Juan David Escobar Valencia
Columnista

Juan David Escobar Valencia

Publicado el 02 de enero de 2018

Lo importante de lo que parece no serlo

Hace dos semanas, sacando unas tajadas de papa con una mandolina ¡no corté la papa!

Las circunstancias cambiaron tanto y en tan poco tiempo que ni que mi intención subliminal hubiese sido hacer morcilla en vez de papitas fritas. La punta de la yema del dedo para insultar, o “digitus medius” como lo denominan más dignamente en latín, me abandonó y ni si quiera pude despedirme. El dolor desde ese momento me recuerda dos cosas.

La primera, es todo lo estúpido que uno puede ser y el costo de no seguir las instrucciones de cualquier aparato, así sea un “inofensivo” cepillo de dientes. Y lo segundo, la importancia de algo en apariencia pequeño e inútil como una parte de la punta de un dedo, que en relación con el total de mi masa corporal, que por estas fechas buñuelescas tiende a crecer, resulta insignificante pero funcionalmente significativo.

La importancia de algo así como su valor es una calificación subjetiva. Los economistas dirán que el valor está asociado a su escasez, pero esta propuesta no explica bien lo que me pasa, pues todavía me quedan, si cuento los dedos de los pies, un poco más del 90% de las yemas de mis dedos y lo que la parte que “decidió irse” me está haciendo pasar no tiene ni remotamente un costo del 10%. Entonces la condición de escasez no parece ser un criterio absoluto de valoración.

Otra idea del valor podría ser un asunto más sistémico relacionado con lo que la parte le permite hacer al todo. Ni les digo la cantidad de cosas que por estos días no hago o ejecuto con una torpeza casi depresiva. Para que me entiendan, intenten hacer todo lo que habitualmente hacen en la intimidad del baño con otra mano distinta a la que dominan. Estoy hablando de una parte de un dedo, pero pensemos en un ámbito más amplio. ¿Cuánto subvaloramos en nuestra sociedad o en nuestro entorno lo que hacen personas por el hecho de estar en posiciones organizacionales aparentemente insignificantes? Quítenle a un reloj el engranaje más pequeño y me cuentan cuánto queda valiendo y sirviendo.

También reducimos el valor de cosas o personas por la costumbre de poseerlas. Es peligrosa la tendencia a despreciar, incluso a borrar de nuestras mentes lo que por cotidiano y supuestamente garantizado tenemos. Pongo variados ejemplos. Olvidamos el valor e importancia de cosas cotidianas como tener agua potable o energía eléctrica, saludar, despedirse y agradecer, un abrelatas, una sonrisa, encontrar limpios nuestros lugares de trabajo y residencia, el cielo azul, nuestros hermanos, un dedo, los amigos a quienes dejamos de ver porque teóricamente están siempre disponibles y terminamos solo visitándolos en sus funerales.

No demos nada por descontado ni olvidemos el valor de nadie ni de nada por pequeño, habitual o aparentemente accesorio.

P.D.: una recomendación final para cortar papas. Les juro que hay mejores formas de bajar de peso.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    POLICÍA METROPOLITANA

    Con rapidez y eficacia, realizó un exitoso operativo para recuperar objetos robados al periodista Herbin Hoyos.

    $titulo

    JAIME ANDRÉS CAÑAS MORALES
    Alcalde de Puerto Berrío, detenido por la Policía cuando, en estado de ebriedad, hacía tiros al aire.