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    Premio Nobel de Paz

¿Qué tipo de Nobel será Juan Manuel Santos?

  • Tras el Nobel, Santos tendrá asiento como una autoridad mundial en temas de paz. FOTO AFP
    Tras el Nobel, Santos tendrá asiento como una autoridad mundial en temas de paz. FOTO AFP
POR JULIÁN AMOROCHO BECERRA | Publicado el 09 de diciembre de 2016

El premio Nobel de la Paz confiere a sus ganadores no solo un gran honor ante todo el mundo, sino también una enorme responsabilidad diplomática internacional y una voz de respeto en diversos escenarios geopolíticos.

Quienes han sido galardonados, en los años posteriores han adoptado perfiles de mediadores de diversos conflictos internacionales y el galardón los ha investido de respeto y propiedad para mediar en cuanto escenario se les invite a participar.

Si bien esto pasa con la mayoría de los Nobel que se mantienen activos en el panorama mundial, actuando por medio de fundaciones o cargos en ONG, es cierto que otros se han mantenido cercanos al poder como actores de la política de sus respectivos países.

Entonces, ¿Qué puede pasar con Juan Manuel Santos después que reciba la medalla que lo acredita como Nobel de Paz en Oslo, Noruega?

Para Mauricio Jaramillo, magíster en Geopolítica de la Universidad de París 8 y miembro del Centro de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, el Nobel de Santos “va más en la lógica de darle un respaldo internacional” a los acuerdos de paz con las Farc.

“El mensaje de la Academia Sueca es ‘Santos hizo todo el trabajo, hay que dar un impulso’. Aún así el valor del galardón para su administración es relativo y depende de la aplicación de los acuerdos. Si hubiera ganado el sí, hubiera tenido un significado simbólico y sería un paso hacia la internacionalización de la paz”, explicó el docente.

Históricamente, el Nobel de Paz ha variado su valor de acuerdo a la coyuntura y el personaje. Revisemos algunas cifras.

En los 115 años de historia del Premio Nobel de Paz, el galardón se ha conferido en 97 ediciones a un total de 130 ganadores. En los años restantes, se ha considerado desierto.

De esos 130 ganadores, 104 fueron para personas y 26 fueron para organizaciones. Vale anotar que en algunos años, se premió conjuntamente.

De los 32 ganadores que siguen con vida, los perfiles varían.

Existen mandatarios en ejercicio como Barack Obama, Ellen Johnson-Sirleaf o el mismo Juan Manuel Santos.

En otros casos como el de la guatemalteca Rigoberta Menchú, el costarricense Óscar Arias, el ruso Mijail Gorvachov y la birmanesa Aung San Suu Kyi, se trata de personajes activos en la vida y política de sus respectivos países.

No obstante, la mayoría participan como mediadores y activistas en diferentes temas a nivel internacional.

En otros casos como el del argentino Adolfo Pérez Esquivel, el Nobel solo potenció una labor de vida que ha sido el activismo por los derechos humanos.

Santos, con asiento como una autoridad

“A nivel internacional, el conflicto colombiano es tan complejo, que consideran que quien logre algo ya es una autoridad en el tema”, asegura el docente Mauricio Jaramillo, al explicar por qué el Nobel potenciará sin duda la imagen de Santos en el planeta.

Sin embargo, admite que “en política nacional, es estéril. No aporta nada”. Prueba de ello es el caso de Rigoberta Menchú, que ha fracasado estruendosamente en las ocasiones que intentó llegar a la presidencia de Guatemala.

Para Julio Acelas, magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional, “la figura de Santos es de autoridad a nivel internacional, porque muchos mecanismos del proceso colombiano son inéditos en el mundo”.

Según sostiene, el mandatario sí tendrá con el Nobel una forma para seguir vigente en el escenario nacional. “Ahora que viene la implementación del proceso, el tema se puede echar por la borda. Especialmente porque cuando no esté en el poder, el proceso se va a debilitar”.

En este punto, el rol de acompañante del proceso de paz, con el respaldo internacional, podría ajustarse al perfil del presidente.

Un Nobel no caza peleas, está por encima de ellas”, explicó Acelas, que recalcó que “de ganar un candidato contrario al proceso, su imagen internacional se crecerá como veedor del cumplimiento del acuerdo”.

En este punto, cabría anotar que esta misma dinámica aportó Nelson Mandela cuando fue condecorado. Sus años posteriores los dedicó a ser el “guardián” del proceso post-apartheid en Sudáfrica.

Aún así, para Jaramillo “por todo lo que ha dicho Santos y el desgaste político que ha tenido por el proceso con las Farc y sabiendo lo pragmático que es, es mejor que se retire de la vida política y funja como expresidente, consejero y que no se mete en peleas”.

Existen ejemplos de este tipo en la figura de Jimmy Carter, quien tras salir de la Casa Blanca, se dedicó a asesorar cuando fue requerido y a enfocarse en temas específicos. Así mismo lo ha hecho otro expresidente norteamericano como es Bill Clinton.

¿A qué se dedican los Nobel de Paz vivos?

2016. Juan Manuel Santos es el presidente en ejercicio de Colombia.

2014. Malala Yousafzai, de Pakistán, es una de las líderes más importantes en la promoción de la educación y las mujeres jóvenes en el mundo. No tendría filiación política.

2014. Kailash Satyarthi, de India, continúa en su activismo por los derechos de los niños.

2011. Tawakkul Karman, de Yemen, continúa encabezando protestas. Desde que recibió el Nobel ha otorgado becas a estudiantes promesas en Yemen para estudiar en Turquía.

2011. Leymah Roberta Gbowee y Ellen Johnson-Sirleaf, de Liberia, ganaron por su participación en la guerra civil de su país. La primera sigue activa políticamente en su país, mientras que la segunda, Johnson-Sirleaf, es la presidenta en ejercicio de esta nación africana.

2010. Liu Xiaobo, de China, es uno de los Nobel polémicos. Este activista por los derechos humanos fue condenado por subrversión en 2009 y desde entonces, paga una pena de prisión de 11 años en su país.

2009. Barack Obama es el presidente de Estados Unidos. A partir del próximo año, saldrá del cargo y será reemplazado por Donald Trump.

2008. Martti Ahtisaari, de Finlandia, fue presidente de su país entre 1994 y 2000. Desde entonces ha actuado como mediador en diversos conflictos.

2007. Al Gore, el exvicepresidente de Estados Unidos, se ha mantenido activo en su cruzada por evitar el cambio climático.

2006. Muhammad Yunus, de Bangladesh, fue galardonado como fundador de Banco Grameen, con el que compartió el Nobel. Desde entonces, se ha mantenido en cargos académicos.

2005. Mohamed el-Baradei, de Egipto, fue clave en la caída de Hosni Mubarak, pero se apartó del poder al mes de la salida del poder. Ha enfocado sus esfuerzos para prevenir el uso de la energía nuclear con fines militares.

2003. Shirin Ebadi, de Irán, se mantiene activa como opositora del presidente de su país, Mahmud Ahmadineyad.

2002. Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos, desde que abandonó la Casa Blanca se ha dedicado a una labor de mediación en conflictos internacionales y al servicio de causas humanitarias. Para ello fundó el Centro Carter.

2001. Kofi Annan, de Ghana, fue secretario general de las Naciones Unidas hasta 2006. Desde entonces, participa como mediador en causas humanitarias en todo el globo.

1998. David Trimble, de Gran Bretaña, estuvo en diversos cargos públicos en su natal Irlanda del Norte después de recibir el premio. Llegó a ser primer ministro, pero los coletazos del proceso de paz con el IRA, del que fue partícipe y por el que ganó el Nobel, lo desestabilizaron.

Trimble compartió su premio con el también británico Josh Hume, partícipe también de los acuerdos de paz. Sin embargo, Hume anunció su retiro total de la política en 2004.

1997. Jody Williams, de Estados Unidos, ganó el Nobel por su activismo contra las minas antipersona. Desde entonces, continúa su labor como profesora.

1996. José Ramos-Horta y Carlos Felipe Ximenes Belo ganaron el premio por su labor en el conflicto de Timor Oriental, un país del Sudeste Asiático, con Indonesia.

Ramos-Horta estuvo activo en política y fue presidente de ese país entre 2007 y 2012. Sin embargo, Ximenes Belo, obispo, prefirió mantenerse en su labor de activista por los derechos humanos.

1993. Frederik Willem de Klerk, el expresidente de Sudáfrica que liberó a Nelson Mandela y fue su vicepresidente, en 1997 decidió retirarse de la política.

1992. Rigoberta Menchú, de Guatemala, es un personaje político de su país que se lanzó a la presidencia en 2007 y 2011 sin mayor éxito.

1991. Aung San Suu Kyi, de Birmania, se mantiene cercana al poder de su país. El 30 de marzo de 2016 asumió los Ministerios de Exteriores, Energía, Educación y la Oficina de la Presidencia.

1990. Mijail Gorvachov, de Rusia, también es un partícipe del devenir político de su país. Actualmente es líder de la Unión de Socialdemócratas.

1989. El Dalai Lama (Tenzin Gyatso), es el líder espiritual del Tíbet y activista por la liberación de su país.

1987. Óscar Arias de Costa Rica, llegó a ser presidente de su país en dos períodos, entre 1986 -1990 y entre 2006-2010.

1984. Desmond Tutu, el clérigo Sudafricano, es una voz invitada a opinar de diversas coyunturas mundiales, pero el 22 de julio de 2010 anunció que se retiraba de la vida pública.

1983. Lech Walesa, de Polonia, llegó al poder como presidente entre 1990 y 1995. Luego, intentó su reelección sin éxito. Desde entonces, permanece como un personaje activo de la política polaca.

1980. Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina, sigue en su labor ininterrumpida por los derechos humanos en distintas latitudes del planeta. Ha visitado Colombia en diversas ocasiones.

1976. Betty Williams, de Gran Bretaña, ganó el Nobel por su liderazgo pacífico en el conflicto de Irlanda del Norte. Pero desde los ‘Acuerdos del Viernes Santos’, se dedicó a la docencia.

1976. Mairead Maguire, de Gran Bretaña, está alejada de la política y el poder. Es miembro del Comité de Honor de la Coordinación internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz.

1973. Henry Kissinger, el polémico exsecretario de Estado de Estados Unidos, continúa activo opinando de la política de su país. Recientemente, mostró su apoyo a la elección de Donald Trump como presidente.

Su premio fue polémico porque fue concedido por el alto al fuego en la guerra de Vietnám, que posteriormente se cayó. Es acusado de haber apoyado de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Contexto de la Noticia

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Julián Amorocho Becerra

Periodista bumangués del área digital de El Colombiano. Busco historias que demuestren que la realidad siempre supera a la ficción.

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