Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 18 de noviembre de 2017

“Homilía de mi entierro”

En la misa exequial del sacerdote envigadeño Daniel Restrepo González (1932-2017), fallecido el 6 de septiembre pasado, no se oyó un sermón fúnebre, sino que el padre Eduardo Toro, amigo muy cercano del difunto, leyó un bello texto titulado “Homilía de mi entierro”, que el mismo padre Daniel había escrito, anticipándose a su partida. Fue un bello testamento en voz alta, una humilde y aleccionadora profesión de fe. Como escribí entonces, en mi columna del sábado siguiente, así se debería morir siempre, con plena conciencia de lo que es la muerte. Estoy convencido de que se debe dar a conocer ese texto, tanto como testimonio de devoción cristiana y de espiritualidad sacerdotal, como balance de vida y colofón a la amplia producción literaria del recordado levita. Y para meditar sobre un misterio triste pero consolador al mismo tiempo, al que le solemos sacar el cuerpo. Vale la pena recordar que estamos en el mes de los difuntos.

No ha sido posible publicar la “Homilía de mi entierro”. Es explicable, tanto porque es una temática que en principio no tiene buen recibo en muchos lectores, como porque el texto, que es relativamente largo, sería infiel y mediatizado en una versión resumida. Pero como en este mundo nuevo de las comunicaciones, si algunas situaciones por un lado coartan, por otro se ofrecen posibilidades técnicas tal vez mejores. Como esta que ahora propongo, ayudado por Gustavo Restrepo, de Otraparte, de dar a los lectores un sitio virtual que les permita acceder al escrito mencionado. Ahí va: https://www.otraparte.org/corporacion/boletin/20170906-bol-148.html

Estoy seguro de que el padre Daniel se alegrará en el cielo, porque hasta el final fue inquieto y buscador. A pesar de morir longevo, se mantuvo siempre abierto a las novedades de la tecnología. De hecho, “Homilía de mi entierro” hace parte del último libro suyo virtual, titulado “Preparación para mi muerte”. De él hablé con su sobrina Ana María Jaramillo Restrepo, quien lo cuidó en sus días finales. Fue ella, valga decirlo, la que rescató el texto y cumplió su voluntad de ser leído ante su féretro.

Esto me escribió Ana María: “Te cuento que tanto “Homilía de mi entierro” como “Preparación para mi muerte” son textos de construcción durante muchos años. La homilía nació como en el año 2004 y en febrero de este año quedó lista luego de haberla retomado en diciembre del año pasado, cuando Daniel estuvo trabajando nuevamente en ellos. A “Preparación para mi muerte” le trabajamos actualizándolo y reorganizándolo inclusive hasta apenas 15 días antes de su fallecimiento, cuando lo publicamos en su sitio web. Constantemente nos sentábamos en el computador y me pedía que le ayudara con las nuevas ideas o correcciones que tenía, pero te aclaro que él usó su computador hasta el día en que lo hospitalicé...”. (La obra completa del padre Daniel se puede consultar en el sitio webpadargo.com)

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