Fernando Velásquez Velásquez
Columnista

Fernando Velásquez Velásquez

Publicado el 10 de julio de 2016

¿PARA QUÉ LOS LIBROS?

Amo los libros, son mis eternos compañeros de viaje, andanzas y resurrecciones; se me aparecen en sueños y, a veces en las madrugadas, también me visita un anciano de barbas bien peinadas llamado Gutenberg acompañado de su imprenta mágica. Ellos son mis hijos apasionados que me esperan en casa para disfrutar los arreboles de la tarde o encender antorchas en medio de la noche perlada de tinieblas.

Los quiero de todos los colores, olores, tamaños y edades, sean manuscritos en finos papiros o pergaminos, o impresos; con sus lomos, cubiertas, sobrecubiertas, portadillas o contraportadas. Los libros son maestros y consejeros, médicos y amigos, guías que nos conducen por los caminos del saber y las honduras de la historia.

Me sumerjo en sus páginas y me mojo en sus tintas como un marino perdido en la mar; o bebo en ellos como un sediento después de atravesar el desierto. Un libro es como una mujer hermosa: hay que quererlo, consentirlo y disfrutarlo. Ante ellos me prosterno maravillado y sucumbo en medio de las lejanías.

Los libros son testigos mudos de millones de muertes y cotidianos nacimientos; de odios, lejanías y amores; de adioses y reconciliaciones; de triunfos, revoluciones y derrotas. Son el disco duro de cientos de generaciones que han desfilado por el planeta.

Gracias a ellos se han gestado maravillosas bibliotecas desde la antigua Siria, Irak, Alejandría, Pérgamo o la luminosa colección de Salamanca; hasta llegar a las contemporáneas que, como la del Congreso en Washington, asombra con sus ciento cincuenta y cinco millones de ejemplares.

El libro, dijo con gran belleza el poeta nicaragüense Rubén Darío, es “llama, es ardor, es sublimidad, consuelo, fuente de vigor y celo, que en sí condensa y encierra lo que hay de grande en la tierra, lo que hay de hermoso en el cielo”. El libro es un sendero de góndolas, un rayo al caer la tarde, un bosque inmenso, un jardín lleno de oropéndolas.

No obstante, algunos los menosprecian: recuérdese el decreto de los tiranos franceses que, en 1757, condenaba a muerte a los editores, impresores y autores de textos no autorizados. Tampoco se olvide a los nazis que llevaron a la hoguera las obras de autores judíos; y, no hace mucho, a los asesinos pinochetistas que penetraron a la Chascona de Neruda para quemar su biblioteca “subversiva”.

En la literatura es inolvidable Montag, el personaje de Fahrenheit 451 escrita por Ray Bradbury, cuya misión era quemar los libros porque, según el gobierno, leerlos impide la felicidad. Incluso Cervantes quien, en Don Quijote, invitó a quemar los libros de caballería que enloquecieron a su personaje.

No obstante, amándolos, hay quienes como don Ricardo Nieto consideran que la vida misma es un libro: “¿Para qué los libros, para qué Dios mío, si este amargo libro de la vida enseña que el hombre es un pobre pedazo de leña que arrastra en sus ondas fugaces un río? ¿Para qué los libros, para qué, Dios mío?”.

Los libros físicos nunca desaparecerán, acompañarán a la especie a través de su peregrinaje cósmico y ellos, al final de los tiempos, serán los testigos mudos de la gloria del hombre henchido de nuevas esperanzas. Ni siquiera la actual revolución informática, con sus máquinas infernales, los podrá derrotar así ella misma nos haya dejado como herencias el libro digital y el audio libro.

Los libros son un regalo ansiado y hechizado; son un patrimonio de todos porque existirán donde haya hombres ilusionados que quieran iniciar la búsqueda de un nuevo amanecer. Ellos son alimento para el alma, compañía en medio de los olvidos y de las estrellas encendidas en los cielos.

Los libros, hermosos tesoros, son y serán los ojos bendecidos de la humanidad; los vehículos adecuados para que la fantasía continúe y los pájaros se posen a cantar en los tejados. Con razón, expresaba Cicerón: “si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo”.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    SIRI HUSTVEDT
    La escritora estadounidense fue anunciada ayer como Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019.

    $titulo

    ROBERTO PRIETO URIBE
    Exgerente de campaña de Juan Manuel Santos fue condenado a cinco años de cárcel por corrupción.