Arturo Guerrero
Columnista

Arturo Guerrero

Publicado el 14 de febrero de 2018

Que la política no infecte la ternura

Que no nos arrebaten la amistad. Segaron la vida de muchos amigos, a otros los exiliaron o los enmudecieron. Pero que respeten la amistad. Que no tronchen los vínculos, que no nos conviertan en árboles sin hojas.

Pisando cáscaras de huevos se firmó una paz que no se acostumbra a vivir en paz. Al contrario, tan pronto se amansó el más fuerte grupo belicoso, otras ferocidades acudieron a capturar territorios e instigar el miedo.

Al mismo tiempo arreció la carga del odio. Coincidió en el tiempo la campaña electoral que transformó las refriegas sanguinarias en combate incorpóreo entre huestes enemigas. La guerra pasó de destruir cuerpos a congelar almas.

De este modo, las creencias políticas y las etiquetas en que suelen encasillarse se encarnizaron contra la amistad. Claro que esta inquina partió del comienzo del milenio, cuyo primer decenio padeció la propagación de la malquerencia desde el trono presidencial.

Así se agriaron los almuerzos, pues media mesa familiar ladró contra la otra media. Hermanos se mostraron colmillos entre sí. Parejas se agrietaron porque él predicaba un color mientras ella clamaba por otro.

Los compinches de toda la vida comenzaron a sospechar de sus carnales. Un desliz a favor de la facción opuesta era suficiente para que el vino se descompusiera. Cada cual debía de demostrar fidelidad más al lema de un líder que al cemento que había consolidado relaciones desde la infancia.

La guerra extendió su baba en los alrededores de personas que antes se abrazaban. Para muchos se acabaron las invitaciones a tertulias, bares, comidas, bailes. Una campana neumática cubrió a cada individuo, haciendo de la sociedad una constelación de islas. La política infectó la ternura.

Atentar contra la amistad equivale a conspirar contra el nervio de Colombia. Por algo los carnavales que terminaron anoche son indestructibles. Gracias a ellos somos lo que somos, querendones, hospitalarios, rumberos, mamagallistas, abrazadores. Cuando nos emborrachamos brota la declaración “somos amigos”.

Un pueblo de vecinos -‘vecis’-, de ‘mi amor’, de ‘sumercé’, de ‘cómo le agradezco’, una multitud de ‘amor y deudas’ es invulnerable. No le entran tiranos, pues cada cual es mesías para sus panas, para sus parces, para sus compas, para su “legión de ángeles clandestinos”.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    WILL SMITH

    El actor estadounidense está en Cartagena donde ha mostrado gran carisma y simpatía con la gente.

    $titulo

    GUILLERMO ALFONSO JARAMILLO

    Alcalde de Ibagué. No se ha presentado a tres diligencias judiciales en su contra. Sin excusa o justificación.