Juan David Escobar Valencia
Columnista

Juan David Escobar Valencia

Publicado el 07 de mayo de 2018

La necesidad de los genios y los extraordinarios

El poeta inglés Robert Browning, nacido hoy hace 206 años, pedía al cielo: “Señor, no sigas produciendo gigantes. Eleva la raza”, deseando, supongo yo, que dependamos menos de seres excepcionales y aspirando a que un promedio más alto sea a causa de mejores mayorías.

Coincido con Browning en querer que el nivel mínimo, en muchos aspectos, sea cada vez más alto, pues eso indicaría que estamos en el camino correcto. Pero en la búsqueda de elevar ese nivel general se presentan propuestas, algunas peligrosas, como las de los comunistas y populistas que creen que el problema medular es la desigualdad y no el aumento del nivel mínimo.

Por eso proponen eliminar y expropiar a quienes han alcanzado alturas superiores de desempeño, que hacen insufrible la existencia de los mediocres y envidiosos que no soportan que, a causa de la presencia de esos extraordinarios, su poquedad esté permanentemente en evidencia. Nada más amenazante para un mal estudiante, un empleado corriente, un político anodino y muchos otros, que estar en el mismo lugar con alguien superior a ellos en su desempeño, pues sus limitaciones estarán constantemente a la vista de todos, ya que ese “indeseable”, desde lo alto, hará ver lo rastreros que son quienes desde abajo le odian. ¿No han tenido un compañero de trabajo que nunca dice o propone nada, pero apenas alguien lo hace, sale instantáneamente a tirarle piedra, dice que eso está mal y no merece ninguna consideración? Si nunca lo ha visto, es porque usted es la alimaña.

En política, la envidia suele ser la gasolina para políticos mediocres como los neopopulistas chavistas, como el que aspira a la presidencia de Colombia, que se calientan echándole fuego a la lucha de clases y alimentan la envidia de quienes encuentran fácil y completa explicación de sus desgracias, no en ellos, porque eso requiere grandeza, sino en el éxito de otros, que supuesta e inequívocamente lo alcanzaron abusando de su posición y cerrando los caminos para que los demás asciendan. Esa fórmula es antigua y sigue funcionando, porque como decía nuestro sabio ciclista, Martin Emilio “Cochise” Rodríguez: “en Colombia se muere más gente de envidia que de cáncer”.

La otra alternativa, la que construye mejores sociedades y eleva el nivel general, así moleste a los mediocres igualitaristas, es la presencia de esos exitosos y gigantes que, en vez de verlos como molestia, celebramos con entusiasmo su existencia porque son la inspiración para quienes no somos como ellos, pero su ejemplo nos empuja a ser mejores. Hoy hace 193 años, en el Teatro de la Corte Imperial de Viena, se estrenaba la Novena Sinfonía del genio Ludwig van Beethoven, que para ese momento se encontraba, en injusta “desigualdad”, totalmente sordo, pero ello no impediría que al final del concierto y entre lágrimas, vería cómo los asistentes puestos de pie no paraban de ovacionarle. Bienvenidos esos gigantes que nos hacen mirar hacia arriba.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    IDA VITALE

    Poetisa uruguaya. Ganó el Premio Cervantes, uno de los galardones más importantes de las artes en español.

    $titulo

    UN AÑO SIN EL ARA SAN JUAN

    Un año perdido en las profundidades del Océano Atlántico ajustó el submarino argentino ARA San Juan.