Irra, todavía más al sur y la del Espíritu Santo, al norte de la central tan importante como criticada por los enemigos del desarrollo.

Si se construye esa cadena de centrales hidroeléctricas, se podrá regular el caudal del Cauca desde el sur del país hasta el norte. Con esa regulación, se conseguirá evitar las inundaciones en las regiones del norte. No habrá más destrucción de las viviendas que, por desidia, dejaron construir en las orillas del río, sin respetar los retiros necesarios y fijados por las autoridades. Con esa cadena de generación, las aguas del río Cauca se mejorarán sustancialmente porque los sólidos se depositarán en cada una de ellas hasta llegar a la región del bajo Cauca sin la contaminación y pantano como está ahora.

Esa cadena de embalses se podrá aprovechar para la industria piscícola, para el turismo, para el riego de las tierras áridas de sus riberas, para transporte fluvial, además de que las ciudades que se surten de sus aguas para los acueductos la recibirán en mejores condiciones para el tratamiento.

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